John Floyd Thomas: El lobo que mataba abuelas

POR José Luis Durán King

A los 72 años, John Floyd Thomas fue detenido inicialmente por el asesinato de dos ancianas. Pruebas ulteriores de ADN lo revelan como el homicida serial más prolífico de la ciudad de Los Ángeles
El detective Richard Bengston, asignado a los casos fríos en el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD, por sus siglas en inglés), California, dijo, refiriéndose a John Floyd Thomas: “Cuando todo esto esté listo, el señor Thomas podría ser el asesino serial más prolífico de Los Ángeles”.
John Floyd Thomas, de 72 años, fue arrestado el 31 de marzo de 2009 y un mes después fue acusado de las muertes de Ethel Sokoloff, de 68 años, ocurrido en 1972, y Elizabeth McKeown, de 67, quien falleció en 1976. La detención de Thomas se dio dentro del contexto de la creación en 2001por parte del LAPD de la Unidad de Casos Fríos de Homicidios, la cual, apoyándose en una novedosa tecnología en ADN, examinó 9 mil asesinatos no resueltos que se remontaban a los años 60.
En 2004, el laboratorio asignado a las investigaciones comparó el ADN de
McKeown y Sokoloff con la base de datos que disponía, pero no encontró ningún vínculo en los archivos de Los Ángeles, por lo que extendió la pesquisa a una serie de homicidios ocurridos en 1976 en Inglewood y en Claremont en 1986. Aunque los resultados en esta primera instancia no arrojaron luz sobre los crímenes.
Con la intención de ampliar el espectro de posibilidades, en octubre de ese año, John Floyd Thomas, quien tenía un vasto expediente en delitos sexuales, fue citado para dar una muestra de su ADN como parte del programa que la unidad había creado en torno a ofensores sexuales fichados. Cinco años después, Thomas fue aprehendido cuando su ADN empató con los registros de los homicidios de las ancianas.

Un tipo de sonrisa fácil
John Floyd Thomas había entrado y salido de la cárcel en infinidad de ocasiones, por lo que mantenía una gran movilidad geográfica, pero siempre en el estado de California. Durante sus lapsos de libertad desempeñó varios trabajos, como trabajador social, empleado de hospital, ajustador de seguros y vendedor de electrodomésticos.
Thomas, afroamericano, nativo de la ciudad de Los Ángeles, donde vio la primera luz el 25 de julio de 1936, quedó huérfano a los 12 años, situación por la que fue a vivir con una tía y una madrina. Después de destacar en las escuelas públicas, en 1956 decidió ingresar a la fuerza aérea de su país, de donde fue deshonrado y, por lo tanto separado, por robo e intento de violación.
Sin embargo, la gente que lo conoce se refiere a él como un hombre apacible y religioso, que solía enviar correos electrónicos a sus amigos con citas textuales de las sagradas escrituras.
Un ex compañero de trabajo declaró con relación a Thomas: “Siempre traía una sonrisa en el rostro. Era un hombre plácido, amigable y afable, un tipo agradable quien, si las acusaciones son verdaderas, bien podría ser un monstruo. Esa idea le quita a uno el aliento”. Y, en efecto, si las acusaciones son ciertas, como lo están siendo hasta ahora, John Floyd Thomas tiene un historial homicida sin parangón.
Infierno y mareas altas
La trayectoria criminal de Floyd Thomas se divide en dos etapas. El primer oleaje de asesinatos, ocurrido en los años 70 y que fue bautizado por los medios de la época como los del Violador de Westside, porque sucedió en el oeste de Los Ángeles, acabó con la vida de 17 mujeres, cuyas edades fluctuaban de los 50 a los 90 años.
El asesino estudiaba los domicilios de mujeres mayores que vivían solas. Todas fueron estranguladas y violadas post mórtem. La policía encontró los cadáveres con los rostros cubiertos por sábanas o almohadas.
Esta primera marea cesó en 1978, después de que Thomas fue detenido en Pasadena y enviado a prisión por violar a una mujer. A pesar de que en total sumaban 15 años de prisión en la vida de Thomas, por alguna razón desconocida nunca fue vinculado con los asesinatos del Violador de West Side, no obstante que una veintena de mujeres que sobrevivió los ataques del delincuente acudió a verlo. Desafortunadamente, ninguna lo señaló.
En 1983, Thomas salió de prisión y, coincidentemente, una nueva ola de homicidios comenzó, sólo que ahora en el área de Claremont, a casi 80 kilómetros de Los Ángeles. El patrón de asesinatos se repitió: cinco ancianas que vivían solas fueron estranguladas y violadas después de muertas. Sus rostros estaban cubiertos por sábanas o almohadas.
Tras ser detenido en abril de este año por los asesinatos de Ethel Sokoloff y Elizabeth McKeown, el cotejo de datos continúa y las autoridades tienen la certeza de que Floyd Thomas es el autor de casi 30 asesinatos que hasta ahora permanecen sin resolver, y que ocurrieron en los años 70 y 80.
De acuerdo con la información recabada por los peritos del LAPD, John Floyd Thomas atacaba en ciclos que conformaron dos etapas en diferentes zonas de California. Familiares de víctimas desparecidas continúan aportando pormenores que apuntan hacia Thomas, quien, después de ser arrestado, fue enviado a la Cárcel del Condado de Los Ángeles, donde espera juicio y condena. Mientras tanto, de confirmarse su autoría en los homicidios, lo convertiría en el predador con mayor número de víctimas en la historia de Los Ángeles, una ciudad que se resiste a sacudirse el mote de la capital mundial del asesinato serial, una categoría que detenta desde los años 60 del siglo pasado.