Bukowski: el héroe ausente

POR Roy Edroso
Pocos como Charles Bukowski, al que la muerte le ha sentado bien. Después de 16 años de su ausencia definitiva, sus fans no han tenido tiempo para extrañarlo. Su última edición de cuentos, columnas y ensayos, Absence of the Hero, así lo confirma
Cuando Charles Bukowski murió, sus fans pensaron que lo iban a extrañar. Pero no han tenido siquiera la oportunidad. Un flujo constante de volúmenes del escritor angelino ha salido desde que el escritor falleció en 1994. Y no es porque el autor haya dejado una gran cantidad de libros detrás de él: decenas de sus columnas de los años 60 en Open City y Los Angeles Free Press –que fueron las que lo lanzaron a la fama—, diversas piezas para revistas tanto literarias (Ole, Matrix) como para el consumo masivo (Oui, Creem), hojas sueltas, manuscritos, reportajes, cartas, etcétera.
No todo el material es de primer nivel, pero no tenía sentido dejarlo guardado en cajas. Aunque marginal, Bukowski es Bukowski, y tiene el sabor que gusta a sus fans: crudo pero no tonto, sexual pero no “erótico”, artista pero no apestosamente literario como para que cualquier persona lo pueda tomar.
La última edición de cuentos y ensayos de Bukowski, Absence of the Hero (La ausencia del héroe) tiene, al igual que otros libros de reciente publicación póstuma del autor, mucho relleno y varias repeticiones. Algunos de los artículos incluidos en esta última edición aparecieron en Portions From a Wine-Stained Notebook (Fragmentos de un cuaderno manchado de vino), publicado en 2008. Y otras de las piezas nuevas no son de primera línea.
Pero al igual que los aficionados que solían esperar pacientemente el álbum póstumo de Tupac, el público de Bukowski tolerará cualquier recalentado. Las repeticiones de las creaciones del poeta, por lo general, vale la pena leerlas; y las cosas de segundo nivel resultarán de interés para la gente que lo ama. Y algunas son mejor que eso.
La aspereza de la vida
Bukowski fue probablemente el primero de los perdedores entrañables de la literatura estadounidense para convertirse en una estrella antes de morir. (Nelson Algren solía cogerse a Simone de Beauvoir, pero Bukowski tenía a sus groupies.) En el tiempo de las guerras de la censura de los años 60 se decidió en favor de artistas como él, que ya habían tenido una vida dura y hacían crónica de sus numerosas aventuras alcohólicas, románticas y criminales. Así que él tenía credibilidad, un conjunto de obras, y mayores artes liberales, que le gustaba ofrecerlas crudas para que se las comieran.
Pero Bukowski había estado trabajando en algo más que en una reputación de duro. Las excavaciones recientes de su obra pre-fama muestran –pese a sus propias afirmaciones de lo contrario— que el escritor nunca paró de escribir, incluso cuando andaba a la deriva. Además, parece que ni siquiera intentó ajustarse a los modelos comerciales, una gran rareza entre los escritores independientes, especialmente los pobres. A pesar de que narraba rutinariamente historias sucias, él trabajaba principalmente para las musas, no para las revistas pulp. Su estilo es discursivo y poético hasta cuando describe sus peleas con las putas. Sin embargo esto es parte de lo que hace que su producto valga la pena 16 años después de su muerte.
Los números menos interesantes en Absence of the Hero son los escritos fuera del timón de Bukowski. Sus comentarios sobre la poesía y los poetas son más fáciles de leer que la mayoría de estos ensayos, que siempre dan la sensación de que él deseaba haber dedicado más tiempo a escribir poesía que a criticarla. En cuanto a “A Call For Our Own Critics” (Un llamado para nuestros propios críticos), su contribución a la revista de poesía Nomad (Nómada), digamos que es divertido verlo jugar con palabras como steatopygous y transelementation.
La mayoría de las historias en Absence of the Hero están muy bien: un cuento de terror llamado “Christ With Barbecue Sauce” (Cristo con salsa de barbacoa), en la vena de “The Gut-Wringing Machine”, pero menos abiertamente satírica; varios registros inevitables de Bukowski bebiendo, dando lecturas y echándose un palito o intentándolo (“Yo sólo escribo poesía para poder ir a la cama con chicas”), etcétera. Algunos carecen de los pequeños detalles que distinguen a los mejores trabajos de Bukowski, como la gran línea final de su “Night Streets of Madness” (Calles nocturnas de la locura) (“Me acomodé bajo la cama, en posición supina, mirando hacia arriba y escuchando la lluvia de mamadas”), o su tendencia a evitar la economía de detalles, como en “The White Beard” (La barba blanca).
Pero sus admiradores encontrarán la marca de fábrica en La ausencia del [entrañable] héroe. Yo estoy fascinado por “Sound and Passion” (El sonido y la pasión). Se trata de una relación condenada, no porque sea mala –ellos se disfrutan entre sí, y el sexo suena como “dos o tres personas que se están asesinado”— sino por falta de dinero, por lo que ella tuvo que encontrar a otro hombre. Esto no es novedad si proviene de una historia de Bukowski. La sorpresa es que Bukowski en realidad es un poco cursi con la mujer. No es que sus otras historias de amor condenado carezcan de ternura, pero cuando la mujer le pide que no la olvide, él responde: “¡Maldita seas, hablas de esa manera una vez más y te mato aquí mismo, en la calle, entiendes?” Es casi como un romance antiguo al estilo de las revistas pulp, del tipo con el que Bukowski pudo hacer algo de dinero en los días malos. Pero sólo casi.
Aun después de muerto sigue publicando
POR Richmond Rambler
Charles Henry Hank Bukowski es bastante sorprendente. El hombre bebió más de la casa de la fraternidad en un viernes por la noche, pero vivió hasta la edad relativamente madura de 74 años. Tiene 16 años muerto y el hijo de puta sigue publicando. Cuentos, poemas, cartas. No hay novelas, sin embargo. Escribió “sólo” un puñado de ellos. Pero después de su muerte, al parecer, la cartera de Bukowski se desparrama.
Uno de sus recientes libros póstumos es Absence of the Hero. La acabo de terminar. Si eres un fanático de Bukowski, no te sentirás decepcionado. Aquí encontrarás más de las obsesiones de Hank: el trabajo, el sexo, la bebida, las mujeres, la locura, la soledad, el sexo, la bebida y el sexo. Y la escritura. Por muy borracho que estuviera, Buk siempre tenía tiempo para escribir. Absence of the Hero hará lo que siempre hace Bukowski: molestarte, reír, odiarlo. Y a pesar de ser una colección tipo Odds and Sods que se extendió por varias décadas, incluye ensayos, cuentos, cartas, y crítica, que fluye muy bien.
Bukowski escribió mucho sobre sexo y bebida, y creo que él estaba en su mejor momento cuando abordó esos temas. Una historia que realmente me afectó fue la de la ruptura con su novia. Sin la habitual pirotecnia de Bukowski y sin estrellar una copa de vino contra la pared. No. Por el contrario, “Sound and Passion” es cálida, triste y termina con un largo adiós. Como su mujer lo deja por otro hombre, porque Hank no puede pagar el alquiler (no porque se odiaran entre sí), Bukowski concluye la historia diciendo: “No creo que exista un hombre al que el mundo haya odiado tanto”.
Vivir como un poeta
“Sound and Passion” es un interludio romántico de bienvenida después de la muy inquietante “Christ with Barbecue Sauce”, un cuento sobre asesinos de carretera que hace que la Familia Manson parezca El cortejo del padre de Eddie. “The Gambler” (El jugador) trata sobre cómo son en el fondo los jugadores sin suerte.
Desafortunadamente, algunos de los extractos de Escritos de un viejo indecente son un poco decepcionantes. El mejor lugar para comenzar con Buk es la colección de sus columnas que se convirtió en Escritos de un viejo indecente (1969). Algunas personas pueden resultar divertidas. Hank es siempre divertido, pero a veces se siente como que no estaba muy inspirado en la semana que había que entregar otra columna.
El último de los cuentos es “The Invader” (El invasor), que es raro incluso para ser una historia de Bukowski. Es también uno de los mejores de Absence of the Hero. Las últimas páginas están dedicadas al primer amor de Bukowski: la poesía. Hank otra vez nos advierte que no pretende de ser un poeta sino a vivir como tal. Para él, el arte proviene del sufrimiento. No sólo el sufrimiento de la vida, sino del sufrimiento de la escritura. Pero Buk escribió lo mejor en su epitafio: “No lo intentes”.
Tomado de: The Village Voice. Abril 13, 2010 y del blog de Richmond Rambler.
Traducción de: José Luis Durán King.

1 thought on “Bukowski: el héroe ausente

  1. Para José Luis Duran King, tengo un texto tuyo titulado “José Revueltas: la agonía de una generación” al parecer lo escribiste en una sección llamada efemerides, pero no se para que publicación, numero y año lo escribiste. Estoy haciendo un trabajo sobre el tema y te agradecería si me pasaras el dato para ficharlo. Gracias.
    adriana.vivanco@gmail.com

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