H.G Wells, ¿un pirata literario?

POR Aida Edermariam

Florence Amelia Deeks murió afirmando que HG Wells le había plagiado un libro. De haber prosperado la demanda de esta mujer, quizá ahora estaríamos narrando uno de los escándalos literarios más prominentes del siglo XX

En 1925, una escritora canadiense desconocida llamada Florence Amelia Deeks demandó judicialmente al mundialmente famoso escritor británico H.G. Wells por “piratería literaria”. Exigiendo 500 mil dólares por daños, acusó a Wells de haber plagiado su manuscrito inédito The Web of the World’s Romance cuando él escribió en 1920 su enormemente exitoso libro The Outline of History.
Cinco años después el caso llegó a juicio en Toronto y, a pesar de que tres expertos dieron la razón a la demanda de Deeks, el asunto fue subestimado. Las batallas consecuentes en la Suprema Corte de Ontario y en el Consejo Privado de Whitehall fueron infructuosas, tal y como la mujer lo narró en una carta dirigida al rey George V.
El incidente sólo ha merecido unos cuantos párrafos en las biografías de Wells. “Ella es sólo un infortunio que cayó sobre mí”, Wells declaró en 1933, “una especie de acto de Dios sin la más mínima negligencia o falta de mi parte”. ¿Acaso Wells tenía derecho a protestar? De acuerdo con el historiador de la Universidad de Carleton, A.B. McKillop –cuyo libro sobre la controversia, The Spinster and the Prophet, fue publicado por Macfarlane Walter & Ross en el Reino Unido—, Deeks representó un capítulo más interesante de lo que las versiones oficiales sostienen.
El manuscrito rechazado
The Web of the World’s Romance es la historia del mundo desde la creación de la Tierra hasta la Primera Guerra mundial. También es una obra feminista. (La mujer fue la arquitecta y constructora del primer hogar, ella sostiene. La mujer, no el hombre, fue la progenitora de la vida comunal). Como McKillop explica, Deeks rastreó obras académicas y de historia en general, desafiándolas a mencionar a la mujer para otorgarle su lugar en la historia.
En julio de 1918 envió The Web of the World’s Romance para su publicación a Macmillan de Canadá. Después de ocho meses, el libro fue rechazado. Cuando le devolvieron el manuscrito, éste tenía una docena de páginas dobladas en las orillas. Al leer una reseña de The Outline of History supo qué había ocurrido.
Wells empezó a escribir The Outline of History –que también cuenta la historia de la Tierra desde su creación en adelante— aproximadamente cuatro meses después de que Deeks había enviado su manuscrito a la Macmillan de Canadá. Wells terminó la primera edición casi un año después, en diciembre de 1919. Fue la primera vez que una historia del mundo había sido escrita desde un punto de vista completamente internacionalista, señala el biógrafo de Wells y ex líder del Partido Laborista británico, Michael Foot, quien argumentaba que el racismo y el nacionalismo conducirían a la Primera Guerra mundial y habría que detenerlos.
El proyecto era una idea característicamente wellsiana y una extensión natural de su petición para un fortalecimiento de la Liga de Naciones. The Outline of History –poco leída hoy en día— rápidamente vendió 2 millones de copias en inglés, uniéndose a las biblias y obras de Shakespeare de bolsillo.
Sospechosamente parecidos
En The Spinster and the Prophet, McKillop aborda el caso contra Wells persuasivamente. Habiendo sopesado las evidencias históricas y textuales, dictamina que Wells nunca cometió plagio: en The Outline of History se escucha en todo momento la verdadera voz de Wells. Aunque McKillop encontró demasiados párrafos en los que Wells y Deeks listan eventos en el mismo orden. Además, Wells comete errores factuales similares a los que cometió Deeks. Wells y Deeks también cometen omisiones paralelas: Adam Smith, por ejemplo, no aparece en ningún texto. Por si algo faltara, Wells utiliza una cita sin referencia a una obra, tal y como lo hizo por su parte Deeks. (Confrontado sobre esta cuestión, Wells admitió que no leyó el libro de la cual fue extraída la cita).
Proporcionando una solución al crucigrama, McKillop ofrece una explicación especulativa de cómo el manuscrito de Deeks pudo haber encontrado forma en las manos de Wells. En un momento de la controversia, Deeks acusó que Wells recibió el manuscrito vía Macmillan, el editor regular en Londres de Wells. McKillop ha hallado documentos –no presentados como evidencias en el juicio— que sugieren que la conducta de la Macmillan de Canadá no fue enteramente honrada. El director de la compañía estaba haciendo negocios bastante lucrativos al margen de las oficinas de Macmillan, y un caso de plagio había involucrado recientemente al editor de Deeks. McKillop apunta que el amigo de toda la vida de Wells, Richard Gregory, prestaba sus servicios como consejero educativo a la Macmillan del Reino Unido, y fue así como pudo haber tenido acceso al manuscrito de Deeks.
McKillop también encuentra que The Outline of History es sospechosamente vehemente en su negación a la contribución de la mujer en la historia. En las escasas referencias al status de la mujer, McKillop dice, “Wells parece estar haciendo comentarios que refutan la posición de Deeks. Tales comentarios no aparecen en el resto de la argumentación”.
Finalmente hay un simple argumento lógico: McKillop señala que es difícil creer que un no historiador –incluso uno tan prolífico y bien leído como lo era Wells— pudiera haber escrito mil 324 páginas de texto histórico en sólo un año; al tiempo que corregía su novela Joan and Peter para su publicación, escribía 30 mil palabras de The Undying Fire y producía varios panfletos políticos.

Misoginia y antisemitismo

McKillop no es el único académico que ha insinuado cargos de piratería contra Wells. (Señala que Ingvald Raknem, en H.G. Wells and His Critics, aduce que Wells tomó palabras, frases y líneas en general…[de] escritores tan diversos como Kipling, Sterne, Swift, De Maupassant, Poe, Flammarion y Gourmont). Pero para algunos la sugerencia de que Wells plagió The Outline of History de Deeks es una insensatez. Después de todo, el libro es una obra de historia, los eventos ocurrieron en un orden preestablecido. “Yo creo que todo esto es basura. Absoluta basura”, dice Michael Foot, quien tiene un aliado en David C. Smith, autor y editor de numerosos libros acerca de Wells, incluyendo el exhaustivo H.G. Wells: Desperately Mortal. Smith cree que McKillop ha descubierto algunas nuevas evidencias interesantes, “pero si Wells cometió plagió –y yo creo que no lo cometió— ¿cómo llegó el material de Toronto a Londres?”
Otros encuentran los hallazgos de McKillop perfectamente plausibles. No hay duda del genio de Wells, dice Michael Coren, autor de The Invisible Man: The Life and Liberties of H.G. Wells (1993), el cual abunda acerca de la misoginia y antisemitismo de Wells. “Pero en términos del personaje Wells es abundantemente posible. Wells era un hombre sorprendente, pero carecía de gracia. Y ciertamente no era honorable”.
De haber prosperado la demanda de Deeks en 1930, McKillop cree, el caso habría sido uno de los escándalos literarios más prominentes del siglo XX. ¿Pudo Deeks haber logrado un litigio más justo actualmente, en un clima menos antifeminista? En 1928, después de todo, para la Suprema Corte de Canadá la mujer legalmente no existía como “persona”, y los abogados de Wells efectivamente desacreditaron a Deeks, a quien llamaron “solterona”. Pero el fiscal británico Anthony Julius, una autoridad en materia de derechos de autor literarios, piensa que Deeks hubiera enfrentado una batalla en contra incluso hoy. La ley no ha cambiado significativamente en términos de infracción a los derechos de autor, aduce. “Así que no tengo por qué suponer que estos casos se decidan ahora de forma diferente a como ocurrieron en 1928 o 1930”.
Paradójicamente, el libro de McKillop puede ser la losa que faltaba para que la obra de Deeks se entierre para siempre. Sin embargo, el autor plantea una pregunta que quizá nunca tenga respuesta: ¿qué habría sucedido si en 1922 la obra de Deeks se hubiera publicado? Quién sabe el efecto que habría tenido sobre la escritura de la historia de las mujeres o del feminismo.
(Tomado de: Lingua Franca. Mayo-junio de 2001).