CENICIENTA: andrajos y zapatillas de cristal

POR Opera Mundi

La Cenicienta es una historia con más de 700 versiones, que se ajusta a las condiciones particulares donde los cuentos nacen, y gira en torno a la trilogía traición, solidaridad y redención

Había una vez un rico mercader que tenía una esposa y una hija amorosas. Pero la esposa murió y, tiempo después, el comerciante contrajo segundas nupcias con una mujer de rostro hermoso, pero cruel y perversa dentro de su corazón, y que tenía dos hijas malvadas, a quienes favorecía por sobre todas las cosas. Las vestía con seda y encaje y las alimentaba con pasteles y crema, mientras que a la hijastra la traía en andrajos y la alimentaba con las sobras de los platos. La niña se convirtió en su criada y dormías sobre las cenizas del suelo para no padecer frío. Pronto, la hijastra creció, delgada y delicada, y la llamaron Cinderella.
Así empieza uno de los cuentos más famosos de todos los tiempos, Cenicienta, una historia que puede rastrearse en diversas culturas del planeta. Es rara la persona que no haya crecido en compañía de la madrastra malvada y de la zapatilla de cristal, imágenes que han llegado a ser parte indeleble de nuestra infancia. No obstante, la Cenicienta que hoy conocemos ha sido alterada sutilmente de los cuentos de muchachas andrajosas, cuya existencia y encanto se remonta miles de años: el cuento de una joven tímida, pasiva, a la que su rostro hermoso la conduce sin escalas a un final feliz mediante un matrimonio fastuoso.

Fiesta de gala
El primer texto que se conoce del tema está registrado en China en el siglo 9, aunque el escribano Tuan Ch´eng Shih sugirió que el cuento era aún más antiguo. Yeh-hsien, la Cenicienta china, es descrita como una joven “muy inteligente e ingeniosa”. Su madre muere, su padre se vuelve a casar antes también de fallecer, quedando la joven al cuidado de su madrastra y su hija, quienes maltratan a Yeh-hsien. El único amigo de Yeh-hsien es un pez mágico dorado que chapotea en un estanque. La madrastra descubre esa fuente de amabilidad y decide matar al pez. Yeh-hsien recobra los huesos de su amigo y los lleva consigo a su habitación. Los huesos son mágicos y el pez continúa esparciendo su bondad incluso después de muerto, proveyendo la comida y el calor que la familia de Yeh-hsien le niega a ésta.
Cuando Yeh-hsien decide ir a una fiesta, los huesos le proveen la ropa necesaria, así como un par de zapatilla de oro. Al regresar a casa, la joven pierde una zapatilla. Es recogida por un rico terrateniente, quien comienza una búsqueda masiva para encontrar a la dueña de la delicada prenda. Yeh-hsien declara ser la dueña del objeto y se convierte en la esposa del terrateniente. Así de sencillo, como eran las cosas antes, sin amor de por medio. La madrastra y su hija son lapidadas, aunque su tumba, “La Tumba de la Aflicción”, se convierte en un santuario.

Nmmmm
La Gatta Cenerentola, del italiano Giambattista Basile, publicada en Nápoles en 1634, es una de las versiones occidentales más primitivas de este cuento de hadas. Cuenta la historia de un viudo rico y de su hija amada, Zezolla. El viudo contrae nupcias con una perversa mujer, quien maltratará a su hijastra. Zezolla se queja ante su fiel institutriz, quien a su vez la retribuye con consejos y mimos. El padre termina separándose de su perversa mujer y se vuelve a casar… con la institutriz. Ésta, llegado el momento, confiesa que tiene seis hijas producto de un pasado incierto, al tiempo que comienza a maltratar a Zezolla incluso con más crueldad que la primera madrastra. La muchacha es obligada a dormir sobre las cenizas del suelo, junto con una gallina y un gato, perdiendo su nombre y adoptando el de la Gatta Cenerentola, es decir, “La Gata Cenicienta”.
Nuestra heroína sale de apuros con la ayuda de las hadas de Sardinia, quienes proporcionan un árbol mágico que cumple todos los deseos de Cenerentola, incluyendo, por supuesto, la ropa y las zapatillas con las que la joven repetirá el cuento que conocemos. Cabe subrayar que esta narración no fue escrita para audiencias infantiles sino para un público adulto.

Variaciones sobre un mismo tema
Aunque La Gatta Cenerentola es el más completo de los cuentos antiguos acerca de muchachas andrajosas, Straparola y otros publicaron historias que paulatinamente construyeron a la Cenicienta tal y como la conocemos en la actualidad. Ninguna de las variantes sobrevivientes empata con el cuento chino citado en párrafos anteriores, por lo que algunos estudiosos del tema especulan que el cuento “original” provino de oriente. En 1883, la folklorista inglesa Marian Roalfe Cox publicó una compilación con 345 variantes de Cenicienta, además de un estudio con las analogías medievales.
Asimismo, en 1951 la folklorista sueca Anna Birgitta Rooth publicó Cinderella Cycle, donde cita 700 versiones del cuento. La versión alemana Aschenputtel fue registrada en 1812 por los hermanos Grimm. Además de las similitudes cercanas con la historia que es tan común para los públicos del presente, cabe aclarar que en esta versión no hay ratones parlantes, carrozas con diseño aerodinámico en forma de calabaza ni hadas con personalidades de solteronas, sino sólo una muchacha estoica ayudada por la magia potente de la muerte.
La variante del más allá también está presente en Rushen Coatie, la versión escocesa del cuento, donde la madre muerta regresa al mundo de los vivos en forma de vaca para alimentar a su desnutrida hija. Las hermanastras descubren el secreto y acaban con la vaca. No obstante, los huesos del animal retienen la magia de la madre muerta y proveen a la hija la ropa adecuada para presentarse en la iglesia y conocer ahí a su príncipe azul.

Mortandad femenina
Lo que queda claro a partir de los ejemplos anteriores es que los cuentos de hadas –como lo ha señalado atinadamente Marina Warner en su brillante estudio From the Beast to the Blonde—generalmente reflejan las condiciones particulares de la sociedad en la que los cuentos nacen. Warner opina: “La madre ausente puede ser interpretada de la manera siguiente: una representación de la familia antes de nuestra era moderna, cuando la muerte al dar a luz era la causa más común de mortandad femenina, y los huérfanos pasaban al cuidado de las madres sucesoras… Cuando una segunda esposa entraba a la casa, a menudo sus hijos y los de su nuevo marido comenzaban una competencia para sobrevivir en un medio casi siempre de recursos escasos”.
Margaret A. Mills, una folklorista que ha trabajado en Irán y Afganistán, encuentra otro ritual en el cuento de Cenicienta: “En esta forma de cenicientas, las relaciones dominantes se dan entre mujeres: lealtad y deslealtad entre madre e hija; rivalidad entre la madrastra y sus vástagos contra los hijos que traiga consigo el nuevo consorte. Que la hija primero traiciones a su propia madre es un elemento importante en la ecuación de solidaridad y redención”.
En Cendrillon, escrita por Charles Perrault y publicada en París en 1697, hallamos una versión muy próxima a la que nos sabemos de memoria. Perrault eliminó el fantasma de la madre y añadió a la bondadosa hada madrina. La carroza en forma de calabaza y los ratones cocheros son aportaciones de Perrault. No así las zapatillas de cristal, como erróneamente se ha señalado. Por otra parte, las hermanastras no son las muchachas sádicas que tanta fama han ganado, sino solamente mujeres vanas, egoístas y un tanto estúpidas. De hecho, en la versión de Perrault, la heroína termina perdonando a sus hermanastras y arregla unos buenos matrimonios también para ellas.

Cuando los cuentos de hadas irrumpen en las ediciones victorianas para niños, la versión de Perrault será la más socorrida. Obviamente, fue esta adaptación la que el conservador Walt Disney eligió para su cinta animada de 1949.