Rod Alcalá: Razón para matar

José Luis Durán King
 Con un coeficiente mental similar al del padre de la teoría de la relatividad, Rod Alcalá posiblemente es un asesino premier, aunque sólo se le han comprobado cinco víctimas

Rodrigo Jacques Alcalá-Buquor nació en San Antonio, Texas, el 23 de agosto de 1943. Fue un niño solitario y no hay registros de episodios violentos durante su infancia, pese a que su padre lo abandonó a él, a su madre y sus hermanas cuando el adolescente tenía 12 años. A partir de entonces todos tuvieron que luchar cuesta arriba. A los 17 años, Alcalá ingresó al ejército de su país como oficinista, empleo que dejó cuando sufrió una crisis nerviosa y porque un psiquiatra militar lo describió como un individuo de personalidad antisocial.
Y era cierto: Alcalá siempre tuvo dificultades para socializar y quizá en esta condición tuvo mucho que ver su alto coeficiente mental, de 160, el mismo de Albert Einstein. Ese grado de inteligencia le permitió sobresalir en muchas facetas y actividades de su vida. Por ejemplo, después de salir del ejército, se mudó a Los Ángeles para ingresar a la UCLA, donde obtuvo la licenciatura en bellas artes en 1986. Posteriormente viajó a Nueva York para estudiar un diplomado de cine, en el que por cierto fue alumno del director Roman Polansky. Antes, en 1970, había participado en un programa de pregunta-respuesta llamado Dating Game (algo así como “El juego de las fechas), de donde obtuvo, además del primer lugar, un premio en efectivo, 15 minutos de fama y, años después, el mote de El Asesino del Dating Game.
Pero no adelantemos las hostilidades. Asimismo destacó como fotógrafo amateur, utilizando los conocimientos que obtuvo en sus clases de cine. Su sensibilidad también le alcanzó para escribir una obra de crimen verdadero titulada You, The Jury, en 1994. Sin embargo, su momento de gloria personal, cuando verdaderamente se sintió realizado, fue cuando le correspondió cubrir, por parte del diario Los Ángeles Times, el caso de Kenneth Bianchi y Angelo Buono, dos primos que formaron una sociedad de asesinato serial a finales de los años 70 del siglo pasado, convirtiendo en una zona de silencio la costa oeste de Estados Unidos, cuyos acantilados jugaron las veces de un basurero de cadáveres femeninos.
Alcalá íntimamente admiraba a estos predadores y tener de alguna manera contacto con las actividades delictivas de este binomio lo hacían sentir muy satisfecho. Y había razones de peso para que sintiera admiración por los infractores. Para el momento en que le tocó cubrir el caso de los primos, él mismo se había asomado al abismo de la perversión sexual. En 1968, Rod Alcalá había violado y golpeado a una niña de ocho años en California. La policía lo detuvo tres años después, por lo que tuvo que purgar 34 meses de prisión.
Ballerina
Pero había más. Cuando Alcalá trabajó para Los Ángeles Times ya llevaba varias víctimas, al grado que una de ellas fue adjudicada en un principio a Bianchi y Buono. No se tiene la certeza sobre cuál fue su última presa, pero se sabe que la primera fue Robin Samsoe, una adolescente de 12 años que había ido a la playa Huntington, en California, con su amiga Bridget Goldstein. El predador rondaba en esa ocasión por el lugar, tomando furtivamente fotos a las jóvenes en bikini. En algún momento del recreo, Samsoe pidió prestada su bicicleta a Goldstein, prometiendo que regresaría después de su clase de valle.
Samsoe no llegó siquiera a su clase. Su cuerpo, brutalmente mutilado, fue hallado 12 días después en el Bosque Nacional angelino. Los animales habían canibalizado el cadáver y para los peritos resultó muy difícil establecer las causas de la muerte, así como si había sido violada antes de su deceso.
Por el asesinato de Samsoe, RodAlcala fue juzgado en tres ocasiones, aunque siempre ganó en el recurso de apelación. Tuvieron que pasar 30 años y por lo menos cuatro víctimas más para que en marzo de este año la Corte Superior del Condado de Orange emitiera la condena de muerte.
Al número de víctimas por el que Alcalá fue condenado hay que ponerle un asterisco, debido a que departamentos de policía de otros estados, incluyendo Nueva York y Texas, han desempolvado sus expedientes de casos fríos para cotejarlos con los años en que el individuo caminó por los suburbios de los estados mencionados.
Algunos investigadores están plenamente seguros de que Rod Alcalá es culpable de al menos otros 30 asesinatos. Unos más, con base en las decenas de fotos encontradas en su domicilio, calculan que podría rebasar la cifra de 100, lo que lo convertiría en uno de los predadores más prolíficos de Estados Unidos.

1 thought on “Rod Alcalá: Razón para matar

  1. Dr. King soy compañero de la ESM mi nombre es abelardo felix cmacho me da gusto encontrate por aca despues de muchos años
    saludos

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