Hombres lobo de la prehistoria

POR José Luis Durán King

Son representaciones de monstruos, mitad humano mitad animal, y fueron creados para activar nuestros miedos más primitivos. Sin embargo, esas horribles criaturas difieren de manera crucial de las bestias humanoides que congestionan los corredores escolares en Underworld y de los hombres lobo y fenómenos succionadores de sangre que pululan los libros e historietas de horror. No, aquellas pesadillas fueron pintadas por hombres de la Edad de la Piedra, hace más de 10 mil años, y son de alguna forma una de las representaciones más antiguas del mundo.
El sorprendente descubrimiento de que los hombres lobo son tan viejos como la humanidad es producto del trabajo de un grupo de investigadores que ha realizado el mayor análisis del arte en piedra del mundo primitivo: en Europa, África y Australia. “Estudiamos el arte que retrocede hasta el amanecer de la humanidad y encontramos en él un común denominador: híbridos animal-humanos”, declaró el doctor Christopher Chippindale, encargado del museo de arqueología y antropología de la Universidad de Cambridge. “Los hombres lobo y los vampiros son tan antiguos como el arte. Estos seres compuestos, procedentes de un mundo situado entre los humanos y los animales, son un tema común en los comienzos de la pintura”.

Naturaleza híbrida
La investigación de Chippindale –en conjunción con Paul Tacon del Museo Australiano de Sidney– involucró especialistas en arte pétreo, cuya actividad la han desarrollado mayoritariamente en las montañas al norte de Australia, en las salientes de Sudáfrica y al interior de cavernas de Francia y España. Los sitios mencionados son los reductos principales del arte prehistórico.
No son imágenes hechas con manchas de pintura o carbón. Muchas fueron ejecutadas de un solo trazo. Por ejemplo, las recientemente descubiertas de Grotte Chauvet, cerca de Ardèche Gorge, Francia, tienen más de 30 mil años de edad, pero han petrificado a los críticos por su gracia y estilo: caballos sosteniéndose en sus patas traseras, rinocerontes atacando, por ejemplo. La mayoría de los arqueólogos ahora examina esas pinturas para conocer qué tipo de animales era cazado en ese entonces.
Tacon y Chippindale deseaban hallar denominadores comunes entre aquellas creaciones no obstante que fueron pintadas en continentes diferentes. Después de análisis cuidadosos sólo encontraron una: el Theriantropo, un híbrido humano-animal. Estatuas de humanos con cabezas de gato, por ejemplo, fueron localizadas en Europa, mientras que en Australia el equipo analizó pinturas de humanos emplumados con cabezas de pájaro, así como de hombres con cabeza de murciélago. En una representación, uno de esos híbridos intenta atacar a una mujer, una imagen que nos recuerda los carteles de las películas de horror de Hollywood. “Los híbridos pertenecen a un mundo imaginario en el que fueron poderosos, peligrosos y, probablemente, muy temidos”, destaca el arqueólogo Chippindale.
Este arte en piedra describe personas bajo estados alterados de conciencia, individuos drogados o en trance, argumentan los especialistas. Esta idea surgió a partir de los estudios que se han hecho, por ejemplo, en comunidades actuales como la de San, en Sudáfrica, donde la gente a menudo baila en medio de trances hipnóticos.Así, las imágenes de Grotte Chauvet son el ábrete sésamo a un mundo espiritual. “Figuran entre las representaciones más potentes que la humanidad haya creado”, concluye Chippindale. “Cuando entras a esas cuevas hoy en día, con luces eléctricas y guías, aquello resulta agradablemente inquietante. Armado solo con una candela titubeante, la experiencia debió ser aterradora hace miles de años. Escuchabas algún ruido en uno de esos corredores y sabías que pronto podrías ser confrontado por un hombre mitad león o mitad lobo a cualquier criatura similar”.