Ángel exterminador: Ángel Marurino Reséndiz

POR José Luis Durán King

El martes 26 de junio de 2006, Ángel Maturino Reséndiz fue ejecutado en Texas, culminando así una historia de terror que en Estados Unidos se conoció como El Asesino de los Rieles
El plazo se cumplió sin contemplaciones. El ciudadano mexicano Ángel Maturino Reséndiz, de 48 años, fue ejecutado mediante inyección letal al interior de la prisión de Huntsville, Texas, el 26 de junio de 2006, a las 20 horas locales.
Todos los esfuerzos por detener el oscuro ritual punitivo fueron en vano. Desde meses antes de la ejecución, el gobierno mexicano, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores y de su titular, Luis Ernesto Derbez, envió a la Junta de Perdones y Libertad de Texas diversas misivas solicitando clemencia para Reséndiz, condenado a muerte el 17 de mayo de 1999 por violar y asesinar, exactamente un año antes, a la doctora Claudia Benton, de 38 años. La insistencia fue infructuosa. Hasta el día en que la ejecución estaba programada, la Suprema Corte de Estados Unidos había sido enfática en sus propósitos, al rechazar las cinco apelaciones que pedían el aplazamiento de la pena capital contra el mexicano.
La cita con el verdugo oficial de la cámara de la muerte de Huntsville llegó para Reséndiz en el curso de siete años, demasiado rápido si se considera que muchos asesinos seriales estadunidenses llevan decenas de años viviendo del presupuesto público, evadiendo una y otra vez el cadalso mediante artilugios legales. Incluso algunos de ellos fallecieron por causas naturales en prisión, como fue el caso de los temibles Ottis Toole y Henry Lucas, que en pareja sacrificaron a más de 100 personas. ¿Cuál era la prisa, entonces, en el caso del mexicano Reséndiz?
Asesino de los rieles
La primera causa es la antipatía que el asesino despertó en la opinión pública y judicial norteamericana. El régimen de terror que Reséndiz impuso del 27 de agosto de 1997 al 9 de junio de 1999 evidenció la debilidad en varios frentes del sistema burocrático de Estados Unidos. En primer lugar demostró que la línea fronteriza que une y separa a México y Estados Unidos es más geopolítica que real, ya que Reséndiz entraba y salía a placer a la Unión Americana. Sin trabajo ni domicilios fijos, se transportaba por la extensa red ferroviaria del sur de ese país, asesinando en hogares aledaños a las vías. En junio de 1999, cuando la impronta del asesino era cada vez más recurrente, el FBI colocó la fotografía del sospechoso en la lista de los diez criminales más buscados por el gobierno de Estados Unidos.
El recurso no sirvió de mucho. Cuando el rostro impreso de Reséndiz aparecía pegado en supermercados, escuelas e incluso en los baños de las gasolineras, el sospechoso fue detenido por la patrulla fronteriza cerca de El Paso, Texas, y posteriormente regresado a México y liberado. Tras ese error, Reséndiz volvió a asesinar en cuatro ocasiones más.
La policía de Texas y el FBI recibieron más de mil llamadas de personas que aseguraban haber visto al presunto homicida. Una de ellas condujo a las autoridades al hogar del matrimonio Reséndiz. Al platicar con Julieta Reyes, esposa del sospechoso, ésta extrajo de un ropero un bulto que contenía 93 piezas de joyería que su marido le había hecho llegar vía correo. La señora Reyes tenía el presentimiento de que las joyas pertenecían a algunas de las víctimas de su marido. El 13 de julio de 1999, Manuela Reséndiz, hermana de Ángel Maturino, acompañada por un cura y por el propio sospechoso llegaron al puente que comunica a Ciudad Juárez con El Paso y Ángel Maturino Reséndiz, el asesino de los rieles, se entregó voluntariamente a las autoridades estadunidenses.
La muerte viajaba en tren
El asesinato de Claudia Benton, que fue el que condujo a Reséndiz a la cámara de la muerte, no fue el único cometido por el vagabundo nacido en Izúcar de Matamoros, Puebla, el 1 de agosto de 1960. Antes y después de ella hubo otros.
La saga homicida de Reséndiz comenzó el 29 de agosto de 1997, con el asesinato de Chistopher Maier, de 21 años, y el ataque sexual a la novia de éste.
Más de un año después, el 4 de octubre de 1998, acabó con la vida de la septuagenaria Leafie Mason, quien fue golpeada hasta morir con una barra de acero. Al igual que en el primer asesinato, Reséndiz dejó bastantes huellas, que a la postre sólo sirvieron para identificar que el asesino de los rieles era un solo individuo. La tercera presa fue la doctora Claudia Benton, quien fue violada en el interior de su casa antes de morir machacada por una pieza metálica.
La noche del 2 de mayo de 1999, el matrimonio formado por Norman y Karen Sirnic, de 46 y 47 años, respectivamente, y cuya iglesia estaba a un lado de un camino ferroviario, fue asesinado a golpes de martillo. El modelo se repetía: robo, violación ocasional y sacrificio con la ayuda de objetos pesados. La sexta víctima fue la profesora Noemí Domínguez, de 26 años, quien vivía en un apartamento adyacente a un camino ferroviario.
Josephine Konvicka fue la víctima siete. Fue asesinada el 4 de junio de 1999 en su cama. En esta ocasión, el asesino no pudo llevarse el automóvil de la anciana, como lo había hecho en las ocasiones anteriores. El asaltante nocturno se conformó con varias joyas de la mujer.
Once días después, George Morber, de 80 años, y su hija Carolyn, de 52, fueron asesinados a tiros. Su casa estaba ubicada cerca de unas vías.
Últimas palabras
La noche de su ejecución, Ángel Maturino Reséndiz justificó su conducta diciendo que el Diablo manejó su vida. Antes había dicho que no temía a la muerte, pues era un ángel que resucitaría al tercer día. Hasta el momento no hay indicios que tal cosa suceda. Lo que es cierto es que el asesino de los rieles padecía esquizofrenia crónica paranoide, que tampoco fue obstáculo para que Reséndiz se convirtiera en una fría estadística: el ejecutado mil 023 desde que Estados Unidos reanudó la pena de muerte en 1977. De esa cantidad, Texas ahora presume de haber llevado a cabo nueve de las 18 ejecuciones que ocurrieron en 2006.

1 thought on “Ángel exterminador: Ángel Marurino Reséndiz

  1. Me he tomado algo de tiempo para darle una leia a varias de las entradas de este blog, que me resulta sumamente interesante.

    Exclente trabajo de investigación, y las imagenes son geniales.

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