Crazy Cock: entre Miller y dos lesbianas desnudas

POR José Luis Durán King

A los 36 años, con el peso del fracaso sobre los hombros, abandonado por una esposa que huye a París en compañía de una andrógina decana de la noche, Henry Miller comienza las primeras líneas de un camino que lo conduciría a consolidarse como escritor

Hace casi 30 años, (se cumplen en junio) murió el escritor estadounidense Henry Miller, de quien, curiosamente, su obra es más conocida y aceptada fuera de su país que dentro de él. Y, la verdad, hay congruencia en esta postura, pues fue de Estados Unidos, precisamente, de donde escapó, alejándose de un ambiente cultural y social sofocante que, en una especie de venganza, proscribió a Miller durante más de 30 años. ¿Cómo? Simplemente impidiendo que sus libros se publicaran en esa nación.
Hace 17 años, en 1993, coincidiendo con el aniversario luctuoso número 13 de Miller, apareció en México el que fue el primer intento por materializar un sueño de escritor, un sueño que en la atmósfera de la ciudad de los rascacielos se había convertido en una pesadilla de aire acondicionado.
Hablamos de Crazy Cock, un relato fascinante que presenta un Nueva York frío, áspero, ruin y deprimente, donde lo único festivo es el título del libro, cuya traducción al español sería “polla loca”, “pájaro loco” o, si usted lo prefiere, “pito loco”, pues hay una clara alusión al órgano sexual masculino en el nombre del libro.
Con un estilo aún rudimentario, Crazy Cock dice mucho de las raíces literarias de un hombre que con la ventisca de su escritura despojó a la literatura de occidente de sus velos morales y, al hacerlo, ofreció al mundo nuevos cauces de narrativa, mismos que prevalecen.
Amén de la obra en sí misma, Crazy Cock, en la edición mexicana de 1993 (Emece Editores) se presentó ricamente aderezada con un prólogo y una introducción de Erica Jong y Mary Dearborn, quienes proporcionan no solamente un contexto social y cultural donde ubicar al entonces incipiente escritor Henry Miller, sino que también ofrecía información del origen del libro en cuestión, así como del paradero final de algunos de sus personajes.
Crazy Cock nació como un grito desgarrador y de rebeldía contra la sociedad estadounidense y en oposición a las trampas del destino de compartir a la mujer amada, no con otro hombre, sino con otra mujer.
June Mansfield Smith, la Mona de Trópico de Cáncer, la Mara de La crucifixión rosada, la Hildred de Crazy Cock, en fin, la toxicómana esposa de Henry Miller, se embarca en una aventura amorosa hacia París en compañía de una andrógina decana de la noche, dejando a su marido en un estado lamentable que lo obliga a refugiarse en el hogar paterno.
Como un gran fracasado de 36 años, Miller acepta el primer empleo que le ofrecen en una oficina y por las noches empieza a escribir unas cuartillas llenas de furia…
Tales líneas fueron el origen de Crazy Cock y del camino, vale recordarlo, que conduciría al autor hacia el controversial Trópico de Cáncer.
El borrador, ya completamente terminado, quedó en poder de June Mansfield. Poco después de que Miller se instalara en París, June se volvió a casar, esta vez con Stratford Corbett, un don nadie que participó en la Segunda Guerra Mundial y que viajó por muchas bases militares del planeta, siempre acompañado por la antigua esposa de Henry Miller.
Gracias a una estudiosa de la obra milleriana, Annette Baxter, Crazy Cock pudo recuperarse, a casi 20 años de distancia, cuando todo mundo, incluido el autor, la daba por perdida.
Para ese entonces, Henry Miller era un escritor universalmente conocido y Mona, es decir, June Mansfield, vivía casi en la indigencia, agobiada por problemas de salud física y mental.
La musa de Henry Miller, aquella mujer a la que el escritor consideró “sangre de su sangre”, murió sola, y hoy pocos recuerdan que resguardó para la posteridad una de las sagas más interesantes de la literatura universal, saga que tuvo como principio la caótica novela Crazy Cock, la polla loca de Henry, Henry Miller de Brooklyn.