Aileen Wuornos: la viuda Negra de Florida

POR José Luis Durán King
Erróneamente, Aileen Wuornos es considerada la primera asesina serial de Norteamérica. No es así, ese lugar corresponde a Lizzy Borden. Pero la historia de la Damisela de la muerte es un viaje oscuro por los solares vacíos de la denominada “basura blanca” estadounidense

Mucho de lo que se ha escrito acerca de Aileen Wuornos es verdad. Asesinó a siete hombres en Florida. Era prostituta. Aceptó públicamente ser lesbiana, aunque sabía que con su sinceridad tendría al jurado en su contra. Durante su juicio fue adoptada legalmente por una mujer que decía ser enviada de Dios. Todo lo anterior es cierto. Lo que es falso es que Wuornos fue la primera asesina serial en la historia de Estados Unidos (de ser así, ¿dónde escondemos a Lizzy Borden?). Asesinaba a los extraños con una pistola. Su actividad como prostituta implantó el récord de 250 mil intercambios sexuales en su carrera (¿más de 35 hombres diferentes al día durante 20 años?, ¡por favor!). Lo cierto es que verdades y mentiras construyeron un caso que culminó con la ejecución mediante la inyección letal de la Damisela de la Muerte el 9 de octubre de 2002.

Una infancia pobre
El padre de Aileen Wuornos, Leo Dale Pittman, fue un pedófilo y sociópata que se suicidó en prisión en 1969. Con su marido en la cárcel, Diane Wuornos, madre de Aileen, encontró que las obligaciones domésticas no se habían inventado para ella y en 1960 abandonó a Aileen y a su hermano Keith, quienes fueron adoptados por sus abuelos maternos, Lauri y Britta Wuornos. A los 14 años, Aileen resultó embarazada y fue enviada a un hogar de madres solteras donde tuvo un hijo, al cual de inmediato dio en adopción. Meses después de haber sido madre se enganchó a la prostitución. En el transcurso de unos años, su hermano Keith murió de cáncer en la garganta, su abuelo Lauri se suicidó y Aileen se fue a Florida, donde estuvo casada durante un breve tiempo con un trabajador ferroviario. Al fallecer éste, su seguro de vida (10 mil dólares) le correspondió a Aileen, quien se gastó el dinero en unos cuantos meses. Después se dedicó a vagar por Florida, cometiendo robos menores para sobrevivir, delitos que la condujeron a su primera estancia en prisión. Su vida en la prostitución la había hecho una mujer solitaria y amargada, hasta que conoció en 1986 a Tyria Moore, de 24 años, en un bar gay de Daytona.
Ty amaba a Aileen y juró que nunca la dejaría, incluso consiguió trabajo como recamarera en un hotel para ayudar a Aileen en los gastos domésticos. Aunque la pasión entre las dos se mantuvo, el dinero empezó a escasear. Pero Ty continuó con Aileen, siguiéndola por todos los moteles baratos de Florida, con paradas constantes en bares de mala muerte. Pero el tiempo es el mayor enemigo de las prostitutas y la demanda por los favores sexuales de Aileen, que de por sí nunca fueron muchos, cayeron incluso más. Había que hacer algo para cambiar la suerte.

Los hallazgos
Richard Mallory era un hombre maduro que desaparecía por días en sus juergas de alcohol y sexo. Nadie lo echó de menos cuando no abrió su taller electrónico los últimos días de noviembre de 1989. El 13 de diciembre siguiente, su cadáver fue hallado envuelto en un tapete. Las sospechas iniciales recayeron en una bailarina de strip tease llamada Chastity, pero no hubo las evidencias suficientes para acusarla.
El 5 de mayo de 1990, el cuerpo de un hombre desnudo fue encontrado en el condado Brooks, cerca de la carretera interestatal 75 de Florida. Había sido asesinado de dos balazos calibre .22. El 1 de junio la escena se repitió en el condado Citrus, a menos de 30 kilómetros al norte de Tampa. El nombre de la víctima era David Spears, quien trabajaba como chofer de tráiler. Cinco días después, la policía del condado de Pasco descubrió, a unos cuantos kilómetros de la interestatal 75, el cuerpo desnudo de Charles Carskaddon. Los restos estaban tan descompuestos que los peritos no pudieron obtener huellas dactilares, sólo se pudo determinar que los nueve impactos de bala que presentaba provenían de una pistola calibre .22. Uno de los detectives de Pasco, Tom Muck, había escuchado sobre un asesinato similar ocurrido en Citrus. Se puso en contacto con las autoridades correspondientes y el caso en torno a las misteriosas muertes de los hombres empezó a tomar forma.
El 4 de Julio de 1990 hubo un pequeño accidente en la carretera estatal 315, cerca de Orange Springs. Rhonda Bailey estaba sentada en el porche de su casa y alcanzó a ver que dos mujeres salían del auto con latas de cerveza en las manos. Bailey decidió reportar el incidente. Hubert Hewett, bombero voluntario de Orange Springs, fue al lugar del accidente y preguntó a las mujeres si deseaban que las llevara a algún lado. Una mujer rubia fue la que agradeció la oferta, añadiendo que deseaban caminar solas. Cuando la policía revisó el Pontiac Sunbird 1988, resultó que el auto era propiedad de Peter Siems, de 65 años, quien había desaparecido el 7 de junio pasado.
Un destino similar, incluidas las balas calibre 22, fue compartido por Troy Burress, Dick Humphreys y Walter Gino. El capitán Steve Binegar encabezaba la División de Investigación Criminal del condado de Marion, y estaba enterado de los homicidios en los condados de Citrus y Pasco. Binegar sospechaba que los asesinatos eran obra de una o dos mujeres, específicamente sospechaba de las mujeres que habían chocado el auto de Peter Siems y que después habían huido.

La cacería
A mediados del siguiente diciembre, un hombre de Homosassa Springs dijo que dos mujeres le habían rentado un año antes una casa rodante. Los nombres de ellas eran Tyria Moore y Lee. Una mujer en Tampa señaló que las damas habían trabajado en un motel al sur de Ocala. Sus nombres eran Tyria Moore y Susan Blahovec. Un informante anónimo identificó a las mujeres Ty Moore y Lee Blahovec. Esta última, según el informante, era la dominante, además de dedicarse a la prostitución. Ambas eran lesbianas.
La cacería de Wuornos comenzó oficialmente el 5 de enero de 1991. Parejas de policías, incluyendo los agentes encubiertos, Bucket y Drums, así como vendedores de drogas rastrearon en las calles en los bares de Florida. La noche del 8 de enero, Mike Joyner y Dick Martin, en sus papeles de Bucket y Drums, vieron a Wuornos en el Port Orange Pub. Los agentes entablaron conversación con la mujer y bebieron algunas cervezas. Mike Joyner solicitó instrucciones a sus superiores, pero éstos respondieron que no la aprehendieran mientras no hubiera motivo. En su última noche libre, Aileen Wuornos durmió en el asiento de un carro abandonado en la calle.
Al día siguiente, por la tarde, Bucket y Drums, con transmisores ocultos en sus ropas, se acercaron a la sospechosa y la invitaron a que fueran los tres a divertirse a algún motel cercano. Al aceptar, un agente se les acercó y arrestó a Wuornos por ejercer la prostitución. Nadie mencionó los asesinatos, nada se dijo a los medios acerca del arresto. Simplemente fue conducida a la estación de policía para su interrogatorio.
El 10 de enero, Tyra Moore fue localizada. Se le leyeron sus derechos pero no se le acusó de nada. Dijo que supo de los asesinatos desde el día en que Wuornos regresó a casa con el Cadillac de Richard Mallory. Lee le había confesado abiertamente que aquel día había matado a un hombre. “No quiero saber nada de eso”, respondió Moore. Los policías continuaron presionando a Moore, no tanto porque tuvieran sospechas de su participación en los homicidios, sino porque sabían que Wuornos hablaría tarde o temprano con tal de defender a su amante. La mañana del 16 de enero, la mujer dijo a los agentes que estaban frente a ella: “Escuche, si tengo que confesar, lo haré”. Y lo hizo.
De inmediato aclaró que Tyra Moore nunca estuvo involucrada en ninguno de los homicidios. Dijo que todos los asesinatos habían sido en defensa propia, pues aquellos hombres la habían intentado violar. Cuando cada una de las víctimas, señaló, se tornó violenta ella los mató por miedo. Durante la confesión, su defensor de oficio, Michael O’Neill, le solicitó a Wuornos que parara de hablar, pues su caso se podía complicar. Como la mujer no obedeció, su abogado le gritó: “¡No se ha dado cuenta que los tipos que tiene enfrente son policías!” Wuornos respondió: “Lo sé. Y quiero que me cuelguen. Eso es lo justo porque, quizá, me lo merezco. Lo que quiero es terminar ya con esto”.

La madre de Aileen
Durante su juicio apareció Arlene Pralle, una oportunista de 44 años que “ayudó” a Wuornos a “renacer” como cristiana. “Adoptó” a Aileen como su “hija” y, al hacerlo, quedó como beneficiaria de las ganancias que Aileen Wuornos obtuvo en vida como regalías de las películas y programas de televisión que se inspiraron en su caso. De hecho, Arlene Pralle y Tyria Moore fueron las dos personas que más ganaron con la ejecución de La Viuda Negra de Florida.
En una de las cartas dirigidas a la Suprema Corte de Florida, Wuornos escribió: “Soy una persona que odia realmente a los seres humanos y volvería a matar”. Ya no tuvo oportunidad, fue ejecutada mediante la inyección letal a las 9:47 horas del miércoles 9 de octubre de 2002 en la Prisión Estatal de Florida. Tenía 46 años al momento de partir.