Johnny Eck: el rey de los freaks

POR Andrea Mireille
Johnny Eck jamás caminó, sin embargo, se abrió paso por la vida y recorrió caminos mucho más largos y sinuosos que cualquier persona.
En 1911, durante una noche de tormenta, John Eckhardt Junior vino al mundo tomando por sorpresa a sus padres de la misma manera en la que sorprendería a todos a lo largo de su vida.  Amelia Dippel y John Eckhardt Senior esperaban la llegada de su primer hijo varón, Robert; atónitos por el nacimiento de dos hijos en lugar de uno, su asombro fue aún mayor al notar la condición del segundo: Johnny nació con la médula espinal atrofiada, que hacía parecer que no tenía nada por debajo de la cintura, condición derivada de una enfermedad llamada hiploplasia del sacro, mal extremadamente raro, en la que partes del cuerpo no alcanzan su desarrollo y que sólo padece una de cada 25 mil personas.
Eck poseía piernas y pies no desarrollados, por lo tanto, inútiles. Esto podría haber derrotado a cualquiera, pero nunca venció a Johnny, quien ya “caminaba” apoyado en sus manos mucho antes de que su hermano diera sus primeros pasos.
Su hermana Carolyn se encargó de la educación de los hermanos hasta que entraron a la escuela a los siete años. Johhny comenzó a ser acosado, mirado y señalado con crudeza. Antes de ingresar al mundo del espectáculo pensó en ser párroco e incluso tuvo la oportunidad de subirse al púlpito y predicar; sin embargo, ese sueño se esfumó cuando la gente se dio cuenta de su condición y lo rechazó.
En 1923 los hermanos Eckhardt fueron a un acto que definiría el rumbo de sus vidas: una función de magia. Tras subir como voluntario al escenario y dejar al mago pasmado, Johnny obtuvo su primer contrato con John McAslan. Aceptó con la condición de que su hermano también fuera empleado; tras desacuerdos con McAslan debido a su intento por retenerlos diez años en lugar de uno, como establecía el contrato, se unió al Capitán John Sheesley. Pese a que su hermano siempre viajaba con él y el propio Johnny lo usaba para hacer más notoria su condición, éste siempre actuó en solitario. En su espectáculo para Sheesley montó números de acrobacia, incluyendo su famoso acto de permanecer en equilibrio en una sola mano. En ese tiempo también actuó para Ringling Brothers y Barnum & Bailey; durante su participación en una exposición canadiense recibió la invitación por parte de un reclutador de Hollywood para asistir a una prueba para una película sobre fenómenos de circo.
El más extraordinario

Es 1931, largas filas de personas en las que se aprecian todo tipo de  malformaciones y deformaciones rodean los estudios MGM. Provenientes de todo el mundo, se dan cita para el casting de una película sobre la vida en el circo. Johnny también es llamado para audicionar y obtiene su primer papel cinematográfico como The Half Boy (El chico mitad) en la película Freaks (1932), de Tod Browning. Eck fue de los pocos que se divirtió durante el rodaje y se llevaba bien con todo el reparto, que lo describía como alguien “muy simpático y agradable”. Olga Baclanova, protagonista de la cinta, lo describió como guapo y cariñoso, además era el favorito de Browning, quien lo invitaba a convivir con él y a observar las escenas grabadas. Pese a ello Johhny no quedó satisfecho con su participación, ya que, según el, su intervención fue reducida en la edición debido a la censura de la productora.
Eck siempre aseguró que Browning tenía varios proyectos para él, pero que debido al pésimo recibimiento del filme no pudieron concretarse. La película fue un fracaso rotundo; satanizada, censurada, enlatada, la gente salía de las salas horrorizada, lo cual prácticamente significó el suicido artístico de Tod Browning.
Tras su participación en Freaks, Eck realizó un cameo en una de las películas de Tarzán, en la que aparecía como un ave pequeña y extraña. En 1933, debido a los embates de la Gran Depresión, estuvo a punto de perder su hogar; entonces decidió dar un par de funciones para Ripley. Debutó en la feria mundial de Chicago, donde fue anunciado como el hombre vivo más extraordinario.
En 1937, los hermanos trabajaron para un hipnotista e ilusionista, en un número que es considerado de los más famosos; un acto de ilusionismo en el cual se simulaba el corte de piernas a Robert Eck para que un enano apareciera simulando ser las piernas y Johnny lo persiguiera; aunque de gran éxito, el chico mitad recordaba cómo la gente gritaba, se desmayaba o huía aterrorizada al verlo.
Fenómenos en la ventana

A partir de 1950, el avance médico y científico permitió saber que la condición de los fenómenos de circo se debía a padecimientos clínicos, lo que significó la debacle de los shows y circos de este tipo, los cuales dejaron de ser atractivos para el público. Forzado a retirarse, Eck se dedicó a la música: formó y dirigió su propia orquesta; asimismo se abocó a la fotografía y a la pintura afilón, que cultivó desde su infancia, cuando construía y pintaba circos con su hermano. Asimismo, fascinado por el automovilismo, habilitó un viejo auto de carreras que compró a un enano e incluso consiguió una licencia para circular por las calles de Maryland.
Con la escasez de trabajo en los escenarios, los hermanos Eckhart  instalaron juegos tragamonedas y compraron un tren en el que paseaban a los niños del vecindario; también recibían numerosos visitantes en su casa para contarles historias sobre su vida.
Con el lanzamiento de Freaks en video en 1980, el célebre fenómeno se vio sobrepasado por su inesperada popularidad, la cual comenzó a exasperarlo. El colmo llegó cuando en 1987 unos extraños entraron a la casa de los hermanos para robarlos y golpearlos salvajemente; los ladrones se sentaron sobre Johnny y lo humillaron por horas. Después de esto el personaje entusiasta y alegre se volvió huraño y resentido, se encerró en su casa y se negó a recibir visitas. Aislado y decepcionado afirmó: “Si quiero ver fenómenos sólo tengo que asomarme a la ventana”. Finalmente el mundo lo había vencido.
Eck murió de un ataque cardíaco en 1991, en la misma casa donde nació. Su hermano le seguiría cuatro años después.
Lejos de su lamentable final, Johnny Eck es recordado como unos de los freaks más extraordinarios que hayan pisado los escenarios; su carisma, talento e inteligencia son recordados y admirados por todo aquel que conoce su historia: es un personaje de culto, tiene miles de fans alrededor del mundo y posee su propio museo virtual, en el que pueden conocerse sus trabajos fotográficos y su automóvil, el Johnny Eck Special. Por si eso fuera poco, se afirma que Leonardo Di Caprio lleva años intentando realizar una película sobre su vida, mientras que Tom Waits le rindió un homenaje en el albúm Alice (2002) con la canción “Table Top Joe”, una explosión de felicidad y vaudeville en su máxima expresión.
No hay duda: Johhny es el rey de los freaks: sin piernas, llegó mucho más lejos que cualquiera y alcanzó lo que muchos sólo han soñado. Seguro de sí mismo y siempre conforme con su físico, dejó callado a más de uno cuando, harto de que le preguntaran sobre si deseaba tener piernas, tranquilo y altivo respondió: “¿qué pueden hacer ustedes que no pueda hacer yo?”