Nueva técnica para hallar cadáveres

POR Laura Sanders
 Un nuevo método, que utiliza una sonda que detecta fragmentos de nitrógeno una vez que los tejidos del cuerpo se colapsan, puede dejar de lado el rastreo de cadáveres mediante perros

Los investigadores han descubierto una nueva forma de encontrar cuerpos enterrados. El sensible método, publicado en línea el 23 de junio en Forensic Science International, detecta huellas de compuestos procedentes de la descomposición de las ratas, meses después de que éstas han muerto.
Si la técnica también funciona para hallar restos humanos puede ayudar a las fuerzas del orden a encontrar, meses después de un asesinato, las tumbas de las víctimas, según señalan los investigadores. Debido a que el método se basa en un tubo ultradelgado y flexible para capturar trazos químicos débiles en bolsas de aire cerca del cadáver, puede ser utilizado para detectar cuerpos enterrados en áreas de difícil acceso, como debajo de las losas de concreto.
“Hay cerca de 18 mil tumbas clandestinas en Estados Unidos y 100 mil homicidios anualmente, por lo que algo así es necesario”, afirma el médico forense Arpad Vass, del Laboratorio Nacional Oak Ridge de Tennessee. Actualmente, la gente utiliza perros rastreadores de cadáveres, el radar y los análisis químicos del aire y el suelo para localizar cuerpos enterrados. Pero el coautor del estudio, Thomas Bruno, del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología del campus de Boulder, Colorado, dice que ninguno de estos métodos puede aplicarse en cualquier situación.
El nuevo método promete ser específico, sensible y, sobre todo, flexible, dice Bruno. El tubo puede ser insertado en un pequeño agujero perforado en una losa de concreto o mampostería para olfatear cadáveres enterrados debajo. “Para un cuerpo enterrado bajo una losa de concreto, no hay nada más que trabajo”, abunda Bruno. “El radar penetrador tiene problemas y uno no tiene acceso a la tierra para hacer los análisis”.
Cementerio de mascotas
Cuando un cadáver se descompone, los tejidos se colapsan, liberando fragmentos de nitrógeno contenidos en el suelo circundante y en bolsas de aire. Estos compuestos son conocidos por reaccionar con una solución química llamada ninhidrina, provocando que cambien de color. Un color púrpura azulado señala que un cuerpo ha entrado en descomposición. (Convenientemente, la ninhidrina también se utiliza en escenas de crímenes para detectar la piel descamada del tejido de las huellas dactilares.)
Este método químico puede ser más preciso que el de los perros rastreadores de cadáveres, abunda Bruno. “Cuando se obtiene un resultado positivo con ninhidrina… se puede estar bastante seguro sobre el compuesto que lo produjo. Pero si se consigue una respuesta positiva de un perro… sí, bien podría ser un cadáver, pero también podría ser otra cosa”.
Para probar su método, Bruno y su colega Tara Lovestead, también de NIST, construyeron lo que llamaron “un pequeño cementerio de mascotas” de las tumbas de las ratas. Estas fueron encerradas en cajas de madera y luego quedaron sepultadas entre ocho centímetros de tierra o colocadas en la parte superior del caño. Los investigadores colectaron el aire alrededor de las ratas introduciendo un tubo delgado a través de agujeros en las cajas. La succión en el otro extremo del tubo sacó el aire que rodeaba al cadáver. Las muestras de aire fueron llevadas al laboratorio y se analizaron con ninhidrina.
Bruno y Lovestead no detectaron ninhidrina reactiva al nitrógeno en el primer mes de experimentación. Bruno explica que esto podría por la lenta descomposición en el clima frío de Colorado en mayo y junio, cuando comenzó el experimento. Después de cinco semanas, sin embargo, la sonda detectó señales fuertes de las cajas con las ratas muertas. Los sitios libres de ratas mostraron niveles muy bajos de estos compuestos. Después de 20 semanas, seis de los ocho sitios con las ratas todavía tenían niveles detectables de ninhidrina reactiva al nitrógeno.
Los análisis químicos del suelo incluyeron una gran cantidad de reacciones químicas, afirma Bruno. El nuevo método es “muy aseado y limpio, por lo que reduce al mínimo los residuos. Con esto, la química húmeda se minimiza por lo que el método de muestreo es mucho más fácil”.
Un primer paso
Vass señala que el estudio es sólo un primer paso y tiene que ser validado en los restos humanos enterrados antes de que sea útil a los agentes sobre el terreno. “Es un estudio con un muy bonito comienzo”, afirma. “Me gustaría ver esta ampliación antes de que despertemos mayores expectativas”.
El forense científico R.E. Gaensslen señala que la tecnología no es útil para su aplicación en grandes áreas, pero puede ser utilizada en los casos donde la información apunta a un lugar determinado. “Si tienes que buscar un área grande, entonces probablemente se utilizarán aviones o helicópteros y fotografía infrarroja o algo así para detectar puntos calientes”, dice el investigador de la Universidad de Illinois en Chicago. “Si se busca en un área relativamente pequeña, potencialmente se pueden utilizar técnicas como la que se refiere en el presente artículo”.
Tomado de: Science News. Agosto 6, 2010.
Traducción: José Luis Durán King.