Cuatro poemas de Anne Sexton

Verwas
Ahí están
Goteando sobre los platos del desayuno, como ángeles.
Plegada la triste ala,
Triste animal.
Tan sólo la noche anterior
Ellas tocaban el banjo.

Una vez más la luz del día aparece
Con su enorme sol, con sus intromisiones maternas,
Con sus instrumentos de amputación.

Y sin embargo ayer por la noche
La verga sabía su camino a casa,
Tan dura como un martillo,
Golpeando con todo su tremendo poder.

¡todo un teatro!

Ahora es tierna
Como una pequeña ave
Suave como la mano de un bebé.

Ella es la casa.
Él es el campanario.
Cuando cogen son dios.
Cuando reposan son dios.
Cuando roncan son dios.
Por la mañana untan mantequilla en el pan.
No hablan mucho.
Siguen siendo dios.

Todas las vergas del mundo son dios,
Viniéndose, viniéndose, viniéndose
En la dulce sangre de una mujer.

Cigarros y whiski y una salvaje, salvaje mujer
Tal vez nací arrodillándome,
Nací tosiendo en el largo invierno,
Nací esperando un beso de piedad,
Nací con una pasión por la actividad
Y todavía, según progresan las cosas,
Sigo aprendiendo rápidamente acerca de las limitaciones;
O a eliminarlas como la exhalación de un enema.
Por dos o tres, aprendí a no arrodillarme,
A no esperar enterrar fuegos subterráneos
Donde nada, sino las muñecas, perfectas y terribles,
Pueden susurrar o acostarse para morir.

Ahora que he escrito muchas palabras,
Y abandonado tantos amores,
Y siendo por entero para muchos de ellos,
Lo que siempre he sido
-una mujer de excesos, celosa y codiciosa,
Encuentro inútil esforzarme.
¿no me he mirado al espejo en estos días y visto
Una rata borracha con los ojos desviados?
¿no he sentido un hambre tan feroz
Que preferiría morir a encontrarme en su rostro?
Me hinco una vez más,
En caso de que la piedad quiera venir
En el momento critico.

Flores y gusanos
Dejen dar a las flores un paseo
En lunes, para que pueda ver
Diez margaritas en un florero azul
Con, quizás una hormiga roja
Trepando hacia el centro de oro.
Un pedazo de campo en mi mesa,
Cerca de los gusanos que se agitan deslumbrados,
Moviéndose en el fondo de su viscosidad,
Moviéndose en lo profundo del abdomen de dios,
Moviéndose como aceite en el agua
Deslizándose al través de la buena tierra.

Las margaritas crecen salvajes
Como palomitas de maíz.
Ellas son la promesa de dios en el campo.
Soy tan feliz de amarlas, margaritas.
Así como ustedes de ser amadas,
Y encontrarlas mágicas, como un secreto
Del indolente campo.
Si todo el mundo recogiera margaritas
Las guerras terminarían, cesaría el frió común,
El desempleo terminaría, el mercado monetario se mantendría estable y no habría flotación de ninguna moneda.

Éscucha mundo.
Si te tomaras el tiempo de recoger
Las flores blancas de corazón cobrizo,
Todo estaría mejor.
Ellas son humildes,
Son tan buenas como la sal.
Si alguien las hubiera llevado diariamente
Al cuarto de van gogh, su oreja se hubiera quedado en su sitio.

Me gusta pensar que nadie moriría nunca mas
Si todos creyéramos en las margaritas,
Pero los gusanos lo saben mejor, ¿no es cierto?
Ellos se deslizan en el oído del cadáver
Escuchando sus grandes suspiros.

Esperando morir
Ahora que lo preguntas, no recuerdo muchos días.
Camino metida en un sobre sin sellos postales para este viaje.
Es así, que como una lujuria innombrable, soy devuelta.

Aun entonces, no tengo nada contra la vida.
Conozco bien los brotes de hierba que mencionas
Y los muebles de casa que pusiste bajo el sol.

Pero los suicidas tienen un lenguaje especial.
Así como los carpinteros quieren saber cuáles herramientas.
Ellos nunca preguntan para que construir

Dos veces simplemente me declaré a mí misma
Haber poseído al enemigo, haber devorado al enemigo,
Tomado sus artificios, su magia.

De esta forma, profunda, meditada
Tibia como agua o aceite
Me he quedado babeando por el agujero de la boca.

No pienso en mi cuerpo como si fuera un bordado.
Incluso la cornea y los residuos de orina se fueron.
Los suicidas están listos para traicionar al cuerpo.

Aun siendo abortos, no siempre mueren,
Pero deslumbrados, no pueden olvidar la dulce droga.
A la cual desde niños les gustaba mirar y sonreír.

¡introducir toda esa vida bajo tu lengua!
Eso, por sí mismo, se convierte en pasión.
La muerte es una osamenta triste; amoratada, tú lo dijiste,

Y ahora ella espera por mí año tras año,
Para deshacer delicadamente un viejo deseo.
Para vaciar mi aliento de esta mala prisión.
Haciendo un balance, los suicidas

Traducción por: Patricia Rivas
Ilustraciones de: Armando Eguiza

Seudónimo de Anne Gray Harvey, poeta norteamericana nacida en Newton, Massachussets, en 1928.

Una de las escritoras importantes del siglo 20, al igual que Virginia Woolf, Marina Tsvietáieva, Sylvia Plath, esta última suicida también. Me atrevo a sugerir en ellas la dificultad de ser mujer, romper moldes y aventurarse por caminos de expresión y autoafirmación, como causa de su destino común.
Sexton ofrece al lector una visión íntima de la angustia emocional que caracterizó su vida. Convirtió la experiencia de ser mujer en el tema central en su poesía; es la figura moderna del poeta confesionalista, a pesar de que soportó críticas por tratar asuntos tales como la menstruación, el aborto y la drogadicción.
En su poesía se oye una voz frágil y atrevida a un tiempo, delicada y áspera a la vez, empeñada en conquistar un territorio vedado a las mujeres, el de la expresión descarnada de la intimidad, no sólo sentimental sino también corporal, como si el cuerpo femenino necesitara, y lograra por fin, hablar de sí mismo, con su propio lenguaje, desde su propia perplejidad y autodescubrimiento. Desde esa perspectiva, nada banal, el cuerpo femenino es un universo lleno de secretos que se nombran con crudeza y delicadeza, con un respeto que no es incompatible con cierta agresiva denostación de los mayores tópicos masculinos, propietarios impostores de la feminidad extranjera que no comprenden.
Se suicidó en 1974 inhalando monóxido de carbono. Su cuerpo reposa en el cementerio-crematorio Forest Hills, a las afueras de Boston.
Peter Gabriel le escribió en 1986 una canción. Mercy Street.
Diez escritores suicidas
Por Héctor Fabricio Flores
Yukio Mishima (1925-1970). Se suicidó el 25 de noviembre de 1970, después de llevarle a su editor La corrupción de un ángel, el último libro de su tetralogía llamada El mar de la fertilidad. Se le atribuye un suicido ecuánime, causado por el desencanto ante la sociedad moderna y por el deseo de concluir su vida sin crímenes ni deshonras (seppuku). Fue un gran crítico del Japón de la posguerra.
Jerzy Kosinski (1933 -1991). De origen polaco, emigró a Estados Unidos con menos de 25 años. Sus obras más reconocidas son El pájaro pintado y Desde el jardín. Judío de nacimiento, sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial tras cambiarse de nombre y convertirse al catolicismo.
En una entrevista en 1979 aseguró no tener tendencias suicidas, pero sí el deseo de conservar esa posibilidad si alguna enfermedad terminal lo afectaba. En 1991 ingirió una dosis mortal de barbitúricos e introdujo su cabeza en una bolsa. Antes, dejó una nota: “Me he ido a dormir por un rato mayor de lo habitual. Llamad Eternidad a ese rato”.
Hunter S. Thompson (1937 – 2005). Periodista y escritor estadounidense, cuya novela más destacada es Pánico y locura en Las Vegas, adaptada cinematográficamente en 1998. Su aporte como periodista es incalculable: promovió una forma de redactar que eliminara las distinciones entre sujeto y objeto y ficción y no-ficción, conocido como Gonzo.
Acabó con sus días el 20 de febrero de 2005 al dispararse en la cabeza. Un papel que ha sido tomado como una nota de suicidio expresa: “No más juegos. No más bombas. No más caminatas. No más diversión. No más nada. 67. Eso es 17 más que 50. 17 más de lo que necesitaba o quería. Aburrido… Esto no dolerá”.
Sylvia Plath (1932-1963). Reconocida especialmente como poetisa encabezó, junto con Anne Sexton, la corriente de poesía confesional estadounidense. El coloso, Ariel y Cruzando el agua son tres de sus obras poéticas más conocidas. Se casó con el escritor Ted Hughes, con quien no pudo hacer un buen matrimonio.
Tuvieron dos hijos y se separaron. Al año, Plath se suicidó al inhalar gas doméstico. Estudios recientes señalan que padecía trastorno bipolar, al que se pueden atribuir sus recurrentes depresiones. De hecho, su hijo Nicholas Hughes también se suicidó en marzo de 2009, tras haber llevado una vida solitaria y ser diagnosticado maníaco-depresivo.
Anne Sexton (1928 – 1974). Escribió con miras a ofrecer una visión íntima de la tristeza y de la condición femenina. Trató temas como el aborto, la menstruación y la drogadicción. A los 26 años se le diagnosticó depresión posparto e intentó suicidarse. Se recuperó y adquirió reconocimiento como poetisa. En 1974 se suicidó al inhalar gas doméstico, tal como lo había hecho su amiga Sylvia Plath.
Virginia Woolf (1882 – 1941). Fue una célebre escritora inglesa, especialmente importante en el círculo literario de su país durante el periodo entreguerras. Su obra se caracteriza por el empleo del monólogo interior y por la obsesión con el paso del tiempo.
Algunas de sus obras destacadas son La señora Dalloway, Orlando y Fin de viaje. Se suicidó el 28 de marzo de 1941 al arrojarse al río Ouse, vestida con un abrigo lleno de piedras. Había sufrido depresiones durante toda su vida. Se cree que padeció trastorno bipolar.
Ernest Hemingway (1899 – 1961). Premio Nobel de Literatura en 1954, se le reconoce porque tenía una fabulosa capacidad narrativa. Algunas de sus obras más destacadas son Por quién doblan las campanas, Adiós a las armas y El viejo y el mar. Terminó con su vida en julio de 1961 tras dispararse con una escopeta. Al parecer, entonces se encontraba lleno de melancolía y nostalgia por los años que no volverían.
Manuel Acuña (1849-1873). Exponente del romanticismo mexicano, una de sus obras más destacadas es Nocturno a Rosario, poema en que exalta el desamor que una joven le hace sentir. Se suicidó a los 24 años al ingerir cianuro en su habitación de la Universidad.
John Berryman (1914 – 1972). Se le considera uno de los poetas estadounidenses de más importancia durante el siglo 20. Su ópera prima, Poemas, fue publicada al final de la Segunda Guerra Mundial. Cuando tenía diez años fue el primero en encontrar el cuerpo de su padre, quien se había suicidado, y él mismo acabó con su vida 50 años después al tirarse de un puente.
Karin Boye (1900 – 1941). Poetisa y novelista sueca. Algunos de sus escritos más reconocidos son Por supuesto que duele y En movimiento. En 1931 fundó una revista literaria que dio espacio al surrealismo sueco y al poema de T. S. Eliot, ganador del Premio Nobel, Tierra baldía.