Febrero 5, 1959. Encuentro de diosas

El 5 de febrero de 1959, hace 51 años, Carson McCullers organizó un almuerzo para que la baronesa Karen Blixen-Finecke (Isak Dinesen) conociera a Marilyn Monroe. Blixen tenía 74 años y para entonces era una de las grandes damas de la literatura; aunque cada vez más debilitada por la sífilis que había contraído en África; había perdido aproximadamente 36 kilos por su dieta anoréxica (ostras, uvas y champán), continuaba atada al hábito de fumar un cigarro tras otro, tomaba anfetaminas y seguía narrando sus famosas historias. Había visitado Estados Unidos para ofrecer el discurso principal en la cena anual de la Academia Americana de Artes y Letras y, tal como lo explica uno de sus biógrafos, “para ser exhibida, escudriñada y pasada de mano en mano como una reliquia extraordinaria y preciosa”.
Por su parte, McCullers tenía 42 años y era conocida por su desesperación romántica tanto en su ficción como en su vida y, como Blixen, era una romántica de la aventura. Sus propios problemas físicos y emocionales la habían convertido casi en una ermitaña, y durante dos décadas había leído cada año Out of Africa, por lo que consideraba a Blixen “su amiga imaginaria”. Fue ella la que arregló sentarse al lado de Blixen en la cena de la academia; al escuchar a la escritora decir que le gustaría conocer a Marilyn Monroe, McCullers llamó a Arthur Miller, quien estaba en una mesa cercana, y el almuerzo quedó acordado.
Monroe tenía 33 años y no conocía (dice Miller) a McCullers y Blixen como escritoras, y su éxito en Some Like It Hot era reciente. Llegó a la cita vistiendo un conjunto negro y una estola de piel, mientras que Blixen vestía de gris, con un turbante del mismo color, un conjunto de acuerdo a lo que ella denominaba “la verdad moderada”; McCullers señaló que el rostro de Blixen irradiaba “como una vela en una vieja iglesia”.
De acuerdo con los testimonios, las tres mujeres la pasaron de maravilla, aunque Arthur Miller dice que la leyenda de las tres bailando juntas sobre una mesa de mármol es una exageración. McCullers explicó que fue la mejor fiesta que dio. Algunos testigos señalan el momento en que Monroe trataba de cocinar pasta con una secadora de cabello. En cuanto a Blixen, opinó lo siguiente de la actriz rubia: “Su belleza es casi increíble, llena de una vitalidad ilimitada y de una inenarrable inocencia; he encontrado lo mismo en el club de leones que mis sirvientes nativos de África me regalaron”.