JonBenét Ramsey: la muñequita porno de papá

POR José Luis Durán King

Después del asesinato de La Dalia Negra, considerado el Santo Grial de los asesinatos sin resolver en Estados Unidos, resalta el caso de JonBènet Ramsey, una niña de seis años, quien fue encontrada muerta el 26 de diciembre de 1996 en el sótano de su casa

El patrullero Richard French se dirigió al hogar de John y Patsy Ramsey, en el elegante vecindario adyacente al parque Chautauqua de Boulder, Colorado, aproximadamente siete minutos después de la llamada al 911 que hizo Patsy Ramsey, reportando que su hija de seis años, campeona de equitación, JonBenét, había sido secuestrada. La llamada fue hecha a las 5:52 A.M. del 26 de diciembre de 1996 por una madre turbada y sollozante, una ex señorita West Virginia y concursante del galardón señorita América: Patsy Ramsey. Richard French recuerda: “John Ramsey me guió por la casa y me señaló una nota de rescate de tres hojas (por 118 mil dólares) escrita a mano, que estaba en la duela, en el área de la cocina”.
Posteriormente, French dijo a unos colegas que él se había extrañado por la manera tan diferente en que los padres de JonBenét reaccionaron ante la situación. Mientras John Ramsey, tranquilo y colaborador, explicó la secuencia de los eventos, Patsy estaba sentada en una silla de madera en el cuarto de sol, sollozando. Para French, algo parecía estar fuera de lugar y más adelante recordaría cómo los ojos de la atribulada madre, que se cubría el rostro con ambas manos, se fijaban en él.
Siete horas después el cuerpo estrangulado y magullado de la niña fue hallado en un cuarto que hacía las veces de bodega, en el sótano, un crimen brutal que en cuestión de horas dio la vuelta al mundo. French dijo a sus compañeros sentirse apenado por no haber descubierto él mismo el cuerpo mientras realizaba su búsqueda por la casa. Durante varios meses, French sintió culpabilidad cuando recordaba los momentos que pasó en la casa de los Ramsey. No obstante, este ejercicio de expiación sirvió para que fueran saliendo a flote más detalles del crimen. Por ejemplo, el policía recordaba que los padres de JonBenét apenas habían intercambiado palabras o miradas entre ellos. Ante una calamidad de aquella naturaleza, parecían no tener disposición de reconfortarse mutuamente. Pero era la imagen de Patsy, sollozante y vigilante de French –especialmente cuando éste se detuvo a unos cuantos metros de donde finalmente se halló el cuerpo de la niña— lo que intrigaba al oficial.
Errores de investigación
Los Ramsey, con JonBenét y su hijo, Burke, habían celebrado la cena de Navidad en el hogar de sus mejores amigos, Priscilla y Fleet White Jr., aproximadamente a un kilómetro de distancia de la casa de los Ramsey. Después de que John Ramsey mudó su empresa de computadoras de Atlanta, Georgia, a Boulder, en 1991, los White y los Ramsey vieron que tenían mucho en común. Fleet White también era un empresario exitoso en el negocio del petróleo. Ambas parejas disfrutaban el deporte de la vela y tenían hijas e hijos de la misma edad. Tanto Patsy como Priscilla no trabajaban, pero eran unas damas voluntarias bastante entusiastas.
De acuerdo con los reportes policiacos, los Ramsey llegaron a la casa de los White alrededor de las 10 de la noche. A las 5:55 de la mañana del siguiente día, los White fueron despertados por John Ramsey, uniéndose a otros amigos en el hogar de los Ramsey. Varios policías uniformados asistieron a Richard French hasta las 8:10 horas., momento en que la detective Linda Arndt llegó al lugar de los hechos. El sargento Larry Mason, supervisor de Linda Arndt, llegó a la casa más tarde. El equipo inicial asumió que la atribulada pareja era víctima, no sospechosa potencial de homicidio. Sobre todo Arndt, quien, a decir de varios de sus compañeros oficiales, simpatizó con Patsy Ramsey, cometió presuntos errores irreparables que afectaron la investigación.
La nota de rescate advertía a la pareja no contactar con la policía sino esperar una llamada telefónica entre las 8 y 10 de la mañana. Arndt escribió en su reporte que “entre las 10:30 horas y el mediodía, John Ramsey salió de la casa para revisar el buzón familiar”, del cual sacó algo que comenzó a leer. A la 1 de la tarde, cuando todavía no había ninguna llamada, Arndt pidió a Ramsey y a Fleet White que la acompañaran a la cocina. Un investigador describió así la escena: “Ella dijo: `quiero que busques por toda la casa, de arriba a abajo´. Arndt apenas había terminado de hablar, cuando John Ramsey abandonó la cocina y se dirigió directamente al sótano. Fleet White nos dijo que Ramsey fue derecho a una pequeña ventana rota en el lado norte de la casa y se detuvo. Fleet dijo a Ramsey: `Oye, John, mira esto´. Y John respondió: `sí, la rompí el verano pasado´. Ramsey quería que Fleet viera la ventana para establecer la teoría del intruso, pero ni siquiera un niño pequeño hubiera podido pasar por aquel espacio. Mientras Fleet miraba la ventana, John desapareció del recibidor y se dirigió a un cuarto pequeño, donde se encontraba el cuerpo. Es un sótano enorme, con bastantes cuartos y corredores, aunque Ramsey fue directamente a ese cuarto. Ramsey gritó y Fleet corrió hacia él”. Fleet White había revisado previamente esa habitación, pero no vio nada.
Recostada en el cemento yacía el cuerpo sin vida de JonBenét, vestida con una playera blanca y un fondo largo. Tenía cinta de aislar alrededor de la boca. Un torniquete hecho con cordón blanco y una pantimedia de ballet habían sido enredadas alrededor de su garganta, y había otra cuerda alrededor de su muñeca derecha. El cuerpo estaba cubierto con una sábana blanca. Cerca de ella estaba su chaqueta roja de equitación, descrita por un familiar como “la posesión favorita de JonBenét”. John Ramsey retiró la cinta de la boca y, según palabras de un investigador, “la abrazó con ambas manos alrededor de la cintura, como cuando agarras una muñeca”, subiendo con ella las escaleras y depositándola en la duela de la sala. “Lo más interesante es que, cuando Ramsey subió las escaleras, nunca lloró”, dijo una de las personas presentes en ese momento. “Pero cuando la recostó, empezó a llorar, mientras miraba hacia todos lados, cerciorándose de que lo estuvieran viendo”. Linda Arndt levantó el cuerpo del suelo y lo colocó a un lado del árbol de Navidad. “Patsy se colapsó sobre el cuerpo de JonBenét; después se puso de rodillas y gritó: “¡Jesús, tú regresaste a Lázaro de la muerte. Por favor, regresa a mi hija!”
A la siguiente noche, en la casa de los Fernie, al sur de Boulder, Linda Arndt se aproximó a John Ramsey, pero el abogado de éste, Mike Bynum, cortó cualquier indicio de conversación, aduciendo que los asesores legales serían los únicos con permiso para hablar con Ramsey. Al siguiente día, la policía fue informada que los Ramsey no tenían nada más qué decir y que no contestarían ninguna pregunta.
Heridas genitales
Para mayo de 1997, la policía y el equipo de abogados de los Ramsey estaban conduciendo sus propias investigaciones. La sociedad de abogados intentaba proteger a los Ramsey, mientras que la policía estaba convencida de que la pareja había asesinado a su hija e intentaba cubrir el crimen.
Asimismo, no había semana que los tabloides de Estados Unidos no publicaran sus veredictos del caso con encabezados como: “Papá lo hizo.” “La autopsia de Benét: mamá y papá, culpables”. “Mamá escribió la nota de rescate”. “Papá vinculado al porno infantil”, entre otros.
El Globe consiguió fotografías de la escena del crimen en la casa de los Ramsey. El National Enquirer, fiel a su conservadurismo, publicó una entrevista con Patsy mientras ésta hacía sus compras, al tiempo que el Star sacó un reportaje amplio acerca de la pornografía infantil.
Citando fuentes anónimas dentro de la investigación, los tabloides manejaban dos teorías principales. La primera era que John Ramsey asesinó a su hija después de un “juego sexual” . La segunda aducía que Patsy Ramsey, tras discutir con su marido porque éste acosaba a la niña, agarró un objeto pesado, se lo arrojó pero le dio a su hija por equivocación. Una variación de esta teoría era que Patsy, en un arranque de ira, aventó a su hija contra una superficie dura . Ambas teorías sugerían que la muerte de JonBenét no fue planeada sino accidental y que por ello se elaboró un plan.
Pese al sensacionalismo de los tabloides hay evidencias que apoyan ciertos contenidos. Por ejemplo, el reporte de la autopsia, liberado completamente –por orden de la corte— en agosto de 1997, establece que JonBenét falleció como consecuencia de un golpe muy fuerte en uno de los costados de su cabeza, el cual le causó una fractura grave. Por otro lado, el doctor Richard Krugman, especialista en abuso infantil, dijo que había una abrasión vaginal, la cual “es un signo de trauma, pero no necesariamente de abuso sexual”.
El doctor Cyril Wecht, un reconocido patólogo forense de Estados Unidos, nunca tuvo dudas de que la niña de 21 kilos fue agredida sexualmente. “Si ella hubiera sido llevada a una sala de emergencias de un hospital, y los doctores hubieran visto la evidencia genital, su padre habría sido arrestado”, señaló Wecht. La abertura genital, de acuerdo al doctor Robert Kirschner, del departamento de patología de la Universidad de Chicago, era dos veces más grande del tamaño que corresponde a una niña de seis años. “Las heridas genitales indicaban una penetración –apuntó Kirschner—, pero probablemente no por un pene.” También se hallaron rastros de orina y sangre en la ropa interior de la niña.
Un obstáculo prácticamente insalvable para los investigadores fue que la escena del crimen y el cuerpo fueron limpiados, aunque no esterilizados. Más sorprendente aún fue el hecho de que la niña fue “vuelta a vestir” después del asesinato. Los padres de JonBenét dijeron a los detectives que ella vestía un pijama roja hasta al cuello cuando la pusieron en la cama. Fue hallada con un pijama blanca de algodón. La roja estaba en la tina de baño. Lo que sembró dudas acerca de la teoría de que un intruso asesinó a JonBenét fueron el estado y la posición del cuerpo de la niña. Estaba completamente vestida y cubierta con una de sus sábanas. Las ligaduras alrededor de su cuello y muñeca derecha, dicen los investigadores, estaban muy flojas. Además no había signos de que la puerta de entrada hubiera sido forzada ni huellas en la nieve que circundaba la casa. Gregg McCrary, agente del FBI con 25 años de servicio, añade que los pedófilos y secuestradores nunca coinciden en sus actuaciones: “Los pedófilos agarran a los niños, los violan y los abandonan. Los secuestradores actúan estrictamente por dinero.” Aunque el jefe de forenses no especificó la hora del fallecimiento, una vecina dijo a la policía que fue despertada alrededor de la medianoche por un grito apenas perceptible proveniente de la casa de los Ramsey. Éstos, a su vez, declararon no haber escuchado nada.
El 14 de diciembre de 1998, casi dos años después del asesinato de JonBenét, la revista People, en su historia de portada, denominada “JonBenét. Unsolved Mystery”, actualizó la información acerca de los Ramsey, apuntando que en ese momento vivían en un barrio elegante de Atlanta, donde John, de 55 años, inició un negocio nuevo de computación y asistió a la boda de su hija mayor, Melinda, en una iglesia presbiteriana de Marietta. Patsy, de 41 años, continuaba dedicada a las labores hogareñas y Burke, de 11 años, cursaba el sexto grado de primaria en un colegio de paga. Todo parecía normal. Excepto, por supuesto, que no lo era.
En ese entonces, las autoridades mantenían las esperanzas de que la búsqueda del asesino –o asesinos—de JonBenét desembocara en una acusación formal y un juicio. En esos dos años se recabaron nuevas evidencias, muchas de las cuales han sacudido de sospechas a los Ramsey. Sin embargo, aún no hay nada claro en este asesinato que continúa ultrajando a la sociedad estadounidense.
La teoría del intruso
En julio de 1998, la televisión británica transmitió un documental, hecho con la cooperación de John y Patsy, que describía a la pareja con una mirada compasiva. Entre otras cosas, los productores se esforzaron por reintroducir en el escenario del crimen la teoría del intruso. Del mismo modo, Linda McLean, una amiga de la familia Ramsey, publicó un libro testimonial diseñado para abundar en la inocencia de los padres de JonBenét.
Pero, según el punto de vista de John Ramsey, probablemente el mayor apoyo ha provenido de Lou Smit, un detective retirado de homicidios de Colorado Springs, quien se unió al caso como investigador especial por parte de la oficina del fiscal de distrito. En una carta fechada el 20 de septiembre de 1998, Smit se quejaba de que la policía de Boulder se empecinaba en culpar a los Ramsey del asesinato: “Los Ramsey no lo hicieron –decía—, hay evidencias creíbles y sustanciales de la actuación de un intruso y se carece de evidencia que involucre a los padres.”
En contraparte, varios investigadores adscritos al caso, particularmente Tom Koby (quien fue reemplazado por Mark Beckner), han puesto en tela de juicio a las fuerzas de la ley. El error fundamental de los investigadores de Boulder fue no haber asegurado la escena del crimen, lo que condujo a perder o contaminar evidencias sumamente importantes. “Cuando la policía es adscrita a un caso en el que está involucrada gente rica, aquella siente pánico. Se intimida y olvida su entrenamiento”, señala Joseph Wambaugh, oficial que ha trabajado durante 14 años en el Departamento de Policía de Los Ángeles. Wambaugh arguye que es difícil explicar por qué la policía Boulder, al llegar al lugar del crimen, no interrogó por separado a John y Patsy Ramsey; se dio oportunidad para que la pareja uniera sus declaraciones.
Las evidencias
Una de las evidencias más importantes, la cual se dio a conocer a mediados de 1998, son cuatro fibras halladas en la cinta de aislar que sirvió para amordazar a JonBenét. De acuerdo con las fuentes policiacas, las fibras son consistentes con la ropa que se cree vestía Patsy Ramsey la noche del asesinato. Las autoridades también recobraron de la escena del crimen algunas muestras de DNA, aunque, increíblemente, la muestra recabada del cuerpo de la niña tardó sólo siete años en ser enviada al laboratorio. El resultado fue que el DNA no arrojó resultados conclusivos.
Sin embargo, ninguna pieza del rompecabezas ha causado más especulación que la nota de rescate de tres cuartillas. Tras un análisis exhaustivo, los expertos abocados a la investigación han concluido que mientras John y Burke pueden ser descartados como los autores, Patsy, la única de los Ramsey que se sabe estaba en casa al momento del crimen, no está totalmente libre de sospecha. Incluso, las autoridades contrataron a Donald Foster, un profesor inglés del colegio Vassar, para que analizara el contenido y el estilo de la nota de rescate. Foster fue quien identificó al escritor político Joe Klein como el autor del bestseller anónimo Primary Colors. De acuerdo con el programa de la cadena ABC, 20/20, Foster dijo a la policía que la nota de rescate guarda parecido con la estampa retórica de Patsy.
En cuanto a la teoría del intruso, ésta se vino abajo, ya que no había huellas en la nieve que circundaba la casa, lo cual también puede sugerir que el intruso estuvo dentro del hogar de los Ramsey todo el tiempo. Sin embargo, los investigadores están plenamente convencidos de que un extraño no pudo irrumpir en la casa, asesinar a JonBenét, escribir la nota de rescate y escapar sin que la familia despertara.
1 JonBenét ha sido descrita por los investigadores vinculados al caso “como una Lolita de seis”, en clara alusión al personaje adolescente y sexualmente precoz creado por Vladimir Nabokov; “una mascota sexual”; como “la putita de papá”. Por sus poses fotográficas de vampiresa, también ha sido llamada “la niñita porno”.
2 Pese a su encantadora apariencia, JonBenét (una combinación de John y Bennett, el segundo nombre de Ramsey) no era una niña fácil. “Ellos constantemente hablaban de lo incorregible que era JonBenét y, al mismo tiempo decían que de grande sería algo así como Miss Estados Unidos”, declaró Jane Stobie, un ex gerente que trabajó en 1990 para Access Graphics (la compañía de John Ramsey) a la revista Vanity Fair de octubre de 1997. Lo que está fuera de discusión es que JonBenét se orinaba en la cama todas las noches. Linda Hoffmann-Pugh, la ama de llaves de los Ramsey, dijo a la policía que la única labor hogareña que Patsy Ramsey evitaba hacer era cambiar y lavar las sábanas de la cama de JonBenét: “Siempre había una sábana de plástico cubriendo el colchón.” Asimismo, una nana explicó que en los últimos tres años de su vida, la niña visitó al pediatra por lo menos 30 veces.