William S. Burroughs: el almuerzo está servido

POR José Luis Durán King

Después de que William S. Burroughs declarara en 1991 que no recordaba cómo escribió la novela Naked Lunch, una edición, a cargo de la editorial Grove Press, presentó la obra tal y como fue publicada originalmente en París por Olimpia Press en 1959

En un juicio por obscenidad realizado en 1966, la Suprema Corte de Massachusetts declaró “no obscena” a Almuerzo desnudo de William S. Burroughs, la novela que ofrece un paisaje desolado de paranoia, adicción al sexo duro y de médicos psicóticos a través de los ojos de un junky siempre narcotizado. Norman Mailer, Allen Ginsberg y John Ciardi, entre otros, testificaron en favor de la obra; las palabras de John Dewey y Sigmund Freud se invocaron en la defensa. No obstante la polvareda levantada por el escrito del prominente miembro de la Generación Beat, en 1991, a propósito de la película homónima dirigida por David Cronenberg, Burroughs declaró que no recordaba claramente cómo escribió su novela.
Desafortunadamente, Burroughs ya no está en este mundo para por lo menos intentar llenar las lagunas en torno a la elaboración de la obra maldita, pues en agosto de 2002, Grove Press, la editorial original estadounidense de la obra, publicó Naked Lunch: The Restored Text (Almuerzo desnudo: El texto restaurado). La edición presenta la novela como fue publicada originalmente en París por Olympia Press en 1959, además de un apéndice de páginas hasta ese momento inéditas. James Grauerholz, amigo de toda la vida de Burroughs, editor y albacea literario, descubrió los fragmentos perdidos mientras revisaba una colección de manuscritos del escritor que habían sido vendidos a la Universidad Estatal de Ohio.
Tras el hallazgo del material, Grauerholz invitó a Barry Miles –un viejo amigo de Burroughs que había trabajado en un archivo vendido de los documentos del autor en 1973 y quien en 1993 escribió una biografía del escritor titulada El hombre invisible– a colaborar para que juntos elaboraran la edición más o menos definitiva del texto. Posteriormente, Grauerholz y Miles presentaron a Grove Press el proyecto y la editorial aprobó la idea. De acuerdo con declaraciones de James Grauerholz, las páginas nunca publicadas incluidas en la versión nueva son secciones que fueron parte del libro en el penúltimo borrador.
Una obra de amigos
Naked Lunch: The Restored Text confirma lo que ya se sospechaba: que no fue escrito de una manera ortodoxa, ya que Burroughs no estaba en condiciones óptimas de producir borradores cohesivos sujetos a revisiones interminables. Todo lo contrario, el manuscrito era una colección de miles de notas hasta que los amigos del autor las compilaron y dieron forma de una obra terminada. La historia de la publicación del texto no está exenta de la personalidad de Burroughs: el original fue escrito en inglés y a partir de él se capturó –y tradujo– en París para los lectores de habla francesa. Consecuentemente, como ha reconocido Grauerholz, hubo “una gran cantidad de erratas”. Pero las erratas también fueron producto de los extraños hábitos de puntuación del autor. Burroughs aportó sus propias innovaciones, pero dejaba que otras personas se encargaran de unificarlas.
Por su parte, Barry Miles ha dicho que la edición de Grove Press de 1962 no sólo tuvo erratas sino también alteraciones importantes en el texto debido a la escasa comunicación entre la editorial y Burroughs, sobre todo cuando la Grove tuvo que editar una gran parte del texto como requisito para su publicación. Aquella edición se hizo a su vez sobre la versión ya cortada originalmente de la edición de Olimpia. La versión de Grove ha recuperado los cambios hechos al proyecto original. Según palabras de los editores, “Nuestra tarea principal fue reconciliar las ediciones de Grove y Olympia. Fue un poco como lo que sucedió con los diversos editores del Ulises (de James Joyce), que corrigieron respetando el pasado”.
La amistad de Grauerholz con el autor comenzó en Nueva York a principios de los años setenta y en ella se incluye un breve romance entre ambos que se transformó en una sociedad laboral que perduró hasta la muerte del escritor. En 1975, Burroughs cambió su testamento literario para nombrar a James Grauerholz –junto con Brion Gysin, amigo cercano y colaborador de Burroughs–sus albaceas. Cuando Gysin falleció en 1986, Grauerholz se convirtió, como él mismo dice, en el “guardián de la flama”. Y es lo que Grauerholz intenta hacer, pues desea lanzar reimpresiones actualizadas de la totalidad de los clásicos de Burroughs. Grauerholz vive en Lawrence, Kansas, ciudad que propuso para que el autor se mudara en 1981 para “calmar las cosas”, ya que la reputación de Burroughs –como un prodigioso adicto a las drogas– alimentó un sinnúmero de linchamientos morales en los lugares que residía.