Hombres lobo del Tercer Reich

POR José Luis Durán King

De los diversos grupos de choque que surgieron durante el nazismo, el de los Hombres Lobo fue el más radical: sus actos vandálicos causaron un gran daño a la economía de Alemania

La seducción de la derecha en Europa no es un fenómeno nuevo. El siglo 20 cerró sus páginas sacudido por la violencia detonada por enormes grupos de fanáticos, entre los que sobresalieron los hooligans ingleses y los skin heads (cabezas rapadas) de Alemania.
En el caso de Alemania, el fanatismo de los skin heads tiene raíces profundas en su historia contemporánea. Uno de esos antecedentes, poco conocido, es el de los Hombres Lobo, un movimiento guerrillero fundado por Heinrich Himmler en 1944, que luchó contra las fuerzas de ocupación de Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Soviética.
Grupo radical
Las fuerzas de ataque de los Hombres Lobo fueron seleccionadas inicialmente de los elementos más radicales de la SS y de las juventudes hitlerianas para actuar de manera marginal al Tercer Reich, el cual había sido parcialmente ocupado por las fuerzas aliadas de occidente y soviéticas en el otoño de 1944. Alrededor de 6 mil jóvenes fueron reclutados en el invierno de 1944-45, aunque la cifra aumentó en los meses siguientes cuando el Partido Nazi y el Ministerio de Propaganda lanzaron un seductor llamado a las armas que incluía no sólo a los hombres sino a mujeres y niños, para que en cada individuo se sembrara la semilla del odio contra el enemigo.
Muy al estilo nazi, esta expansión bélica ausente de coordinación por parte de cuerpos relevantes, pero con asignaciones burocráticas, funcionó en dos grandes niveles: el primero de ellos como una fuerza especial de elementos entrenados por la SS, las juventudes hitlerianas y el Partido Nazi; la segunda como una válvula de escape para la violencia casual en manos de fanáticos.
Los edificios ocupados por los aliados y soviéticos fueron los objetivos favoritos de los bombardeos de los Hombres Lobo. Por ejemplo, una explosión en los cuarteles de la policía de Bremen en junio de 1945 acabó con la vida de cinco estadounidenses y 39 alemanes. Asimismo, técnicas de secuestro fueron difundidas por este grupo de choque a través de la radio y de panfletos. Aunque los Hombres Lobo originalmente se limitaban a la guerra de guerrillas, pronto extendieron sus atribuciones y formaron grupos de vigilancia y de acción contra los soplones que estaban tanto a favor como en contra de Alemania.
La radicalización de este grupo causó graves impactos a la infraestructura económica de Alemania, ya que sus ofensivas contra los aliados dañaban no sólo a los enemigos sino también las instalaciones del país, como fue el caso de fábricas, almacenes, escuelas, museos, entre otras.
Ataques a propios y extraños
Los ataques de vandalismo contra museos y bodegas de arte y antigüedades, generalmente a cargo del Museo de Berlín, provocó daños millonarios en dólares y pérdidas culturales de valor inestimable. La locura de sus acciones llegó al límite cuando a finales de marzo de 1945 una tropa de Hombres Lobo asesinó al Dr. Franz Oppenhoff, un hombre con una de las carreras más prometedoras dentro de los estadistas alemanes.
No obstante la campaña de terror desplegada por este batallón de licántropos, entre cuyas víctimas hubo propios y extraños, el fracaso de sus acciones se hizo evidente cuando Alemania fue primero invadida y después ocupada. La falta de apoyo de la SS yd el Partido Nazi fue como una bala de plata colocada en el corazón de los Hombres Lobo del Tercer Reich, un grupo radical que soñaba sobrevivir aun después del colapso del reino de los mil años.