Ronnie James Dio (1942-2010)

Por Alfredo C. Villeda

onnie James Dio rugía. Era la voz más poderosa del heavy metal, salvo que la autoridad en la materia, El Chico Migraña, disienta e ilustre. Desde ese estómago que el domingo pasado lo mató, invadido de cáncer, emergía un tornado decibélico sin rival que se torna más meritorio porque, como el Sarchosuchus imperator, el gran cocodrilo del Cretácico, este cantante de New Hampshire nadaba entre dinosaurios y reptiles marinos, todos sin excepción, pertenecientes a la estirpe de los pesos pesados. Metal es el género, Dio era la singular especie que transitó desde el acetato de vinil hasta el iPod.
We´ll now for the first time
Ife we´re evil or devine
We´re the last in line.

El emperador de los grandes cocodrilos era el Ronnie James del Cretácico, comía dinosaurios y convivía con otros titanes acuáticos que se alimentaban de criaturas como el Plesiosaurio, lagarto prehistórico que dio vida a la leyenda del monstruo del Lago Ness, en Escocia, donde a la fecha juran, a contracorriente de la ciencia, que lo han visto. Dio era el emperador en una época que comenzó con alternantes de élite: Ozzy Osbourne al frente de Black Sabbath, Ian Gillan y David Coverdale alternando en Deep Purple, Robert Plant con el Zeppelin, Roger Daltrey encabezando a los Who y los entonces también chavos Rob Halford con Judas Priest y Klaus Meine con Scorpions.
Dio, juglar incansable por más de cuatro décadas, unió su don gutural, su voz, el primer instrumento musical de la historia, al arte de otro monstruo, el guitarrista Ritchie Blackmore, a quien acompaña en Rainbow, combinación de talento poco vista, antes y después, en los anales del rock.

There’s no sign of the
morning coming
There’s no sight of the day
You’ve been left on your own
Like a rainbow in the dark.

Rainbow in the dark (la inocultable fijación de Ronnie y Ritchie por el arco iris no parece tener relación con el icono LGTB) es, años después del rompimiento de ambos, el primer éxito de Dio como solista, rola contenida en el gran álbum inaugural Holy Diver, lanzado el 25 de mayo de 1983.

Ride the Tiger
You can see his stripes,
but you know he´s clean
Oh, don´t you see what I mean?
Gotta get away
Holy Diver.

Finales de los 70 y primera mitad de los 80 eran difíciles para el amante del rock que quisiera enterarse de su pasión. En la extinta Radio Triunfadora algunos descubrían novedades en un programa diario nocturno, Reencuentro, cuyo tema musical de presentación y cierre era The spirit of radio, el rolón de Rush, y después en Rock 101, donde muchos conocieron a Dio, “un toque heavy metal”, como decía Luis Gerardo Salas al micrófono. Si acaso lo programaba también WFM y, eso sí, a leer noticias y reseñas roqueras en Conecte y los especiales de Sonido, dos revistas de culto, con póster de las figuras del metal y toda la cosa.

Two eyes from the east
it’s the angel or the beast
and the answer lies between the good and bad.

Nadando en esos mares de monstruos del Cretácico superior del rock, Dio marcó la distancia y su imponente rugido compensaba cualquier eventual desventaja desprendida de su pequeña estatura. Si durante décadas Rod Stewart fue la voz más peculiar, más característica del rock light, casi pop en inglés, Ronnie James era la marca de la casa en el metal, pese al surgimiento de otras estrellas como Bruce Dickinson, de Iron Maiden, Joe Elliott con Def Leppard y Lou Gramm de Foreigner.
Dio vino varias veces a México. El fusilero tuvo la fortuna de verlo, gran sorpresa porque desconocía que estaba programado, en un concierto que ofreció Deep Purple para promover su álbum In concert with the London Symphony Orchestra, en el Auditorio Nacional, que tuvo como anécdota los gritos de un asistente, en gayola, que exigía lo que muchos otros despistados espectadores: “¡Queremos rock!”
Cuando uno de los cantantes, creo Sam Brown, ya estaba hasta la madre de las interrupciones, le respondió con un categórico: “Shut up and fuck you!”, que relajó a la audiencia (no todos sabían que iban a escuchar algo distinto al tradicional Purple), calló al instruso y abrió la puerta para que Ronnie se la rifara, según el orden del día (set list), con Rainbow in the dark, y al final en dúo con Gillan se echó Smoke on the water y Highway star. Monstruos marinos del Cretácico superior del rock, uníos.

They come for killing
They leave and still it seems
The cloud that’s left behind
Can penetrate your mind
Sail on, sing a song, carry on
Cause We rock, We rock.
El metal es el género y Dio (1942-2010) la especie. Como el Sarchosucus imperator, este dinosaurio del rock se extinguió. Como el gran lagarto, la voz más poderosa lega una colección de poderío y de arte. Como Flaubert con Bovary, Ronnie puede exclamar “Yo soy el metal”, mientras cae su melena sobre los hombros y sus dedos índice y anular asoman victoriosos en su puño.