El country: cultura de sorpresas

POR Mario Villanueva S.
Houston es el hogar por antonomasia de la música y cultura country, un estilo de vida que ha rebasado las fronteras de Estados Unidos para instalarse en otros países, como México y Australia
El country ha dejado las praderas que conocimos por la familia Ingalls, los tocadiscos de los cowboys y los ranchos de Houston y otras localidades al suroeste de Estados Unidos para extenderse, incluso, allende sus fronteras (México y Australia, por ejemplo), convirtiéndose en una cultura y un estilo de vida muy peculiares. Como el baúl de la abuela, lo tejano guarda sorpresas, personajes impensables y anécdotas curiosas.
Creado por mexicanos, el paso del tiempo hizo que el country adaptara sus formas e imágenes originales al desarrollo social y tecnológico de la vida moderna. Así, los rústicos utensilios de cocina dejaron de “lavarse” con sal (para evitar su corrosión), al ser sustituidos por lujosos equipos de cocina que, además de su servicio, brindan confort a quien los usa.
En la actualidad los ranchos de Houston cuentan con laboratorios donde investigadores de botas y sombreros juegan a ser dioses modificando la genética de los animales de arado para mejorar sus razas: cebúes sin cuernos, por ejemplo, para evitar las embestidas o las alusiones nunca deseadas. La vitrina de estas criaturas de tubos de ensayo (consideradas las de mejor calidad) está desde los años treinta en el Houston Livestock Show and Rodeo (HLSR), la feria y el rodeo más grandes del mundo (se realizan anualmente entre finales de febrero y la primera mitad de marzo) al recibir a 2 millones de visitantes y la participan de 35 mil expositores.
Ese lugar también muestra la moda country: la sencilla vestimenta para el trabajo duro en el rancho evolucionó considerablemente gracias al interés de diseñadores de reconocido prestigio como Hermenegildo Zegna, quienes han dedicado sus creaciones a esta cultura. Y es que, apunta John E. Sykes, asistente del director general del HLSR, “aunque sea de alma, actualmente hay cowboys y cowgirls en Wall Street, quienes al final de la semana se visten con pantalones, botas y sombreros vaqueros… esto es algo que viene del corazón”.
Esos cowboys, según Nayton Trilecek (vaquero del George Ranch Historical Park), son de mentiras: “Los reales nos levantamos muy temprano para arrear al ganado, tenemos ética y seguimos un código que nos hace honestos… ese es nuestro espíritu; como siempre estamos solos en el campo, el único amigo que tenemos es nuestro caballo, a él le contamos nuestros problemas y todo lo que nos pasa”.
Inglés sureño
Algo curioso del HLSR es la forma en que se otorgan becas académicas a estudiantes, las cuales suman más de 8 millones y medio de dólares cada año: los concursantes tienen que atrapar a mano limpia una vaquilla, mantenerla quieta unos segundos, sujetarla con una cuerda y llevarla al centro del Reliant Astrodome para ser premiados.
La lista de cantantes y grupos que han participado en el acto abrió la puerta no sólo a las estrellas más importantes de la historia de la música country, sino a exponentes de otros géneros como el rock, el blues, el pop y la música mexicana (Los Tigres del Norte ostentan el récord de audiencia en Reliant Astrodome con más de 68 mil espectadores.
Los locales, pasillos y butacas de este escenario también han sido testigos de la metamorfosis del inglés sureño. Distinta al resto de sus compatriotas, la gente de Houston ha construido su lenguaje; en lugar de decir hi (hola), dicen howdy; el you all (ustedes) se convirtió en ya’ll o bien, el how do you doing se transformó en How ya’ll doin.
La cultura country cuenta desde hace diez años con una revista especializada: Cowboys and Indians (publicada ocho veces al año y con una circulación de 195 mil ejemplares por número, incluyendo las mil 500 suscripciones en Australia y mil 300 en México). La revista tiene una historia principal que aparece en la portada, ya sea una entrevista con personalidades de la cultura country o un reportaje relacionado con tecnología, ganado u otro tema de interés para los cowboys. Además de anunciar nuevos productos e incluir una agenda de eventos, la publicación tiene secciones de música, arte, decoración, moda, reseñas de libros y cine western. “Sesenta por ciento de nuestros lectores son mujeres y el resto hombres; se trata de gente con un nivel económico alto: dueños de ranchos que trabajan en la ciudad o inversionistas en la bolsa, pero con propiedades al sur de Estados Unidos”, destaca el director de Cowboys and Indians, Gregory Brown.
Música y arte country 
Como parte de una cultura, la música y la pintura han jugado un papel destacado en la vida country. La música country, dice el cantante Clay Farmer, “mantiene las temáticas originales, aunque ha evolucionado con la incorporación de instrumentos y vestimentas propios de otros géneros como el rock o el pop; además, dejó de ser un estilo exclusivo del sur de Estados Unidos, ahora lo mismo se escucha en Australia que en Sudamérica, Francia, Inglaterra, Alemania o México… el country está en todo el mundo”.

Al respecto, Brown asegura que el cantante más importante de country es George Straits por mantener el estilo original del género, pues actualmente se combina con otros tipos de música como el gospel.

John Fawcett, Reine River, Jim Norton, John Coleman y Charles Davison han hecho del aguacolor, el acrílico, el pastel y el bronce medios para representar paisajes, sus vivencias en ranchos y, en general, el espíritu vaquero en el lienzo y esculturas que se exponen en varias de las galerías más importantes en Estados Unidos.

Gastronomía country
 La vida lejos del hogar hizo que los vaqueros de mediados de 1800 crearan un tipo de gastronomía que fuera nutritiva y les permitiera conservarla por semanas. Entonces, además de café, su dieta incluía frijoles, arroz, orégano, sal, manteca, papas, carne de puerco, tomates, alimentos secos como las pasas y todo tipo de pimiento. La carencia de refrigeradores que conservaran los alimentos provocaba que frecuentemente se idearan fórmulas y platillos que no se echaran a perder. La falta de filtros para el café ayudó que se prescindieran de ellos: una vez que había hervido el café, se ponía un poco de agua fría para lograr que los granos se asentaran en el fondo del recipiente. Las recetas eran heredadas de generación en generación, muchas veces a través de diarios, notas sueltas y recetarios familiares. Hoy en día esta cocina ya no existe fuera del George Ranch Historical Park de Houston donde, como una atracción turística, se han recreado el ambiente, los utensilios y las recetas de antaño. 

Para conocer más acerca de la cultura country le recomendamos algunos títulos:

Millie Cooper’s Ride: A True Story From History de Marc Simmons

Hot Biscuits de Max Evans y Candy Moulton

The Desert Home de Tamara L. Howkinson

Jasper: The Story of a Mule de Meredith Hodges

Some Horses de Thomas McGuane

In Praise of Wild Trout de W.D. Wetherell, John Engels, Datus Proper y John Glerach, entre otros autores

The American Cowboy de Richard Collins

10 clásicos de música Western

The Magnificent Seven (1960, Elmer Bernstein)

The Red Pony (1949, Aaron Copland)

The Big Country (1958, Jerome Moross)

The Good, the Bad and the Ugly (1967, Ennio Morricone)

Rio Conchos (1964, Jerry Golgsmith)

How the West Was Won (1962, Alfred Newman)

The Alamo (1960, Dimitri Tiomkin)

The Hallelujah Trail (1965, Elmer Bernstein)

Silverado (1985, Bruce Broughton)

Lonesome Dove (1990, Basil Poledouris)

El Houston fuera de los hospitales y el shopping
Conocida por el country, su zona de hospitales y el gran número de tiendas para comprar a bajos precios, Houston reserva hoy en día una multiplicidad de sorpresas: es una de las cinco ciudades de Estados Unidos con compañías permanentes de ballet, ópera, sinfónica y teatro. Después de Nueva York es la ciudad con mayor número de teatros: Houston Grand Opera, Broadway in Houston Series, Houston Ballet y el Hobby Center for the Performing Arts, son algunos de ellos. Aunque parezca extraño, Houston tiene más de 30 museos (Contemporary Art Museum, Houston Musem of Natural Science, Lawndale Art Center, The Menil Collection y el Museum of Fine Arts, son algunos de ellos), en los que se programan exposiciones temporales y permanentes con obras de Van Gogh, Miró o Picasso, por ejemplo.

Otros datos curiosos: en 1965, el Reliant Astrodome fue el primer estadio techado en el mundo; también fue el primero con pasto articifial (astroturf). En esta ciudad se fundó la primera televisora pública de Estados Unidos: KUHT-TV, en 1953. El lema de la ciudad es “Hacer realidad hoy lo que parecía imposible ayer”. En 1948 se fundó el primer sello discográfico afroamericano del país: Duke-Peacock Records de Don Robey. Además, resulta que el monumento de San Jacinto, que mide 174 metros, es la columna más alta en el mundo. Y, el Gulf Greyhound Park es el galgódromo más grande del mundo.