La Segunda Guerra Mundial desde las catacumbas de París

POR Redacción

Desde tiempos del Imperio Romano, en París se solían enterrar a los muertos a las afueras de la ciudad, pero todo esto cambió con la llegada del cristianismo y su costumbre de enterrar a los muertos junto a las iglesias. Ya en el siglo 10, debido a la fuerte expansión de París, comenzó a ubicar gran parte de sus cementerios en partes céntricas de la ciudad, y el fuerte crecimiento de su población provocó que algunos de sus cementeros estuvieran sobrepoblados

I: Cementerio de Los Santos Inocentes
Ya en el siglo 12 la situación comenzó a ser insostenible, ya que en tan sólo 200 años la población de París se vio multiplicada por cinco, llevando a que tan sólo los ricos pudieran permitirse el lujo de tener su propia tumba. Por ello se empezaron a popularizar las fosas comunes en todo París, tomando especial importancia en algunos cementerios como el de Los Santos Inocentes, junto al central distrito de Les Halles.
En el siglo 17, las condiciones sanitarias de este cementerio eran insostenibles, pero dado que aún seguía siendo una gran fuente de ingresos para la iglesia parisina, los clérigos continuaron con los enterramientos. Para entonces, el cementerio al completo, al igual que muchos otros de la ciudad, estaba totalmente rodeado de osarios construidos con los huesos de los muertos exhumados de las fosas comunes para poder enterrar a otros, llegando al punto de saturación en el que la tierra del cementerio estaba totalmente repleta de restos humanos en descomposición.
II: Calaveras de las catacumbas
En 1777 se propuso por primera vez el uso de las canteras de los alrededores de la ciudad para desplazar los restos humanos sobrantes en todos los cementerios de París, aunque esta idea terminó siendo desechada a favor de la propuesta por Alexandre Lenoir, el general de la policía parisina, el cual fue el primero en proponer el uso de los túneles subterráneos que existían por debajo de todo París para desplazar todos los restos humanos. Pero no fue hasta que su sucesor, Thiroux de Crosne, entró en el cargo cuando se comenzaron las exhumaciones masivas y transados de huesos a la puerta de la ciudad conocida como Porte d’Enfer, en la actual plaza de Denfert-Rocherau.
Desde 1786 los huesos de cadáveres fueron trasladados de todos los cementerios de la ciudad para formar las que a día de hoy son las catacumbas más masivas de toda Europa. Los traslados se hicieron únicamente por la noche, y los huesos y calaveras en un principio fueron amontonados para liberar a la ciudad de los problemas acaecidos por la concentración de cadáveres en las zonas pobladas de la ciudad.
III: Detente. Esto es el imperio de la muerte
Durante los primeros años, las catacumbas fueron únicamente un repositorio de huesos, pero con la llegada de Louis-Étienee Héricart de Thury, a partir del año 1810 se propusieron renovaciones en los pasillos subterráneos para transformarlos en un mausoleo visitable por todos aquellos que quisieran homenajear a sus antepasados. De este modo, las tibias y calaveras comenzaron a apilarse formando pasillos transitables, siendo decorados además con algunas de las lápidas conservadas tras la Revolución Francesa para decorar las paredes, completando una compleja red de más de 300 kilómetros.
El mausoleo se cree que tiene en torno a 6 millones de cadáveres tomados de todos los cementerios de la ciudad, y las visitas comenzaron a ser posibles en 1867, bajo el reinado de Napoleón III, aunque al día de hoy únicamente un kilómetro está abierto públicamente a visitas.
IV: Pasillo de huesos en las catacumbas
Durante la Segunda Guerra Mundial, después de la rendición de París, las catacumbas se convirtieron en el cuartel general de la resistencia, ya que el complejo pasadizo era un escondite sin igual. También las tropas alemanas terminando ocuparon parte de esta compleja red subterránea para formar bunkers, lo que generó que durante esta conflagración hubiera en estas catacumbas fuertes enfrentamientos entre ambos bandos.
Estos enfrentamientos clandestinos se mantuvieron en las catacumbas desde la ocupación de París en junio de 1940 hasta su liberación en Agosto de 1944. Tras el final de la guerra se prohibió el acceso libre a las catacumbas, siendo únicamente legal desde 1955 visitarlas acompañados. Pero debido a que la compleja red subterránea posee incontables entradas por todo el su de la ciudad, aún siguen existiendo visitas clandestinas.
Tomado de: Recuerdos de Pandora.