Profeta del camino

El 10 de noviembre de 2001, hace ocho años, murió Ken Kesey, autor de One Flew Over the Cuckoo’s Nest (obra que fue llevada al cine y que en México se tituló Atrapado sin salida) y líder de los Merry Pranksters, cuyas hazañas en un viejo autobús decorado psicodélicamente fueron narradas en el libro de Tom Wolfe, The Electric Kool-Aid Acid Test. Kesey fue enterrado en su granja de Oregon, en un ataúd de pino. En la inscripción de su lápida está inscrito “Las chispas vuelan hacia arriba”, tomado del Libro de Job, que dice: “El hombre nace de los problemas, como las chispas vuelan hacia arriba”. El féretro, por su parte, recibió un gran surtido de bendiciones:
“Los católicos lo ungieron, los budistas le cantaron, los judíos leyeron el Kaddish, un cristiano lo bendijo, un indio norteamericano condujo su alma a casa desde los cuatro puntos cardinales. Formamos una línea, lo tocamos, colocamos, en el ataúd o en sus bolsillos, talismanes, cristales, perlas, listones, flores, capullos y una flauta de madera. Su cabeza descansaba sobre una pequeña almohada y la cubría una boina roja”. Tomado de “Sparks Fly Upwards: Remembering Ken Kesey”, de Jeff Forester, publicado en el San Francisco Chronicle.