Nelle Harper Lee: un solo golpe, pero contundente

POR Redacción

Los simpatizante de Truman Capote han insistido en que el autor de A sangre fría tuvo mucho que ver en la elaboración de Para matar un ruiseñor, de Harper Lee. Al parecer es lo contrario y la contribución de Lee a la obra trascendental de Capote es mucho más importante de lo que generalmente se ha pensado

Si Nelle Harper Lee alguna vez quisiera probar que la fama tiene sus desventajas, no tendría más que voltear hacia su vecino de la infancia: Truman Capote. Después del enorme éxito de su primera novela, Lee ha vivido una vida tan privada, inversamente proporcional a la vida pública de Capote.
Nelle –nombre de su abuela deletreado de adelante hacia atrás— nació el 28 de abril de 1926 en Monroeville, Alabama. Su madre, Frances Cunningham Finch Lee, fue un ama de casa. Su padre, Amasa Coleman Lee, era abogado. Antes de que A.C. Coleman se titulara en leyes, defendió a dos hombres negros, acusados de asesinar a un tendajero blanco. Sin embargo, ambos clientes, padre e hijo, fueron colgados.
De niña, Harper Lee fue una marimacha rebelde. Peleaba en el patio de la escuela. Hablaba detrás de los maestros. Se aburría en la escuela y se resistía contra cualquier tipo de conformidad. El personaje de Scout en Para matar un ruiseñor tiene que ver mucho con ella. En la high school, Lee fue muy afortunada por tener una maestra de inglés tan dotada, Gladys Watson Burkett, quien la enseñó a desafiar la literatura y le mostró los rigores de escribir bien. Lee amaba los autores británicos del siglo 19 y en alguna ocasión dijo que su ambición era convertirse en “la Jane Austen del sur de Alabama”.
Incapaz de empatar con la hermandad de mujeres de la Universidad de Alabama, encontró su segundo hogar en el periódico universitario. Más adelante fue la editora en jefe de Rammer Jammer, una revista trimestral del campus que abordada el tema del humor. Ingresó a la escuela de leyes, pero pronto aborreció la carrera. A pesar de los deseos de su padre de que se convirtiera en la fiscal local, como su hermana Alice, Lee se fue a Nueva York a perseguir su escritura.
Pasó ocho años trabajando en diversos empleos antes de mostrarle un manuscrito a Tay Hohoff, un editor de J.B. Lippincott. En este punto aún continuaba rensamblando una serie de historias, más que la novela que Lee intentaba. Bajo la guía de Hohoff, reescribió su texto en dos años y medio. Cuando la novela estuvo lista para su publicación, la autora optó por el nombre de “Harper Lee” en la portada, ya que no le gustaba que se malidentificara como “Nelle”.
Para matar un ruiseñor se publicó en 1960, alcanzando reseñas muy favorables y pronto estuvo en la cima de la lista de los bestsellers, donde se mantuvo por 88 semanas. En 1961, la novela ganó el premio Pulitzer.
Aunque los lactores de Lee esperaron una segunda novela, ésta nunca llegó. Años después comenzó a recabar notas para un libro similar al de Sangre fría de Truman Capote, sobre un ministro de medio tiempo de la ciudad Alexander, Alabama, acusado de asesinar a cinco personas por el dinero de sus seguros de vida y que más adelante fue a su vez asesinado por el familiar de una de las víctimas. Sin embargo, en los años noventa desistió del proyecto.
Para matar un ruiseñor ha vendido más de 30 millones de copias en 18 idiomas. De acuerdo con el biógrafo Charles J. Shields, Lee no estaba preparada para la gran cantidad de atenciones personales asociadas con la escritura de un bestseller. Desde entonces, la autora ha llevado una vida privada lejos de los reflectores.
Amigos de toda la vida
Nelle Harper Lee y Truman Capote se hicieron amigos desde principios de los años treinta del siglo pasado en Monroeville, Alabama. Uno del otro vivían en la casa de al lado: Capote con sus tías y tíos, Lee con us padres y sus tres hermanos. Desde niños adoraban leer y reconocerse uno al otro como “mi otra aparte”, como Capote lo llegó a expresar. Cuando el padre de Lee les regaló una vieja máquina de escribir Underwood, comenzaron a escribir historias originales. Aunque Capote se mudó a Nueva York en tercer año de primaria para reunirse con su madre y su padrastro, regresó a Monroeville la mayoría de los veranos, proveyendo eventualmente la inspiración para el personaje Dill en Para matar un ruiseñor.
En 1948, Capote publicó su primera novela, Otras voces, otras habitaciones. Por esa época, Lee dejó la escuela de leyes y se reunió con Capote en Nueva York para trabajar también en su deseo de ser escritora. Pasaron años de servidumbre laboral hasta que Para matar un ruiseñor estuvo listo para su publicación. Capote leyó el manuscrito e hizo sugerencias editoriales. Ella, por su parte, acompañó a su amigo a Kansas para ayudarlo en la investigación que desembocaría en A sangre fría.
Después de que Para matar un ruiseñor fue publicado, Capote resintió el éxito de Lee. Pudo por lo menos intentar disipar los rumores infundados de que la novela era mucho más obra de él que de Lee, pero no lo hizo. La amistad continuó durante los años sesenta y setenta, pero el abuso de drogas y alcohol de Capote terminó por socavar la relación. Más adelante, Capote dejaría de publicar y se hundió en la autoparodia, comenzó a pindonguear en la alta sociedad y a presentarse en diversos programas del circuito de los talk shows. Cuando Capote murió en 1984, Lee confió a sus amigos que no había oído del autor de Sangre fría en muchos años.
Rescatada del cesto de la basura
¿En verdad Lee intentó destruir el borrador de Para matar un ruiseñor? Nunca lo sabremos. Afortunadamente, en algún momento llamó a su editor. El formidable Tay Hohoff apresuradamente se dio a la tarea de rescatar del cesto de la basura todas las cuartillas de la obra.
La novela tiene sus orígenes en el lugar natal de Lee, Monroeville, en Alabama, una pequeña ciudad sureña en la que la ficticia Maycomb está inspirada. La defensa sin éxito de su padre del negro y su hijos acusados de asesinato, además de otros casos interraciales de violación, contribuyeron a que Lee tomara conciencia social y diera un sentido de dramatismo a su historia.
En una entrevista fechada en 1964, Nelle Harper Lee afirmó: “La escritura es un proceso de autodisciplina, lo debes aprender antes de que te proclames escritor. Hay gente que escribe, pero creo que es muy diferente de la gente que debe escribir”.
CONTEXTO
Casi invisible
Cuando Para matar un ruiseñor fue presentada por vez primera a una casa editorial, los editores la rechazaron, enfatizando su carencia de estructura y animando a Lee a revisarla. Con persistencia firme, la autora trabajó su manuscrito hasta que finalmente fuera publicable. El libro estuvo en los anaqueles en 1960. En unas cuantas semanas se convirtió en un bestseller. Casi 50 años después es prácticamente una industria por sí mismo. Más de 30 millones de copias se han vendido y para 1988 tres de cada cuatro escuelas públicas en Estados Unidos lo incluían en su programa de estudios.
A pesar del éxito de la novela, Lee, como es ampliamente conocida, nunca publicó otro libro y, en vez de eso, se retiró a su lugar natal: Monroeville, Alabama, desde donde ha dado muy pocas entrevistas desde 1964. A los ojos del público, desde hace mucho se hizo casi invisible, aunque hace unos cuatro años permitió que el New York Times la entrevistara, además de que escribió un ensayo corto para la revista O.
Tomado de: The Big Read. National Endowment Fort he Arts.
Traducción: José Luis Durán King.

2 thoughts on “Nelle Harper Lee: un solo golpe, pero contundente

  1. Muy buena entrada sobre Harper Lee, ella es (el hecho de que todavía vive, es algo que me congratula) una mujer excepcional, y el artículo da esa mirada íntima acerca de quien fuera la amiga de Truman Capote tantos años…

  2. Me ha gustado mucho tu artículo sobre Harper Lee. Adoro «Matar a un ruiseñor» pero siempre había oido hablar de que Capote si que salió publicamente negando la autoría de «Matar un ruiseñor».

Comments are closed.