Frankenstein: 100 años en la pantalla

POR Mario Villanueva S.

Para un ente fabricado con refacciones humanas muertas, 100 años no son nada. Sin embargo, pese a su edad, la criatura de la novela Frankenstein sigue tan campante en los escenarios de la pantalla de plata que bien merece una estrella en el Paseo de la Fama

Escrita en 1818 por Mary Shelley, Frankenstein o el moderno Prometeo, título original y completo de la novela, cumple con cabalidad los cánones del estilo gótico y explora lo mismo la moral y la ciencia que la destrucción de la vida y la relación entra la humanidad y un ser divino.
La historia –los expertos lo mismo aducen que fue inspirada en la ciudad polaca de Frankenstein o en el castillo alemán homónimo— tiene como protagonista a Victor Frankenstein; no obstante, conforme transcurre la narración, la monstruosa creación resultante de los experimentos de Frankenstein adquiere mayor importancia no sólo en el texto sino también fuera de él, para constituirse como parte de la cultura popular.
Considerada la primera obra de ciencia ficción, la historia escrita por Shelley se adentra en un tema que causa controversia y pasión: ¿es posible que el ser humano dote de vida a un ser inanimado? ¿Es la vida una fórmula? Se trata del ensoberbecimiento o la autosuficiencia humana, del constante reto a lo divino, de la emancipación de hombre frente al Todopoderoso.
Feo pero cumplidor
Desde una visión fantástica, el expresionismo alemán y la escuela del cine de terror, caricaturizado o satirizado, Frankenstein ha atraído la atención de no pocos. El cine no podría ser ajeno: Hollywood y creadores de diversas nacionalidades (Gran Bretaña, Italia e incluso México y España) se han dejado seducir por el personaje de Shelley.
Apegadas o no a la historia original (interpretaciones o reinvenciones), las versiones fílmicas se han multiplicado a partir de 1910, cuando por primera vez se adaptó al cine la novela de Mary Shelley, bajo la mirada de J. Searle Dawley en su cortometraje Frankenstein. A partir de entonces y hasta finales de los años treinta se realizaron seis versiones, entre las que sobresalen las dirigidas por James Whale: Frankenstein (1931) y Bride of Frankenstein (1935).
De la década de los cuarenta a la de los sesenta se realizaron 32 películas sobre la criatura. Algunas de ellas son Frankenstein y el hombre lobo (1943) de Ruy William Neill, La maldición de Frankenstein (1957) y Frankenstein creó a la mujer (1967) de Terence Fisher, La hija de Frankenstein (1958) de Richard E. Cuhna y Frankenstein 70 (1958) de Howard W. Koch, además de Bud Abbott & Lou Costello Meet Frankenstein (1948) de Charles Barton; y las producciones mexicanas El monstruo resucitado (1953, Chano Urueta), El castillo de los monstruos (1958, Julián Soler), Orlak, el infierno de Frankenstein (1960, Rafael Baledón), Frankenstein, el vampiro y compañía (1962, Benito Alazraki) y Santo en el museo de cera (1963, Alfonso Corona Blake y Manuel San Fernando).
Entre 1970 y 1999 se diversificó la manera en que se retrató al monstruo, tanto que incluso se realizaron musicales. Sumaron 61 filmes sobre Frankenstein en ese período. Son 100 años los que han pasado a partir de que Frankenstein se convirtió en estrella de cine. No da autógrafos ni es blanco de los paparazzi, pero hoy todavía mantiene su sex appeal y cuenta con millones de seguidores en todo el mundo.