Leonardo Sciascia. la Mafia en la literatura

POR Carli Guyon
 Para Leonardo Sciascia, Sicilia fue su vida. Para amarla debió conocerla y enamorarse de ella, no obstante que la isla es cuna de la más grande, poderosa e influyente de todas las sociedades secretas: la Mafia
Al escribir de lo que sabía, Leonardo Sciascia fascinó a los lectores con su conocimiento de la Mafia. Su juventud y formación profesional le permitieron tener un paisaje comprensivo de la Honorata Societá, incluyendo su necesidad racional de extenderse.

Sciascia escribió de su amada Sicilia, de una manera en la que destacó sus aspectos negativo y positivo. Las novelas de detectives de Sciascia incluyen una exploración profunda de la Mafia, no sólo como una entidad concreta, sino también como una imagen de corrupción aplicable en todas partes. La utilizó como fondo para escribir sobre preocupaciones éticas y morales de la sociedad. Más tarde la eligió para escribir sólo de asuntos contemporáneos, como el asesinato de Aldo Moro. Por su trabajo, Sciascia fue proclamado un gran crítico de Italia y de la sociedad moderna; “el ineficiente y corrupto sistema de la justicia italiano encontró uno de sus críticos más letales en Leonardo Sciascia, de quien no pudo defenderse, sólo retirarse”, escribió Vincenzo Salerno.

El estudio de Sciascia sobre la Santa Fratellanza es un viaje fantástico a la psique humana. Sus trabajos son una gran descripción de las obras íntimas de una sociedad secreta, su influencia y su flagrante abuso de poder a través de la manipulación psicológica. Son una gran herramienta para la ciencia política, la psicología, historia y la abogacía.

Carrera política

Leonardo Sciascia nació en Racamulto, cerca de Agrigento, Sicilia, el 8 de enero de 1921. La Mafia estuvo alrededor de él desde niño; por crecer en Sicilia, fue parte de su vida y él decidió conocerla bien. Se involucró políticamente después de estudiar y convertirse en un profesor con ideales comunistas en el Instituto Magistrale. Hasta su retiro de la enseñanza, en 1970, ocupó varias posiciones administrativas y magisteriales. Durante algún tiempo se mudó a Roma para trabajar en el Ministero della Pubblica Istruzione, donde permaneció un año.

Cinco años después, aún influido por los preceptos comunistas, compitió para el concejo ciudadano de Palermo, elecciones en las que triunfó. A partir de entonces fue un político activo, sirviendo tanto en el Parlamento italiano como en el europeo, representando al Partido de Marco Panella.

La crítica de Sciascia a los cristianos demócratas como el partido responsable del escándalo político que rodeó el secuestro y asesinato del secretario general Aldo Moro le permitió convertirse en miembro del Comité de Consulta que investigó el caso, al tiempo que servía en el Parlamento europeo. El 26 de junio de 1983 decidió dejar la política, aduciendo motivos de salud. El 20 de noviembre de 1989, Sciascia murió de cáncer en Palermo.

Por haber crecido en Sicilia, la Mafia fue uno de los primeros temas que Sciascia utilizó en sus novelas. Como sostén literario, es un mundo intrigante rodeado de misterio y engaño. Sin embargo, la Honorata Societá no sólo son las operaciones criminales que uno ve en las películas, es también un cuerpo abstracto vinculado a la corrupción del Estado y de la gente. Para Sciascia, la Mafia es menos una organización que una forma de pensar y, lo más llamativo de su trabajo, no es sólo cómo narra la omnipresencia de su influencia sino cómo ambiguamente la relata. Utilizando esta aseveración, uno puede presumir que el fenómeno de la Mafia ha existido a través de la historia. No sería desmedido incluir también a la Iglesia en una organización así de corrupta. La Iglesia ha sido un pilar de la fe y de orientación para las personas durante más de 2 mil años; los hombres que la han controlado también han acumulado una cantidad considerable de poder político. Sciascia alguna vez dijo que, aunque la Iglesia ha negado la existencia de la Mafia, su “silencio” ha sido un “refrendo” de esa complicidad.

Después del fascismo

Bajo el fascismo, Sciascia comprendió que la Mafia fue una forma necesaria de existencia y que, por encima de todo, había una revolución silenciosa bajo los confines de ese Estado beligerante. Parece que en esa percepción de la realidad, la Mafia jugó tanto de protagonista como de antagonista.

El fascismo fue el fundamento original de la existencia de la Mafia y, cuando aquel fue removido, esta se transformó en una organización más torcida y deshonesta. En ese punto, Sciascia ya no comprende la existencia de ese grupo, porque para él la existencia de la Santa Fratellanza se basa en la amenaza común planteada por el Estado. La Mafia inicialmente consistía en aquellas posiciones de alta autoridad, en conexión con las familias u otros grupos para utilizar el Estado para sus propios intereses y así evitar cualquier obstáculo interpuesto por el Estado. Tras la caída del fascismo, la Mafia se convirtió en una máquina completamente de intereses propios, con la codicia y la venganza como sus motivos subyacentes, tal como aparece en las películas de Hollywood como El padrino. Como Sciascia lo dijo de manera tan elocuente: “No comprendo a la Mafia de hoy, se ha vuelto loca, si se compara con la de antaño. La vieja Mafia era criminal, pero tenía algunas reglas, era racional”.

Detectives y mafiosos

Las novelas de Sciascia rompen con la tradición establecida de los misterios de detectives; la forma es fracturada en varios puntos críticos y el golpe final a menudo implica la muerte de los detectives. El crimen inicial sólo es el comienzo de una vasta red de engaño que abarca casi toda la población y, por lo tanto, a la Mafia. El detective de las novelas de Sciascia es la única entidad que no está aparte de aquellos que tienen conocimiento o sospechan del verdadero motivo del crimen. Su detective es ético y moral, pero al final no puede hacerse a un lado de aquellos que están involucrados con la Mafia para así mantener una perspectiva lógica. Sus detectives están dotados con todas las capacidades de un Arsenio Dupin o un Sherlock Holmes; sin embargo, fallan sistemáticamente cuando intentan poner orden en el caos y restablecer el equilibrio que el crimen ha destruido.

La presencia de la Mafia se puede establecer en cada una de las piezas de la literatura de Sciascia, ya sea en su forma más original o en una versión más actual. De acuerdo con Giovanna Jackson existen tres identidades manifiestas de la Mafia en las novelas de Sciascia: lugares, lenguaje y la Mafia por definición. Las locaciones dentro de las novelas de Sciascia pretenden ser un reflejo de algún lugar real de Sicilia, Italia o de un paralelo abstracto de la Mafia descrito en la novela. Cada una de las locaciones desempeña un papel en la dinámica de la Mafia. Sin embargo, no se trata de revelar directamente el nombre de una ciudad, sino que hay alusiones y claves para identificar el lugar real. En algunos casos, los nombres de la ciudad poseen indicadores sobre el lugar real, por ejemplo, un monumento.

La jerga como defensa

En lo que respecta al lenguaje, de forma sutil Sciascia revela un idioma misterioso que al no resultar de fácil acceso al público desinformado despierta un gran interés en el tema. “Es necesario leer entre líneas cuando uno habla con un siciliano”, decía Sciascia. En su necesidad de esconderse y estar siempre a la defensiva, usan un lenguaje cifrado que sólo entienden algunos iniciados. Sciascia imita ese modelo de codificación en la estructura de sus novelas. Incluso usa expresiones auténticas utilizadas por la Mafia para introducir al lector en el lenguaje de esa sociedad, y se basa en los proverbios conocidos para seguir educándolo en la terminología de esa jerga.

En sus novelas, Sciascia reconstruye cuidadosamente el dialecto siciliano para introducir al lector en su mundo secreto; sus obras de detectives rebosan de expresiones idiomáticas y frases gramáticas únicas de la isla. El lenguaje es algo diferente al común italiano; en algunos casos, incluso a los italianos del norte les resulta difícil dar sentido a una frase distorsionada. Por ejemplo, astutatu significa spento en italiano o eclipsado en español. No obstante, en la jerga de los mafiosi la palabra astutatu  es utilizada para indicar que una persona ha sido asesinada.

En cuanto a los proverbios, uno encuentra en la novela La parrocchie di Regalpetra afirmaciones como que uno debe desconfiar de los hombres de sotana, ya que son poderosos y corruptos fuera de sus funciones de la Iglesia. Tales expresiones son indicativas de las actitudes y estilos de vida desplegadas por los ciudadanos de Sicilia y por lo tanto una parte vital del entorno de la Mafia.

Tomado de: Associated Content. Junio 19, 2007.

Traducción: José Luis Durán King.

3 thoughts on “Leonardo Sciascia. la Mafia en la literatura

  1. mi querido Pepe Luís!…sólo para comentarte algo que no tiene necesariamente algo que ver con este texto en particular.

    Biazarro tiene un significado diferente en español al del inglés. En español es gallardo, hermoso.

    La traducción adecuada para bizarre sería, por lo tanto, grotesco, torcido, perverso, …por ahí va la cosa.

    ¡Un abrazo!

  2. Te agradezco el comentario. Con aportaciones como la que haces es como se enriquecen los textos y la comunicación con los lectores. Un abrazo.

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