Warhol hasta en la sopa

POR Eileen Kinsella

Dos décadas después de la muerte del artista, la marca Andy Warhol está más fuerte que nunca; los coleccionistas siguen pagando precios muy altos por sus obras, los curadores oscurecen aspectos de su carrera y el público consume decenas de productos –desde dulces hasta condones— con su imagen impresa

Cuando la compañía Sopa Campbell quiso rendir tributo a Andy Warhol –el artista pop que sin ayuda de nadie transformó la etiqueta roja y blanca de la marca en un símbolo de riqueza y poder—, la empresa ofreció una edición limitada de latas de sopa de tomate con etiquetas verde y rojo, rosa y naranja, agua y añil, y oro y amarillo.
La edición fue desplegada en la cadena de supermercados Giant Eagle del oeste de Pennsylvania y Ohio. Los clientes que adquirieron el paquete de cuatro sopas, etiquetados a 2 dólares, tuvieron derecho a comprar un juego de cuatro piezas, también de edición limitada, de las latas de sopas Campbell de Warhol imantadas, además de que los usuarios con tarjeta de Giant Eagle tuvieron un dólar de descuento en la taquilla del Museo Andy Warhol en Pittsburgh, lugar natal del artista.
El director de comunicación de la marca Campbell, John Faulkner, dijo a ARTnews que la compañía ha recibido desde entonces llamadas de todo Estados Unidos, así como de Canadá y Europa, de compradores que quieren tener en sus manos las latas de sopa de Warhol. Sin embargo, de acuerdo con los términos del contrato, la promoción fue limitada a las tiendas participantes.
Entonces, en 2006, Simon Doonan, el director creativo de Barneys Nueva York, las lujosas tiendas departamentales, incorporaron una edición limitada casi idéntica de las latas de sopa de Warhol (las etiquetas fueron impresas en papel de la más alta calidad) en los anaqueles de temporada de la tienda, titulada ¡Feliz Andy War-Holidays!
Doonan declaró a ARTnews que más de 30 mil esas latas fueron vendidas a 12 dólares cada una y a 48 el paquete de cuatro. La demanda por los envases “canibalizó” la sección de regalos de temporada de la tienda. “A fin de cuentas, toda esa gente buscaba hacer negocio. A Andy le habría encantado esto. En vez de mil 200 dólares por un objeto d’art o un florero de 400, el público fue por las latas de Warhol porque las sintió a tono”.
Al mismo tiempo de la promoción de Barneys, el precio más alto alcanzado en subasta alguna por una de las pinturas de lata de sopa Campbell de Warhol ocurrió en Christie´s de Nueva York, cuando un licitador pagó 11.8 millones de dólares por la Small Torn Campbell’s Soup Can (1962) en mayo de 2006.
¿Sabían los compradores de Barneys que esas mismas latas se habían vendido previamente en supermercados rurales por una fracción del precio tasado en Christie´s? ¿Se habrían preocupado por eso? ¿Cómo pudieron dos artículos casi idénticos estar en demanda con precios tan desproporcionadamente divergentes? “La gente respondió sin importar si era de la alta o la baja cultura”, opina Michael Hermann, director de licencias en la Fundación Andy Warhol para las Artes Visuales en Nueva York.
“Si vas a estudiar a Warhol, siempre lo tendrás que hacer con los parámetros alto y bajo”, señala Tom Sokolowski, director del Museo Andy Warhol. “Él fue un niño de la clase obrera durante la Depresión y que vivió en una ciudad muy estratificada. Vio lo que la gente rica tenía y quiso ser como ella, además de aprender a decidir qué era real y qué era pose. Finalmente se convirtió en un artista que le dijo al mundo como llegar a ser alguien cool”.
Arte para nuevos ricos
Más de dos décadas después de la muerte de Andy Warhol en Nueva York en 1987, a los 58 años, la demanda por sus imágenes está más fuerte que nunca. Los precios de sus pinturas están entre los más altos en cualquier género.
Muchos expertos opinan que la venta de la Orange Marilyn (1964) en Sotheby por 17.3 millones de dólares, en Nueva York en 1998, fue el empujón que colocó al mercado contemporáneo de arte en un nuevo nivel y marcó el principio de una nueva era. En mayo de 2007 un comprador pagó 71.7 millones de dólares en una subasta de Christie´s por la pintura Green Car Crash (1963), cuatro veces más de su precio previo. De hecho, la cotización de las obras de Warhol ha permanecido fuerte pese a la contracción del mercado de arte.
Los trabajos de Warhol son especialmente populares entre los nuevos coleccionistas ricos internacionales, sobre todo de Asia y Rusia. Meses antes de la venta de Green Car Crash, la obra Mao (1972) se vendió en Christie´s de Nueva York en 17.4 millones de dólares al promotor inmobiliario de Hong Kong Joseph Lau.
“La venta del Mao fue sumamente importante porque colocó a Warhol en la misma liga de Kooning y otros expresionistas abstractos”, opina Brett Gorvy, codirector de Arte de la Posguerra y Contemporáneo de Christie´s. “Tuvo un gran impacto en el mercado para trabajos más pequeños como las jackies individuales y sus autorretratos”. Gorvy explica que el interés de los ricos compradores asiáticos escaló a partir de ese momento. “Todo el mercado de arte de repente tomó vida. En 2007 todos querían un Warhol”.
Alex Rotter, jefe del Departamento de Arte Contemporáneo de Sotheby de Nueva York, manifiesta que la prolífica explosión de Warhol señala que su mercado es también “el más fácil de rastrear, ya que puedes comparar manzanas con manzanas, puedes comparar una obra con otras obras del mismo periodo. Hay acuerdo sobre lo que hace un trabajo mejor que el otro. Warhol es probablemente el mercado más grande en el arte contemporánea, dólar por dólar”.
Obsesión por las celebridades
El rostro y las imágenes de Warhol se han plasmado en miles de productos vendidos en todo el mundo, desde caramelos hasta condones. Michael Hermann encabeza un equipo de tres hombres que maneja las licencias de los productos, los cuales han crecido considerablemente, fenómeno que Hermann describe como “un pasivo natural de los diez primeros años”. Entre los productos licenciados en el pasado y presente figuran dulces, ropa, porcelana y vidrio, perfumes, relojes, alfombras y joyería. Los paquetes de condones vendidos en Japón incluyen una impresión distintiva de Warhol, con el mensaje: “Nunca lo hubieran esperado”.
El interés por Warhol sigue creciendo incluso entre el público joven y allende Estados Unidos. “A Andy le hubiera gustado esto”, es un estribillo comúnmente escuchado cuando la gente habla de la obsesión social por las celebridades o de su fijación por las catástrofes, un tema que Warhol exploró en su serie Death and Disater. Meses después de la muerte de Michael Jackson en junio de 2009, la pintura de la estrella de Warhol, correspondiente a 1984, se vendió en una subasta por un millón de dólares. El dueño anterior la había adquirido unos meses antes por sólo 300 mil dólares.
En docenas de museos y galerías del mundo cada año curadores y expertos encuentran nuevos temas relacionados con Warhol para explorar en los medios los mismo la obra del artista hecho en Nueva York que su forma bohemia de vivir. A principios de 2009, en La Maison Rouge de París, la autora Judith Benhamou-Huet curó la muestra Warhol TV con material que partía de mediados de los años sesenta –imitando las telenovelas de la época— hasta el estilo de los reality show, que documenta la vida en la Fábrica, el estudio de Nueva York donde Warhol produjo su arte y albergó a un grupo variado de asistentes, admiradores, celebridades y, en general, gente que caía por ahí.
La muestra de 2009 en el Museo Andy Warhol, Warhol Live, examinó la obra del artista a través de la óptica de la música y el performance. Incorporó pinturas, incluyendo los retratos de Mick Jagger y Deborah Harry, así como filmes, videos, portadas de álbumes, y efemérides extraídas de los archivos personales de Warhol.
La fascinación por el tiempo
Las películas de Warhol –produjo más de 650 en un periodo de cinco años que arrancó en 1963— también han merecido la atención de académicos y curadores. En 2007 fueron tema de una exposición retrospectiva en el Museo de la Imagen Móvil en Queens.
“Por muchas razones, los filmes fueron el medio perfecto para Warhol”, opina David Schwartz, curador en jefe del Museo de la Imagen Móvil. Fue “un medio donde él pudo expresar su fascinación con el tiempo, la celebridad, la muerte, la sexualidad y mucho más, incluyendo la compleja relación entre el espectador y la obra”, abunda Schwartz. “A menudo Warhol es considerado un observador pasivo, pero él tenía –como un gran director de cine—siempre el control”.
En septiembre de 2009, el Museo de Arte de Milwaukee inauguró Andy Warhol: The Last Decade, descrita como la primera exposición de Estados Unidos que explora la obra tardía del artista. “¿Realmente necesitamos otro espectáculo de Warhol?”, le preguntaron al curador Joseph Ketner II, ahora profesor de arte contemporáneo en el Colegio Emerson de Boston.
“Sí”, respondió enérgicamente, señalando las pinturas a mano con las que el artista retomó sus colaboraciones con otros artistas como Jean-Michel Basquiat. “Lo que hace especial este periodo en la carrera de Warhol es que él parece haber montado todas las estrategias para hacer producir arte. Usted ve los diferentes aspectos de su trabajo apareciendo juntos”.
La Fundación para las Artes Visuales Andy Warhol, creada después de la muerte de éste, juega un papel activo en la dirección y promoción de la marca Warhol y también es una donante generosa al quehacer artístico. Ha prestado más de 11 mil obras a más de 221 exposiciones desde su incorporación, en 1987.
Joel Wachs, un ex candidato a alcalde de Los Ángeles, ha fungido como presidente de la fundación desde 2001. Él supervisa un equipo de 25 empleados de tiempo completo y cuatro de media jornada (incluyendo restauradores y conservadores de arte, redactores e investigadores para los catálogos, y personal de apoyo en general.
Hermann estima que ha licenciado productos por miles. Carece de un número exacto porque algunos los ofrecen sólo por tiempo limitado. Los honorarios por estas licencias sumaron 2.5 millones de dólares el pasado año fiscal, comparado con los 400 mil dólares que se recaudaron en 1997.
Wachs afirma que los productos para los que las licencias son solicitadas deben “realzar el legado de Warhol”. Inquirido sobre cuales ofertas han sido rechazadas, responde: “No hacemos cigarrillos”. ¿Pero se habría opuesto Warhol a los cigarrillos?
En 1966, Warhol publicó unos anuncios clasificados en el Village Voice donde se leía, “endosaré mi nombre en cualquiera de lo siguientes artículos: ropa, AC-DC (corriente continua y corriente alterna), cigarrillos, cintillos, equipo de sonido, DISCOS DE ROCK ‘N’ ROLL, cualquier filme y el equipo de película, comida, Helio, DINERO!! amor y besos. ANDY WARHOL, AL-5-9941”. La anterior fue una oferta misteriosamente profética que consideró muchos de los productos que ahora llevan su nombre.
Hermann concede que la fundación estaba al principio menos que impaciente por licenciar un perfume. “No estábamos convencidos de que la idea tuviera sentido”, dice. Sin embargo, aquella actitud cambió hace unos años cuando la fundación unió fuerzas con la compañía de fragancias neoyorquina Bondl No 9, que ha desarrollado y etiquetado esencias que vinculan a Warhol con lugares específicos en Nueva York como Silver Factory, Lexington Avenue y Union Square; después la empresa añadió el mensaje corporativo: “El éxito es un trabajo en Nueva York”. El precio de la fragancia fue de 220 dólares para 100 mililitros y destaca sobre la botella los signos de dólar de neón distintivos del artista.
Jeremiah Newton, amigo del creador, resumió el fenómeno Warhol perfectamente en un fotodocumental compilado por estudiantes de la Universidad de Nueva York. Newton opina: “No pienso que se haya marchado. Todavía repiquetea alrededor…. Él nunca murió realmente, ¿lo saben?… Andy está por todas partes. Está en Europa. Está en Asia. Es citado en los medios diariamente. Tiene energía todavía. Él está, simplemente… Aún está vivo”.
Tomado de: ARTnews.
Traducción y edición: José Luis Durán King