Recorrido por la crítica sobre Guillermo Samperio

El trabajo de Samperio, el registro de la vida de infinidad de personajes, la actitud frente a su oficio, la vida, los conflictos del momento que habita, superan su propia circunstancia y lo convierten en el mejor cuentista que tenemos, en un destinado a sobrevivir porque descubrió otra manera de decir y de contar, con una prosa traviesa o poética o erótica, y con temas y textos insólitos, originales y únicos.
Silvia Molina, Revista de la Universidad Nacional de México

Insistamos en que en sus textos hay una prosa jugosamente elaborada, en un jugo bien calculado, de notable eficacia: un lenguaje hacia dentro, hilvanado con admirables precisiones. Un lenguaje muy personal, muy suyo, muy de un estilo que acabaremos por reconocer como samperiano.
Edmundo Valadés, Uno más uno

Para ubicar a Samperio se ha hablado de Becket, Ionesco y hasta de Kafka, pero toda comparación en literatura es un recurso para evitar el esfuerzo de pensar y de juzgar. Si en algún momento nos puede recordar a estos autores es porque, con sus propios y muy personales e intransferibles medios, también Samperio ha puesto el dedo en la llaga de la sandez humana y en las lóbregas construcciones donde ésta suele morar de preferencia.
Álvaro Mutis, Revista Quimera

Un tema de la época es la frustración de las pasiones radicales, destruidas o envilecidas o postergadas por la represión, el abandono individualista, las demostraciones de socialismo real, y Samperio, con excelencia y de modo personal, reconstruye ese viacrucis sin atenerse a fórmulas.
Carlos Monsivais, Lo fugitivo permanece

Guillermo Samperio es el gran especialista mexicano del cuento, quien después de su primera colección de relatos, Cuando el tacto toma la palabra, ha consagrado toda su imaginación creativa a la literatura.
Claude Couffon, Histoires d´amour d´Amérique Latine

Samperio pertenece ya a la gran estirpe de cuentistas mexicanos. No es solamente el escritor más imaginativo y original de nuestra generación, él ha logrado abrir un camino en la narrativa que estaba apenas vislumbrado por escritores de la talla de Efrén Hernández, Julio Torri y Juan José Arreola.
Hernán Lara Zavala, Material de lectura UNAM

El tacto ha tomado la palabra, se atreve a todo, se hace de mañas, se deja manejar por la voluntad del escritor y se convierte en un manifiesto de amor y de oficio.
Silvia Molina, Los Universitarios

Guillermo Samperio logra, con sus textos extraños, lúdicos, su sentido del humor, su rigor atento, asestarnos estos golpes directos y compartir con nosotros sus más amorosas obsesiones.
Vicente Quirarte, Revista Mexicana de Cultura

Desde sus primeros cuentos ya se advertía en él algo especial. Fuera del Ring (1975) daba a conocer abiertamente a un narrador que ya era una rara ave en el cielo literario. Si los dédalos de la política y las relaciones de pareja eran las dos preocupaciones centrales de Samperio en la pasada década, la ciudad y su gente, vistas con humor y con un fondo poético, lo ha sido desde Textos extraños. Y ambas épocas, no está de más enfatizarlo, han sido en él admirables.
Marco Antonio Campos, El Semanario

Samperio es un conocedor y maestro de varias posturas literarias: de la micro-historia, de lo autorreferencial o metaficcional, poética retratista, cuentos irónicos y un sutil humor encubierto, e historias bien construidas de importante significación social.
Rusell Cluff y Howard Quackenbush, Beatle Dreams and Other Stories

Hombre de laboratorio, Guillermo Samperio experimenta con el estilo, propone diversas formas de asumir la temática del cuento.
Juan Villoro, Tierra adentro

Guillermo Samperio se ubica como uno de nuestros narradores más astutos y mejor concentrados. Como un maestro que ha encontrado el punto en que se equilibran, sin hacerse sombra, tradición y experimentación, rigor de escritura y vértigo imaginario.
Evodio Escalante, suplemento Sábado de Uno más uno

Jamás había estado tan cerca de algún prodigioso “manual de miradas” como me ocurre con sus páginas. Dentro de los tantos seres que habitan a Guillermo Samperio –trabajador actual, crítico, narrador– hay el cuentista de la mirada, que tiende un mundo para que nosotros podamos desplazarnos dentro de él.
José Balza, El Cuadratín

En un medio literario en donde impera esa nada en todas sus formas, esta aportación de Samperio para detectarla es un importante logro. Pero además, bien utilizados y bien colocados sobre nuestra nariz sus anteojos para la abstracción pueden servirnos para mirar las cosas verdaderamente importantes y de veras trascendentes y que tal vez de veras pueden salvarnos. Casi nada.
Ignacio Solares, Revista Siempre!

La influencia de Guillermo Samperio se ha ido haciendo cada vez más fantástica (en los dos sentidos), inventiva, perfeccionista, llena de experimentos narrativos y atrevimientos verbales.
Silvia Molina, Revista de la Universidad de México

Quizá más que ningún otro autor mexicano, Guillermo Samperio casi como en susurros nos invita a seguirlo, y para ello se vale de una continua persuasión. Ajeno al frenesí inmediatista o a la festividad a ultranza, su literatura es vibrante y sugestiva, vivaz y colorida, en la medida de que la percepción de los detalles, al igual que la de los personajes, se va amplificando. Clama, además de fervor, una poca de aquiesencia nostálgica para amar lo que él ama, y así logra entusiasmarnos, de tal suerte que nos reímos, abstraemos o entristecemos con él, porque el efecto de sus ficciones es siempre benéfico e inspirador.
Daniel Sada, La Jornada Semanal

Guillermo Samperio no sólo ganó el premio de la Casa de las Américas de Cuba sino el reconocimiento de la crítica (no necesariamente implícito en el primer caso). Juan Rulfo, por ejemplo, vio en él y en Juan Villoro a los dos jóvenes más valiosos en nuestra narrativa.
Juan José Reyes, El Semanario Cultural de Novedades

Obsesionado por el oficio de relatar, Samperio ha previsto el juego y la experimentación formal en cerca de diez libros. La materia de lo que cuenta espera siempre el desbordamiento imaginativo de lo predecible y natural, y se abre a las posibilidades de lo imprevisto y fantástico. Samperio ha pulido además la fortuna de los textos breves y perfeccionistas, a medio camino entre el gusto por el estilo y la viñeta reflexiva.
Sergio González Rodríguez, Los amorosos

El hombre de la penumbra reúne estas y otras cualidades del mejor Samperio, no sólo el narrador sumamente habilidoso, divertido, inteligente, sino las de aquél que con el correr de los años ha ido construyendo, piedra sobre piedra, un espacio habitable, transitable, la morada disponible que todo lector desea y le agradece siempre.
Jorge Esquinca, La Jornada Semanal

El texto de Samperio no busca cómplices, rechaza toda complicidad: trabaja contra el mito de que la escritura se construye con complicidades. La escritura, parece sugerir Samperio, se construye con la radical exclusión y la muerte.
Raymundo Mier, Uno más uno

… ha sido publicado el primer libro de relatos del valioso escritor joven Guillermo Samperio: Cuando el tacto toma la palabra. Reúne este volumen 8 narraciones cortas típicamente expresionistas, de literatura “del absurdo”, en las que la ironía y el humor negro se manejan con fuerza y eficacia dignas de todo elogio.
Andrés González Pagés, El Día

Hay textos de Samperio en que ciertos arquetipos cobran vida, como en los “Cuadros de costumbres” radiofónicos de Carlos Illescas, y revelan facetas de una sicología social que ni Samuel Ramos ni Octavio Paz han logrado explicar del todo satisfactoriamente.
Sandro Cohen, Uno más uno

De este escaso pero talentoso grupo de narradores, lo que distingue a Guillermo Samperio es el dominio del oficio, que demostró desde su primer libro, y la búsqueda consciente de un estilo. […] La autocrítica de sus personajes y situaciones lleva a Samperio a proponerse y proponernos una ética y una estética del narrador.
Vicente Quirarte, Sin embargo

Sus pequeños relatos logran tal extremo de maestría y veracidad que llega a ser incómoda, que poco a poco va configurándose –a medida que Samperio avanza en la publicación de sus libros– otro mundo que se superpone al primero y que plantea, como salida al desolado horror que éste describe, un delirio puro, un frenesí absoluto de lo imposible, una fantasía arrolladora en donde nada vuelve a ser como antes pero todo pertenece, en su esencia, a la más cotidiana realidad.
Álvaro Mutis, Revista Quimera

En los relatos de Cuando el tacto toma la palabra, por otra parte, el lenguaje y la sintaxis son depurados y en ellos se manifiesta claramente una personalidad literaria vigorosa, convencida de su necesidad de narrar lo que narra.
Andrés González Pagés, El Día

Guillermo Samperio ha mostrado en cada uno de sus libros nuevos recursos, nuevas maneras de abordar un tema.
Juan Villoro, Tierra adentro

Guillermo Samperio, jugando, jugando, se sale de los moldes tradicionales y plantea estructuras formales diferentes; elabora su propia teoría del lenguaje –válida o no– en un nuevo modo, sistemático de narrar. De esta forma el lector entra simultáneamente al mundo de la escritura y de la creación en un juego de palabras y de contenidos.
Silvia Molina, Los Universitarios

Samperio no se conforma con escribir un impecable cuento fantástico; bajo cada situación extraña, grotesca o poco usual, palpita la metáfora…
Vicente Quirarte, Revista Mexicana de Cultura

Samperio ha leído en los rostros de los hombres, ha estudiado acciones y reacciones, y ha redactado cuentos y relatos que se les parecen y que sin duda se cuentan como de los mejores que se han publicado entre nosotros en los últimos años.
Marco Antonio Campos, El Semanario

Lo que realmente le interesa a Samperio es fraguar, forjar hipótesis o sutiles teorías sobre la literatura, el lenguaje, la vida y el amor. Valiéndose de su desenfado para narrar, hace aparecer y desaparecer estas pequeñas teorías de texto en texto, hasta que pasan a ocupar una zona manifestada por la metáfora.
Silvia Molina, suplemento Sábado de Uno más uno

Adentrarse en Miedo ambiente y otros miedos es ir confirmando la presencia de uno de los más interesantes cuentistas mexicanos de hoy, que suma dos virtudes esenciales: un bello poder imaginativo y un diestro poder lingüístico.
Edmundo Valadés, Uno más uno

Desde Julio Torri y Mariano Silva y Aceves, pasando por Juan José Arreola, Augusto Monterroso y José de la Colina, hasta los más jóvenes, encontramos numerosas brevedades perfectas. Quizá Samperio sea de su generación el que más ha concebido textos breves, y el que los ha hecho mejor.
Marco Antonio Campos, El Semanario

Samperio es un cuentista por naturaleza, que posee una imaginación sumamente fértil y el oficio suficiente para que esa imaginación dé frutos codiciables.
Sandro Cohen, suplemento Sábado de Uno más uno

Hoy, después de haberlo releído estoy segura de cuatro cosas: Primero, que me sigue pareciendo una literatura regocijante; segundo, que en verdad, por medio de un juego serio, trabaja a sus personajes; tercero, que el erotismo se enreda con ternura en sus textos, y cuarto, que hay algo verdaderamente importante en él: concibe su literatura como una actitud frente a la vida y con su exuberante imaginación desamodorra al lector.
Silvia Molina, suplemento Sábado de Uno más uno

… no todo es una fiesta en los cuentos de Guillermo, un hombre generoso que rinde un homenaje también a sus recuerdos y a la nostalgia como en el hermoso cuento Se vale de todo.
Fernando del Paso, La Jornada.

… de los distintos estilos de Samperio cuyo común denominador –de buscarlo– sería la pluralidad lúdica, la escritura como un juego donde el lector es el primer invitado.
Vicente Quirarte, Revista Mexicana de Cultura

Sólo que, en el caso de Samperio, la escritura parece ejercerse desde una extraña (o asombrosa) capacidad de modulaciones: hay en él tintes del lenguaje radial, de percepciones periodísticas y hasta de hirientes (¿hilarantes?) toques televisivos. ¿Paradoja o exactitud de una sensibilidad absolutamente actual? Bien lo calcula Eduardo Mendoza: estamos ante “un trabajo literario que se ha realizado en la experiencia pero que a sí mismo ha bebido profundamente en las fuentes de la literatura”.
José Balza, El Cuadratín

El maravilloso aparato imaginado (inventado) por Samperio permitía mirar la distancia en sí misma al anular los términos relativos del espacio, es decir lejanía y proximidad. Esta especie de sublime “profesor chiflado” –cuánta falta hacía un personaje así en nuestra literatura– había experimentado anteriormente con maquinarias que rompían las reglas del tiempo y su memoria.
Ignacio Solares, Revista Siempre!

No dudo en afirmar que este libro [Ventriloquía inalámbrica] es el más radical de Guillermo Samperio. Ya desde las primeras páginas el vértigo de la escritura es manifiesto, y el texto –frenético, áspero, incitador, rico en sugerencias e iluminaciones bruscas– parece emerger hacia la luz desde una raíz enegrecida, siendo a fin de cuentas la sensibilidad la que dificultosamente se abre paso entre un sinfín de tenebras.
Daniel Sada, La Jornada Semanal

Es un canibal Samperio: se comió a Borges. Se comió a Cortazar. Se comió a Monterroso. ¡Qué delicia! Pero verdaderamente qué delicia es ver este acto de un texto que entra por la boca, por los ojos, por los oídos, por todos los sentidos abiertos y ver, después, que sale hecho sangre caliente, sudor ligero, lágrimas refulgentes; es decir: textos deleitables.
Juan Coronado, Uno más uno

En la caja china de historias de Guillermo Samperio hay una experimentación formal y conceptual-informal.
Reginal Gibbons, New writing from México

La lucha entre la libertad y la manipulación es también evidente en “Bodegón”, uno de los mejores textos de Samperio y uno de los mejores cuentos escritos en México.
Vicente Quirarte, Sin embargo, crítica bimestral

Leer a Samperio es como si recordaras el sueño que habías olvidado y de pronto pudieras además descifrarlo. Terminar de hacerlo te invita a recomenzar porque sus metáforas se van metiendo en tu cuerpo…
Silvia Molina, suplemento Sábado de Uno más uno

Nosotros, los escritores, nos encargamos de dar color y colores a todas las cosas, principiando por las palabras. Uno de esos escritores es Guillermo Samperio. En pocas palabras es un escritor que dibuja las palabras con lápices de colores.
Fernando del Paso, La Jornada.