Poe y Lovecraft: los maestros de lo fantástico

Robert Block

Robert Bloch (1917-1994) fue un escritor de horror, suspenso y ciencia ficción, además de guionista, conocido por la novela Psicosis (1959, adaptada al cine por Alfred Hitchcock en 1960). Miembro del Círculo Lovecraft, su correspondencia con Lovecraft (editada por S.T. Joshi y David E. Schultz, con introducción de Bloch) fue publicada por Necronomicon Press (1993). Después de su primera publicación en Weird Tales en mayo de 1935, su obra apareció en revista Pulp como Amazing Stories, Famous Fantastic Mysteries y Unusual Stories.
En total, Robert Bloch escribió más de 220 relatos, recopilados en más de dos docenas de colecciones, dos docenas de novelas, guiones para una docena de películas y tres episodios de Viaje a las Estrellas.
Sus numerosos galardones incluyen un Nebula Award, dos Hugo, tres World Fantasy Awards y cinco Bram Stoker Awards. También recibió un premio especial en el primer NecronomiCon en 1993, que después de su muerte fue rebautizado en su honor. Murió el 23 de septiembre de 1994 en Los Ángeles después de una larga batalla contra el cáncer.
 

POR Robert Bloch
Tan diferentes y tan iguales, los maestros estadounidenses del horror compartieron muchas similitudes en sus gustos y formas de escribir, no obstante la distancia que separa la vida de uno de la del otro

Las comparaciones entre Edgar Allan Poe y Howard Phillips Lovecraft son, supongo, inevitables y, al parecer en los últimos años, también son interminables. Por lo tanto, no sé si repetir el recital habitual de las similitudes que existen en su trabajo, aunque no habrá mención a los gatos negros, los aparecidos o la configuración de la Antártida por sí misma.
Pero al mismo tiempo no tengo el propósito de hacer un intento calculado para atraer la atención al afirmar deliberadamente, como algunos lo han declarado, que no existen semejanzas entre ambos, además del empleo superficial de los personajes y de temas virtualmente comunes a casi todas las historias del género.
Para mí, esta es una afirmación insostenible: Lovecraft, al igual que todos los escritores de fantasía y de ficción de horror después de Poe, fue necesariamente influenciado por la obra de su antecesor y en cierta medida su trabajo necesariamente debió haber derivado de aquel, así fuera de manera tenue. En realidad, el homenaje de Lovecraft a Poe en su ensayo Supernatural Horror In Literature indica un grado de aprecio y admiración que no deja ninguna duda acerca de la profunda impresión que dejó en él su maestro.
Horror por las masas migratorias

Pero, para mí, el área más fructífera de comparación se encuentra dentro de un examen de los antecedentes y personalidad de los propios escritores.
Consideremos los hechos. Poe y Lovecraft fueron nativos de Nueva Inglaterra. Ambos fueron, para todos los efectos, huérfano a temprana edad. Desarrollaron una afinidad de por vida por la poesía y por los elementos de una educación clásica. Ambos utilizaron arcaísmos en sus estilos de escritura y en sus afectadas excentricidades personales que, con el tiempo, cultivaron conscientemente.
Aunque Poe pasó gran parte de su juventud en Inglaterra y de adulto viajó a lo largo de la costa atlántica –mientras que Lovecraft se aventuró hasta Canadá y viajó a Florida de vacaciones un par de años antes de su muerte— ninguno de los dos se aventuró jamás al oeste de las Alleghenies. Lovecraft, en una ocasión tomó valor para visitar brevemente a E. Hoffman Price en su casa de Nueva Orleans, pero en esencia él y Poe eran del este. Su perspectiva fue, hasta cierto grado, provinciana e incluso parroquial.
Ambos hombres desconfiaban de las masas de “extranjeros” y los dos sentían una profunda admiración por el inglés. Estas actitudes son claramente evidentes en su trabajo.

Un intento de lectura para dar un vistazo a Estados Unidos en el periodo 1830-1850 arrojaría un poco de luz sobre la poesía y la ficción de Poe. En un momento en que la nación entera estaba empeñada en empujar el optimismo del oeste, que comienza con las peregrinaciones de los montañeses y termina con la fiebre del oro en el año de la muerte de Poe, uno busca en vano un humedal que parece no existir en la brújula literaria.
Los héroes de Byron secuestrado en los locales británicos y continentales apenas reflejan las actitudes o aptitudes estadounidenses de la era de Old Hickory, Davy Crockett, la caída de El Álamo, la Guerra con México y la crisis cada vez mayor de la esclavitud.
Tampoco el lector de encontrará protagonistas más típicamente estadounidenses entre las pendientes, los profesores y los reclusos regionalmente orientados de los cuentos de Lovecraft, en los que hay apenas un atisbo de los usos y costumbres de los locos años veinte o la Gran Depresión de la década siguiente. Aparte de algunas observaciones con respecto a la afluencia de inmigrantes y la destrucción simultánea de costumbres antiguas y monumentos, de breves menciones al “salvajismo” (intelectual) instalado en la universidad, Lovecraft pasa por alto la Primera Guerra Mundial y la era del jazz: Coolidge, Hoover, Roosevelt, Lindbergh, Babe Ruth, Al Capone, Valentino, Mencken y los prototipos de Babbit no existen en el reino de Howard Philips Lovecraft. Es difícil creer que Lovecraft fue un contemporáneo literario de Ernest Hemingway.
Interés por los avances científicos

Sin embargo, persiste la comparación entre Lovecraft y Poe; una de gran importancia en cualquier consideración de su obra, ya que tamiza cualquier acusación de que dos escritores eran totalmente conscientes del mundo real y poco realista en su tratamiento de su tiempo.
Me refiero, por supuesto, a su mutuo interés por la ciencia. Poe y Lovecraft fueron observadores acuciosos de los avances científicos y pseudocientíficos de sus respectivas épocas, y los dos utilizaron las teorías y descubrimientos más recientes en su escritura. Sólo es necesario citar el uso de Poe del mesmerismo, el empleo del globo del engaño, su detallada información en la novela de Arthur Gordon Pym, para confirmar la aseveración anterior.
Lovecraft, por su parte, utiliza material con base científica en En las montañas de la locura, La sombra fuera del tiempo y otras iniciativas; notable es su adopción inmediata del recién descubierto “noveno planeta” en El que susurra en la oscuridad.
El interés de Lovecraft por la astronomía indudablemente lo condujo hacia otros campos de la actividad científica, al igual que las primeras experiencias de Poe en West Point que fomentaron su preocupación por los códigos y las cifras. Y ambos hombres, como escritores profesionales que eran, estaban bien y ampliamente actualizados en las obras de sus contemporáneos: Poe, en su trabajo como crítico, demuestra sus conocimientos en sus obras de no ficción y Lovecraft, en su correspondencia, demuestra que no le son ajenos Marcel Proust, James Joyce, Oswald Spengler y Sigmund Freud.
Pero el punto es que Poe y Lovecraft optaron deliberadamente por dar la espalda a los estilos y temas contemporáneos y crearon su mundo individual de fantasía. En esto, más que en cualquier otra cosa, fueron similares.
La similitud final es ésta: Poe y Lovecraft son dos genios estadounidenses de la fantasía, comparable uno con el otro, pero incomparablemente superiores a todos los demás que han seguido su estela.
Publicado por vez primera en el número 2 de Ambrosia. Agosto de 1973.