Senos por todos lados

Cuando a mediados de los años 60 la modelo Twiggy entró en escena, comenzó la quimera de los senos pequeños y los cuerpos delgados. La ausencia de formas y de pechos femeninos oscilantes se hizo popular y las mujeres curvilíneas y de grandes senos se sentaron a esperar un milagro

POR Opera Mundi

Cuando a mediados de los años 60 la modelo Twiggy entró en escena, comenzó la quimera de los senos pequeños y los cuerpos delgados. La ausencia de formas y de pechos femeninos oscilantes se hizo popular y las mujeres curvilíneas y de grandes senos se sentaron a esperar un milagro

Senos_1Paris Hilton here, who, body-wise, is the successor to Twiggy (genius.com)

Ah… los senos. Cuántas variedades. Los hay por todos lados en estos días. Activas la computadora, aprietas el anuncio, ¿y qué aparece? Senos. Prendes la televisión y nuestros personajes en cuestión se muestran bastante activos. Senos, senos en revistas, en publicidad, en todos lados.

Los senos tienen su propia historia. Así es, han hecho su propia historia.

Durante la historia antigua de las mujeres, los senos fueron mostrados en su forma más fina en togas y corpiños que insinuaban las curvas en toda su gloria. Los vestidos acentuaban, principalmente, la forma femenina. La exhibición de los senos no era tabú y a menudo sirvientas y señoras por igual los enseñaban sin cubrirlos. La mayor parte de nuestro arte antiguo representa a los senos como un ejemplo lo mismo de belleza que de funcionalidad.

Cuando el cristianismo barrió las tierras, el ideal de modestia se hizo parte del comportamiento religioso. Las mujeres en diferentes áreas ocultaron los pechos, piernas y formas, aunque el estilo siempre permitió a las más chic vestir corpiños aún más deseables.

Las pinturas que retratan a María amamantando al niño Jesús, con sus divinos senos, provocaron poderosas respuestas eróticas por parte de los hombres. Adivinaron que el poder de engendrar dependía de unos senos rebosantes de leche, combinado con la naturaleza erótica de senos y pezones como una extensión de la sensualidad.

“El hombre es feliz con quien puede llenarle de leche, y con quien puede transformar los pechos vírgenes en una mujer hermosa y perfecta”, puede leerse en un poema escrito por Clemant Merot en el siglo XVI.

 

Puritanismo victoriano

La combinación de lo erótico con el poder proporcionó a los senos una ventaja que el falo tenía desde hace mucho en los ritos religiosos que involucraban la reverencia al pene. Los senos se convirtieron en el factor por el que los hombres desearon, envidiaron y lucharon después. El amor cortés proclamó los pechos como la parte más alta del ideal de mujer. La capacidad de amamantar a niños tomó una importancia renovada.

En el Renacimiento, adquirieron una representación que corresponde a la abundancia del tiempo. Las mujeres de gran tamaño, se pensaba, eran las más deseables. La carne generosa y los senos grandes abundan en el arte de la época.

Moviéndonos a la era victoriana, los senos tomaron un descanso. Se ocultaron en corpiños y prendas de vestir de cuello alto. Fueron embutidos en corsets, envueltos hasta reducirlos y expulsados de cualquier mirada.

La modestia, la conducta cristiana y los dictados de la monarquía alejaron a los senos por un tiempo. Aunque también hay que reconocer que esa época también produjo el arte erótico de tocador más interesante y la sensualidad por escrito, pero en general fue un periodo muy humilde.

 

Twiggy en escena

La mitad del siglo 20 atestiguó el regreso de los senos, con los tirantes delgados de los vestidos y las imágenes de las pin up con pantaloncillos cortos y pronunciados escotes. Una vez que Twiggy entró en escena, la quimera de los senos pequeños y los cuerpos delgados comenzó. La ausencia de formas y senos femeninos oscilantes se hizo popular y las mujeres curvilíneas y de grandes senos se sentaron al fondo a esperar un milagro. Una vez que el siglo se movió hacia su cierre, los senos de todos tamaños y formas se hicieron populares y las mujeres de todo tipo se hicieron de un estilo que acentuó sus siluetas. Los senos tuvieron mayor prevalencia en los medios y en la mirada pública.

En la década reciente hemos sido testigos de cómo los senos se naturalizan una vez más. El pesado empuje de los senos amamantó el interés de abogados y naturistas. Tanto que la provincia de Ontario aprobó la primera enmienda en Norteamérica que dio a las mujeres la libertad de andar en topless.

Los senos han recorrido un largo camino en sus entradas y salidas de los reflectores. Dependiendo la religión, la política y la normatividad pública y moral de cada época, los senos lo mismo han brillado que se han ocultado. Hoy, los senos surgen orgullosos de ser al mismo tiempo un dispositivo para amamantar infantes que una parte sensual del cuerpo de la mujer.

 

Octubre 16, 2009.