David Parker: el amo de los calabozos

POR José Luis Durán King
 Una llamada al 911 hecha por una aterrada joven, reveló un mundo siniestro en el que un asesino sádico era el rey
La tarde del 22 de marzo de 1999, una joven completamente desnuda, con un dogal alrededor del cuello y una cadena sujeta al arnés, corría torpe y desesperadamente por la orilla de una carretera cercana a las desérticas montañas de Sierra caballo, en Nuevo México, Arizona. Su expresión era de terror. En una arteria de poco tránsito, dos conductores pasaron de largo, quizá atemorizados por las consecuencias de detenerse y brindar ayuda a la mujer. Cynthia V. sabía que debía alejarse lo más pronto posible del escenario donde había experimentado, literalmente en carne propia, la pesadilla de su vida. En su recorrido, vio una casa móvil y, sin pensarlo dos veces, se dirigió hacia ella. Ni siquiera tocó la puerta, entró intempestivamente, asustando a una mujer que veía televisión. Una llamada al 911 devolvió un poco de la tranquilidad que Cynthia había perdido de tajo tres días antes, cuando aceptó practicar sexo oral a un individuo quien, a la postre resultó ser un criminal sádico cuyo atemorizante historial estaba a punto de salir a la luz.
Cynthia narró a las autoridades una experiencia atroz. Habló de toques eléctricos, mutilaciones en senos y vagina, sexo con animales, penetración con enormes dildos, quemaduras de cigarro, cadenas y dogales, videograbaciones y un sinfín de humillaciones. En cuanto la información comenzó a acumularse, el FBI dio prioridad al caso y lo atrajo para su investigación. Cynthia conocía el lugar donde habitaba el sádico y era momento de aprehenderlo antes de que continuara su espiral de violencia.
Durante la conversación con la policía, Cynthia se enteró que estaba en un lugar llamado Elephant Butte, a casi 90 kilómetros de su ciudad, Alburquerque, de donde fue raptada por un hombre que pagó sus servicios de prostituta y que, al meterla a una camioneta, era esperado por otra mujer. Ambos decidieron esposarla en el vehículo y llevarla a su “casa de juguete”, como, después se supo, el criminal llamaba a su propiedad en el desierto.
El amo de los calabozos
Entre los elementos que integraron la fuerza especial del FBI para investigar el caso de la “casa de juguete” de Elephant Butt estuvo Mary Ellen O’Toole, experta en el tema del sadismo sexual. Al revisar la propiedad semanas después de que el sospechoso fue detenido, O´Toole quedó impresionada por los artefactos de de tortura que halló en el inmueble, incluidos varios instrumentos quirúrgicos. Asimismo, por la cantidad de dinero invertida para acondicionar el inmueble a imagen y semejanza de las fantasías torcidas de su propietario. A O´Toole no le cupo la menor duda: no había rehabilitación posible para el dueño de esa casa de horror, si no lo hubieran detenido el número de víctimas habría aumentado.
Menos de 24 horas después de que Cynthia V. fue rescatada, la policía aprehendió a David Parker Ray, de 59 años, y a su novia Cindy Lea Hendy, de 39, cuando abordaban un auto Toyota RV (en el que Cynthia fue raptada) y disponían abandonar la “casa de juguete”. Entre los artículos que los agentes incautaron figuraban audio y videograbaciones. Entre estas últimas había dos que registraron varios momentos de tortura y violación de dos mujeres.
En una audiograbación, David Parker se autodenominaba “el rey de los calabozos”, en referencia a su propiedad y a las actividades que en ella le gustaba realizar. Decía que pertenecía a la Iglesia de Satán, el culto fundado por Anton Szandor LaVey en San Francisco, California, el 30 de abril de 1966.Parker dijo que sus esclavas sexuales no sólo lo servían a él sino a varios elementos de la congregación, una tesis que jamás pudo comprobarse.
Lo que es un hecho es que David Parker no era el rey que pretendía ser. En realidad, su parafilia está bien documentada en los textos criminológicos. El primer investigador en utilizar el concepto sadismo fue Richard von Krafft Ebing, quien en su libro Psicopatía sexual se refiere a varios tipos de criminalidad sexual, entre ellos el que proporciona placer al infligir dolor y humillación a otros. Por su parte, Lisa Shaffer, en su obra Sex Crimes and Paraphilia, señala que en las actividades sádicas puede haber consentimiento por parte de la víctima, aunque los sádicos obtienen un mayor placer cuando las víctimas son forzadas a participar en el ritual.
El secreto, a la tumba
Durante el proceso de investigación quedó al descubierto que David Parker estaba al frente de un grupo de personajes obtusos que lo ayudaba a cumplir sus fantasías. Además de su novia Cindy Lea Hendy, estaban la hija de David Parker, Glenda Ray, y un hombre llamado Dennis Roy Yancy. Con el propósito de aligerar su condena, Cindy Lea Hendy proporcionó información adicional sobre David Parker. Dijo que por lo menos había asesinado a seis mujeres en su “casa de juguete”. Aun así, Cindy recibió más de 30 años de condena. Por su parte, Dennis Roy Yancy habló de 14 mujeres asesinadas.
Después de un juicio dividido en tres partes y durante el cual una de las testigos principales murió, retrasando aún más el proceso, David Parker fue condenado en 1991 a 224 años de prisión. El 28 de mayo de 2002, ocho meses después de ingresar a la correccional del condado de Lea, Nuevo México, David Parker Ray falleció de un ataque al corazón. Tenía 62 años y nunca reveló el número exacto de sus víctimas.