Albert DeSalvo: ¿Por qué ellas abrieron la puerta?

POR José Luis Durán King

Entre el 14 de junio de 1962 y el 4 de enero de 1964, 13 mujeres de Boston, todas ellas amas de casa solitarias, fueron asesinadas en sus departamentos, violadas y estranguladas con alguna prenda de vestir. No hubo señales de que las puertas de los apartamentos hubieran sido forzadas y al parecer las víctimas dejaron entrar voluntariamente a su verdugo
De las 11 víctimas del Estrangulador de Boston, seis de ellas contaban entre 55 y 75 años. De las dos posibles víctimas adicionales, una de ellas tenía 85, la otra 69 años. Pero hubo otros asesinatos más de mujeres, cuyas edades oscliban entre los 19 y 23 años. ¿Cómo aprehender a un criminal que posee un perfil de víctima tan variado?
Anna E. Slesers, una mujer divorciada de 55 años lucía más joven de lo que ralmente era. Vivía en el número 77 de la calle Gainsborough, en un vecindadio de gente de escasos recursos. La tarde del 14 de junio de 1962 había terminado de comer y aún tenía tiempo de bañarse antes de acompañar a su hijo Juris a una iglesia cercana. Se puso su bata, encendió el radio y se metió a la tina. Alrededor de las siete de la noche, Juris tocó la puerta del departamento de su madre. Nadie respondió. Su madre no había llegado a la cita y estaba preocupado. Volvió a tocar y su aprehensión aumentó, sobre todo porque una noche antes había hablado por teléfono con su madre y la había percibido sumamente deprimida. Echó en dos ocasiones el peso de su cuerpo contra la puerta hasta que ésta se abrió. Sus temores se confirmaron cuando vio a su madre tirada en el piso del baño con el cordón de la bata anudada al cuello. De inmediato telefoneó a la policía y a su hermana en Maryland. Los detectives James Mellon y John Driscoll acudieron al llamado.
El cadáver de Anna Slesers estaba completamente desnudo, con la pierna izquierda flexionada como si tomara el sol en la playa y la derecha completamente abierta, exponiendo completamente la vagina. El interior del departamento daba la apariencia de haber sido registrado de manera caótica. Pero, a pesar de que ahí se había montado un escenario para que diera la impresión de un robo, un reloj de oro y varias piezas de joyería demostraban lo contrario.
Antes de ser asesinada, Anna fue violada y la autopsia reveló que la vagina de la víctima mostraba escoriaciones producidas por algún objeto. Asimismo, una investigación detallada de la vida de la mujer reveló que ésta era una mujer dedicada a sus hijos, a la iglesia y devota de la música clásica. Tenía pocos amigos y no había otro hombre en su horizonte que no fuera su hijo. Por lo tanto, la policía concluyó que la mujer había sido la víctima circunstancial de un robo malogrado.

La plaga se extiende
Dos semanas después, el 30 de junio, Nina Nichols, de 68 años, fue asesinada en su departamento de la avenida Commonwealth. El desorden al interior de la vivienda daba la impresión de haber sido devastado por un tornado. Por alguna razón desconocida, el asesino ojeó la libreta de direcciones y escudriño el cajón de correo de la víctima. Pero, pese al caos, ningún ojbeto había sido sustraído del apartamento. Nichols fue estrangulada con una media de nylon, fue hallada totalmente desnuda y con las piernas abiertas como compás, revelando la fascinación del asesinó por mostrar a las mujeres en posiciones obscenas. Fue violada y se descubrieron escoriaciones en su vagina.
El mismo día, en el suburbio de Lynn, a aproximadamente cuatro kilómetros al norte de Boston, Helen Blake encontró una muerte similar entre las 8 y las 10 de la noche. La mujer de 65 años, divorciada, fue estrangulada con su brassiere y una media de nylon. Tanto la vagina como el ano estaban lacerados, pero no había rastros de esperma. Fue encontrada desnuda y con las piernas abiertas.
El mismo destino lo compartiero Ida Irga (19 de agosto), de 75 años, y la enfermera Jane Sullivan (20 de agosto), de 77 años. En el primer caso hubo un elemento que llamó la atención de los agentes. Como todos los demás cuerpos, el de Ida Irga estaba desnudo, con las piernas abiertas, sólo que a ésta el asesino colocó una almohada debajo de los glúteos, una escena que los detectives denominaron la “posición de obstetricia”. Ida fue estrangulada con la funda de la almohada y Sullivan con una media de nylon. En los dos crímenes había señales de que el intruso jamás forzó la puerta de entrada.
La policía advirtió a las mujeres de Boston que mantuvieran cerradas las puertas de sus casas y que no las abrieran a ningún extraño. Las vacaciones de los oficiales fueron canceladas y todos los elementos fueron transferidos al Departamento de Homicidios. Los agentes investigaron a los sospechosos comunes –en este caso, los ofensores sexuales– y a los pacientes violentos de los hospitales psiquiátricos. Las autoridades buscaban a un loco, a uno que probablemente atacaba a las ancianas debido a que odiaba a su madre. Sin embargo, el estrangulador daría en breve una vuelta de tuercas en lo que corresponde al perfil de sus víctimas.

Cuenta regresiva
Después de una pausa, las vacaciones terminaron el 5 de diciembre de 1962, cuando la afroamericana Sophie Clark, de 21 años, fue hallada muerta en su departamento por sus dos compañeras de departamento y del Instituto Carnegie de Tecnología Médica. Estaba desnuda, con las piernas abiertas y fue estrangulada con tres medias de nylon. Hubo algunas diferencias con respecto a los crímenes anteriores. Sophie era negra, joven y no vivía sola. También, por primera vez, hubo evidencia de semen en la escena del delito. Además de que un vecino vio a un hombre de entre 25 y 30 años merodeando los departamentos. Fue descrito como un hombre alto, de cabello castaño y que vestía una chamarra oscura y unos pantalones color verde oscuro. Tres semanas después correspondió el turno a Patricia Bissette, de 23 años; fue estrangulada con una blusa delgada y los peritos hallaron varias medias introducidas en la vagina de la mujer. La elección de las víctimas por parte del asaltante estaba variando: empezó primero con mujeres de la tercera edad, ahora eran jóvenes, ¿cuándo atacaría niñas?
En marzo de 1963, sin embargo, el agresor nuevamente eligió a una mujer de 68 años, Mary Brown, quien además de ser estrangulada y violada fue golpeada brutalmente. Beverly Samans, de 23 años, se incorporó a la lista negra del asesino. Fue estrangulada, aunque presentaba cuatro heridas de navaja en la garganta. El 8 de spetiembre, Evelyn Corbin, de 58 años, fue hallada muerta; la estrangularon con dos medias de nylon; tenía rastros de esperma en la boca, no en la vagina. El 25 de noviembre de ese año, dos días después del asesinato de John F. Kennedy, Joann Graff fue violada y estrangulada en su departamento. Presentaba huellas de mordidas en los senos.
El 4 de enero de 1964, las compañeras de cuarto de Mary Sullivan, de 19 años, la encontraron muerta y en una posición grotesca. Había sido estrangulada, pero además el asesino le hizo una herida en canal en una de las mejilas. A los pies de la víctima había un mensaje: “Feliz año nuevo”. Estaba “sentada” en la cama y un líquido –semen– había escurrido de su boca a los senos. El asesino le introdujo un palo de escoba en la vagina. No había más dudas, el estrangulador estaba endureciendo su método y cada eran más salvajes sus orgías sexuales.

El medidor
Dos años antes de que el estrangulador de Boston impusiera su régimen de terror, un hombre fue aprehendido en el área de Cambridge mientras hallanaba un departamento. Su nombre era Albert DeSalvo y gustaba presentarse como trabajador de una agencia de modelos. Su tarea, supuestamente, era tomar medidas a las mujeres que tenían ciertas posibilidades de ser modelos. Al despdierse, les prometía que su jefe se pondría en contacto con las aspirantes. La llamada nunca llegaba, pero el hombre al parecer satisfacía sus pulsiones sexuales. DeSalvo estaba casado con una alemana, con quien tenía dos niños pequeños. Al ser detenido, la esposa declaró que DeSalvo poseía un apetito sexual anormalmente voraz y que diariamente le exigía más de seis relaciones. Fue condenado a 18 mese de prisión, aunque fue liberado antes por buena conducta. Su liberación correspondió con el primer asesinato del estrangulador.
A principios de noviembre de 1964, DeSalvo fue arrestado nuevamente. En esta ocasión la buena conducta no le sirvió de nada. Su aprehensión se dio después de que se introdujop a un departamento. Amenazó a la dueña con una navaja, la maniató, la besó y manoseó y después se despidió cortésmente y se marchó. La despedida políticamente correcta llamó la atención de la policía, ya que “El medidor” aprehendido años antes solía despedirse cortésmente después de manosear a las aspirantes a modelos. La fotografía de DeSalvo fue enviada a otras comisarías y, en una de ellas fue identificado como el hombre de los pantalones verdes que había sido visto el día del asesinato de Sophie Clarck.
Las autoridades lo arrestaron aunque nunca pensaron que se trataba del estrangulador que los traía parados de cabeza. DeSalvo dijo que le gustaba tocar a las mujeres y que estaba obsesionado con el sexo. Declaró haber tocado a más de 300 mujeres con su sistema de medición, pero hasta ahí, no parecía ser un asesino. Fue enviado al Hospital Estatal de Bridgewater para su observación psiquiátrica. Poco después que de DeSalvo arribó a Bridgewater, un hombre peligroso llamado George Nassar también se incorporó como paciente del hospital. Nassar tenía un coeficiente mental casi de genio y un nivel de manipulación altamente desarrollado. Nassar se hizo amigo de DeSalvo.

El estrangulador
Según las investigaciones más recientes Nassar convenció a DeSalvo para que éste se culpara de la serie de asesinatos en Boston. Le dijo que ganaría bastante dinero por las entrevistas con la prensa. DeSalvo necesitaba cubrir las necesidades de su esposa e hijos y aceptó la oferta. En los días siguientes confesó que él era el estrangulador de Boston.
Las opiniones se dividen en cuanto a si Albert DeSalvo fue el notable estrangulador de Boston, aunque la mayoría de los investigadores y profesionales de la mente que trabajaron en el caso opinan que DeSalvo no cometió jamás ningún asesinato. De cualquier forma fue condenada a cadena perpetua, no obstante que la defensa presentó pruebas contundentes de que DeSalvo tenía problemas mentales. Una de las sobrevivientes que fue convocada a identificar al asesino jamás reconoció a DeSalvo como su agresor. De hecho, las descripciones del asaltante correspondían más con Nassar que con DeSalvo, pero al parecer la policía deseaba cerrar el caso, sobre todo porque diversos grupos de mujeres se habían organizado para protestar ante la incapacidad de las autoridades de Boston para resover la ola de crímenes.

Actualización
Albert DeSalvo fue asesinado a puñaladas en la prisión estal de Walpole en noviembre de 1973. Las autoridades creen que la muerte del reo estuvo relacionada con el tráfico de drogas en el interior de la cárcel. Si fue o no el estrangulador de Boston, DeSalvo guardó el secreto a piedra y lodo.
El 20 de octubre de 2001, la serie Court TV reportó que nuevas pruebas de ADN habían sido practicadas en la evidencia tomada de los restos de Mary Sullivan, una de las víctimas atribuidas a Albert DeSalvo, el estrangulador de Boston. Thomas Reilly, el fiscal general de Massachusetts, declaró a Court TV que él había ordenado que las pruebas fueran practicadas. Por su parte, la familia de Mary Sullivan no creía que ésta hubiera sido asesinada por DeSalvo y que el verdadero asesino continuaba libre.
El 13 de diciembre de 2001, Court TV reportó que el ADN tomado de la de los restos de Mary Sullivan no correspondía con el de los restos tomados de Albert DeSalvo. Durante una conferencia de prensa, James Starrs, de Court TV, fue contundente: “Hemos cotejados las evidencias y las evidencias no son ni pueden ser asociadas con Albert DeSalvo”.El sobrino de Mary Sullivan, Casey Sherman, quien siempre dudó que DeSalvo hubiera asesinado a su tía, solicitó a la policía a que “vayan por el asesino” quien, de acuerdo Sherman, está vivo y vive en Nueva Inglaterra”.