Vampiros del opio

POR Redacción

El ataque de un vampiro contra una mujer, ocurrido en diciembre de 1879, detonó una ola xenofóbica en San Francisco, que tuvo como blanco la comunidad china local

Reporte número: 322
Fecha: Marzo, 1880
Locación: San Francisco, California

Antecedentes: La quimera del oro de California que detonó en 1849 trajo un oleaje de buscadores de la fortuna al estado, incluyendo muchos provenientes de lugares muy lejanos como China. Deslumbrados por especuladores sin escrúpulos, los chinos hicieron el largo viaje a California sólo para descubrir que las colinas de oro que les habían prometido no existían. Para 1876, alrededor de 100 mil chinos habían emigrado a la dorada California, estableciéndose la mayoría de ellos en San francisco. Sin ningún pedazo de oro donde colgar sus esperanzas, los chinos encontraron trabajo en las industrias ferrocarrilera y de la ropa. Sus recursos hicieron de ellos el blanco del resentimiento de los ciudadanos locales. Atacados, víctimas de impuestos y leyes injustos, los chinos hicieron lo que otros grupos migrantes habían hecho antes de ellos: encerrarse. El barrio chino de San Francisco se convirtió en una comunidad insular con su propia lengua y costumbres, y una desconfianza profunda hacia los forasteros.
Incidente: El 15 de diciembre de 1879, un policía se enfrentó con un vampiro que se alimentaba de una prostituta en los muelles de San Francisco. El agente ahuyentó al vampiro, pero era demasiado tarde para la mujer. Antes de expirar, ella le dijo que su atacante era chino. Al mes siguiente, otra serie de ataques ocurrió en las orillas del barrio chino, incluyendo Jackson Square, Fisherman’s Wharf y Nob Hill. En cada ocasión, testigos reportaron que los vampiros parecían ser chinos. La noticia de los ataques se extendió y causó un fuerte sentimiento antichino en la ciudad. Entre los rumores circulaba la historia de que los orientales estaban albergando vampiros en el Barrio Chino como parte de un complot para destruir a la población blanca. El 20 de febrero, una furiosa turba marchó hasta el lugar mencionado. Sólo la acción rápida de la policía de San Francisco evitó una catástrofe.
Investigación: La histeria provocó una presión tremenda sobre Jim Belmore, jefe de la Agencia Federal de Vampiros y Zombies (FVZA, por sus siglas en inglés) de San Francisco. Belmore, un veterano de la guerra civil norteamericana, se había mudado al oeste apenas dos años antes a abrir la oficina de San Francisco, y ahora se encontraba capturado entre la ira pública y una sociedad impenetrable. Belmore sospechaba que el origen de la plaga descansaba en alguno de los muchos fumaderos de opio del Barrio Chino. Los fumaderos de opio eran establecimientos secretos donde los hombres se juntaban a fumar la pasta negra del opio antes de alcanzar un estupor placentero. Las tentativas de Belmore por conducir razias y vigilancias en los fumaderos fueron obstaculizadas por cuadrillas chinas de crimen organizadoo conocidas como tongs. Los tongs manejaban los fumaderos de opio, junto con los burdeles y las salas de juego, por lo que rechazaban cualquier representante de la ley que fisgoneara alrededor de sus dominios. Belmore necesitaba alguien que pudiera ayudarle a ingresar al mundo bizantino del Barrio Chino. Necesitaba a alguien en el interior.
Hasta ese momento, el mando de la ciudad de San Francisco había mostrado titubeos en lo que concernía a contratar chinos para empleos federales. Pero cuando Belmore amenazó con renunciar, el alcalde liberó el dinero para la contratación de un nuevo agente, y Jin Don Song se convirtió en el primer miembro asiático-americano de la FVZA. Jin Don era un joven ambicioso que había conocido a Belmore sirviendo como un corredor/recadero en la oficina FVZA. Había crecido en el Barrio Chino y conocía su geografía y gente. Después de un breve programa de adiestramiento, Jin Don fue alistado en la agencia, y rápidamente investigó que la plaga de vampiros probablemente se originaba en la enorme red de fumaderos de opio subterráneos del callejón Stout cerca de la calle Washington.
Varias noches de vigilancia confirmaron la teoría de Jin Don y, la mañana del 16 de marzo, un batallón de la FVZA encabezado por Belmore y Jin Don bajó por una escalera oculta detrás de una lavandería y entró a un fumadero de opio subterráneo. Encontraron un laberinto débilmente alumbrado, además de algunas habitaciones pequeñas. En una de ellas, el equipo de la FVZA halló por casualidad lo que parecían ser tres opiómanos en un estado de letargo. Pero cuando el equipo se acercó, la tercia de individuos comenzó a silbar y a mostrar sus colmillos. Los representantes de la FVZA destruyeron a los vampiros con sorprendente facilidad. Y así sucedió en cada una de las habitaciones: vampiros narcotizados resultaron fácil presa de los miembros de la FVZA. Pero el clamor y el ruido advirtieron a los vampiros menos narcotizados y éstos pudieron organizar una emboscada al equipo en uno de los cuartos más grandes. Jin Don Song fue mordido, pero aún así fue capaz de a sus compañeros a una de las salidas. Como no existía una vacuna, Don tuvo que ser sacrificado.
Aunque el agente Belmore estaba devastado por la pérdida de su amigo, no dejó que sus emociones lo obligaran a tomar malas decisiones. En el transcurso de la tarde, Belmore selló el complejo subterráneo y evacuó la vecindad circundante. Con la ayuda de los departamentos de bomberos y policía, su equipo bombeó humo al complejo. Minutos después varios vampiros salieron tambaleándose hacia el callejón Stout, donde fueron destruidos. Una vez que el humo se disipó, Belmore condujo su equipo a otra acción subterránea. Una vez que terminaron los operativos, cerca de 100 vampiros fueron sacrificados. El equipo permaneció en el área otra semana, en la que otros 50 vampiros fueron destruidos. Al marcharse, el Barrio Chino era seguro y los residentes, en señal de agradecimiento, obsequiaron a Belmore un valioso cetro de jade.
Post Mortem: El 13 de abril de 1880, Jin Don Song fue enterrado con honores militares. Pese a que continuó la discriminación y persecución contra los chinos, el heroísmo de Jim Dong contribuyó a reestablecer las relaciones y que los blancos reconocieran a los chinos como parte de la comunidad. Jim Belmore sirvió como alto funcionario de San Francisco hasta su retiro en 1900. Para entonces, había 25 agentes chinoamericanos en la oficina de aquella ciudad.
Comentarios del Dr. Pecos: En los fumaderos de opio, los vampiros hallaron una situación casi ideal. Estaban lejos de la luz del día, tenían un suministro estable de sangre fresca y muchos sitios para ocultarse. Sin embargo, la sangre mezclada con opio que bebían aletargó sus sentidos. Los vampiros normales jamás hubieran permitido que los agentes entraran a su guarida con tal facilidad.
El caso, uno de los primeros registrados en San Francisco, contiene algunos aspectos insólitos. Uno de ellos fue el descubrimiento de que los vampiros, como los humanos, pueden desarrollar un gusto por las drogas. Los modernos cazadores de vampiros han atestiguado ese fenómeno en varias ocasiones; los vampiros urbanos a menudo mostraban preferencia por la sangre de alcohólicos o drogadictos. El caso también es un buen ejemplo de cómo la lucha contra el vampirismo a menudo estimula las reformas sociales. Aquí, la plaga provocó la clausura de los fumaderos de opio. Finalmente, el caso de los vampiros del opio debe ser recordado por el coraje de Jin Don Song y el apoyo otorgado por Jim Belmore.
Tomado de: The Federal Vampire and Zombie Agency. http://www.fvza.org/opium.html
Traducción de: José Luis Durán King.