El look de los Beatles en 38 fotografías inéditas

POR Ignacio García

De los cinco mozalbetes que parecen conformar una pandilla más del Reino Unido al cuarteto que cruza la cebra de Abbey Road hay un trabajo fotográfico que contribuyó a ensamblar ese monolito cultural llamado Beatles

El pasado 10 de abril se cumplían 40 años de la disolución de The Beatles. Como dijo John Lennon, el sueño había terminado. Los setenta echaban a andar despidiendo al grupo que había logrado batir todos los records de popularidad y alcanzando un estatus cultural inimaginable hasta entonces para un artista pop. Atrás quedaba una década llena de éxitos, 13 álbumes impecables, cientos de horas de filmaciones y miles y miles de fotografías.
Y es que los cuatro de Liverpool estuvieron entre los personajes más fotografiados de los años sesenta. No es de extrañar que aún hoy siga apareciendo material gráfico inédito. Se acaban de difundir 38 nuevas instantáneas, que son obra del fotógrafo Paul Berriff.
Han sido 40 años de ausencia que lejos de apagar la llama del éxito no han hecho sino acrecentarlo. El dramático asesinato de John Lennon liquidó toda esperanza de ver materializada una ansiada reunión del grupo pero, por macabro que resulte, multiplicó su proyección comercial e hizo crecer la leyenda. Su catálogo es el más rentable de la industria del pop y cualquier cosa que huela a Beatles, ya sea un circo posmoderno o un videojuego, tiene garantizado un pedazo del pastel.
Un tesoro en el desván
Por eso, un puñado de fotos inéditas de los chicos de Liverpool oportunamente “perdidas” durante casi cincuenta años, son hoy en día un verdadero tesoro. Berriff, tal y como relató a Amateur Photography, halló las fotos entre el casi un millar de negativos que guardaba olvidados en diversos áticos. Las tomas, disparadas con una Nikon F2 y una Rolleiflex cargadas con la mítica película Kodak Tri-X 400, muestran al cuarteto en el ABC Cinema de Huddersfield, en el Odeon de Leeds y el teatro Apollo de Manchester.
Berriff las disparó cuando contaba tan sólo 16 años, durante las giras que el grupo realizó por el Reino Unido entre mediados de los años 1963 y 1964. En aquel momento los primeros singles del cuarteto comenzaban a copar las listas de éxitos del Reino Unido.
Los Beatles eran la nueva e incipiente moda del pop británico, pero sólo un fenómeno local de las islas. Así, las 38 fotos poseen el valor añadido de pertenecer al periodo de la historia del grupo del que, aunque perfectamente documentado, existen menos imágenes (exceptuando la prehistoria de los años en Liverpool, The Quarrymen, The Cavern y Hamburgo).
No es de extrañar que Berriff haya visto en el hallazgo la oportunidad de asegurarse una holgada jubilación, el mismo se encarga de de gestionar la venta de las imágenes. Ha realizado una edición limitada de 49 copias de cada foto a un precio de 2.495 libras, realizadas en impresión digital sobre papel de alta calidad. Es decir, la venta de la tirada completa proporcionaría unos beneficios que sobrepasan los 4 millones y medios de euros.
Nada nuevo bajo el sol
Las fotografías, todas en blanco y negro y de innegable calidad, no aportan nada esencialmente nuevo a la archiconocida imagen de la primera etapa del grupo. Los Beatles aparecen luciendo sus famosísimos flequillos y esos consabidos y muy formales trajes a medida que les caracterizaban.
Vemos a George Harrinson cogiendo un puñado de palomitas, a John Lennon bebiendo un refresco a morro, a Ringo que sostiene una copa de vino en la mano, todos fumando como carreteros o en plena actuación sobre el escenario. Se muestran complacientes, despreocupados y alegres, aún más relajados y naturales, si cabe, que de costumbre, haciendo gala de esa simpatía, y desparpajo “para todos los públicos” que, junto a su enorme talento musical, fueron cruciales en su éxito.
Una naturalidad bien calculada
Sin embargo, aquella imagen tan aparentemente natural, tan fresca y desenfadada no había salido de la nada. Una bella estudiante de arte alemana, la fotógrafa Astrid Kirchherr, y un elegante y joven homosexual de origen judío, el manager Brian Epstein, se encargaron de pulir los otrora rudos diamantes del Mersey para darles el aspecto que les convertiría en estrellas.
Hacia 1960, tan sólo tres años antes de que estallase la beatlemanía, el grupo lucía un look completamente diferente al que conocemos. Por aquel entonces, los de Liverpool, fuertemente influidos por estrellas del recién nacido rock and roll norteamericano como Elvis Presley, Eddie Cochran o Genne Vincent, vestían pantalones y chaquetas de cuero negro, botas de cowboy, llevaban tupes engominados y mostraban una actitud más bien hosca y desafiante. A decir verdad, su aspecto era más el de una banda de delincuentes juveniles que otra cosa.
Y de esta guisa se marcharon a rocanrolear a Hamburgo. Allí pronto entrarían en contacto con un grupo de jóvenes estudiantes de arte alemanes entre los que se encontraba la fotógrafa Astrid Kirchherr. Ella forma parte de la historia del grupo por haber realizado las primeras sesiones de fotografías semiprofesionales del grupo y, lo que tuvo mayores consecuencias, por influir decisivamente en su cambio de imagen.
Un nuevo peinado para los de Liverpool
El existencialismo había puesto de moda entre los jóvenes estudiantes de arte alemanes un corte de pelo conocido como mop-top. Astrid Kirchherr y sus amigos Kalus Voorman (años más tarde diseñador de la portada de Revolver) y Jürgen Vollmer lucían estos peinados cuando conocieron a los Beatles. El primero en cambiar su aspecto fue Stu Sutcliffe, primer bajista del grupo, que mantenía una relación sentimental con Astrid.
En un primer momento, el nuevo peinado fue recibido con burlas por sus compañeros y en especial por el cáustico Lennon que no dudo en calificarlo de “auténtica mariconada”. No obstante, cuando regresaron a Liverpool ese mismo año, todos, incluido Lennon, habían adoptado el nuevo corte de pelo. Poco después conocerían al que sería su manager definitivo, un joven vendedor de discos llamado Brian Epstein.
Elegante y refinado fue quien termino de profesionalizar la imagen del grupo. Unas normas básicas de comportamiento: no fumar durante las actuaciones, no comer pollo frito en el escenario y unos cuantos trajes a medida, que Lennon también detestaba, bastaron para transformar a aquellos duros rockeros que desembarcaran en Hamburgo unos meses antes, en un grupo de asépticos jóvenes listos para encandilar a la pacata sociedad inglesa de principios de los sesenta.
Mediada aquella década prodigiosa, tras los primeros años de beatlemanía, la imagen del grupo, a la par que su música, fue transformándose de una manera que no fue fácil de asimilar para todos. Durante una recepción oficial en el Palacio de Buckingham a la que asistía Sir Joseph Lockwood el, a la sazón, presidente de EMI, la Reina, que al parecer andaba desconcertada con tanto cambio, comentó: “Sir Joseph, los Beatles se están volviendo de lo más raro ¿verdad?”.
Suponemos que la galería oculta de Berriff será todo un éxito pero, en cualquier caso, si la cosa no funciona, raro sería Beatles mediante, el fotógrafo puede probar suerte con los Rolling Stones o con Queen, pues junto a los negativos inéditos de Lennon y compañía dice tener cientos de estas otras estrellas.