Lejos de Kripton: el lugar donde nació Superman

POR Anne Trubek
 Los seguidores de los cómic y activistas locales desean que la gente sepa que la ciudad de Ohio, y no Krypton, es el hogar de El hombre de acero
Con el retiro de la estrella de baloncesto LeBron James a principios de este verano, Cleveland ha perdido un superhombre. James había llegado a salvar a la ciudad de donde es nativo, al rescate de Cleveland de sus problemas económicos. Su imagen, literalmente, se cernía sobre los habitantes de la ciudad, en un cartel de varios pisos, que dominaba el centro. Ahora, sin embargo, con James dejando a los Cavaliers por Miami, Cleveland puede centrarse en su primer Superman, el nacido en Krypton. En el pasado, la ciudad no había puesto mucha atención a Clark Kent y a su alter ego, a pesar de que fue inventado por dos chicos del lado este de Cleveland. Pero eso está cambiando, ya que la ciudad está comenzando a reconocer lentamente su papel en la creación del superhéroe que luchaba por “La verdad, la justicia y el estilo americano”.
En 1933, Jerry Siegel y Joe Shuster soñaron con un héroe de cómic con superpoderes. Ambos muchachos procedían de familias de inmigrantes judíos y los dos vivían en una calle de Glenville, entonces un auge, mayoritariamente judío, un barrio de clase media, con mercados kosher y puestos de periódicos en yiddish en casi cada esquina de las calles. En ese entonces, Cleveland era la quinta ciudad estadounidense más poblada y con una visión a futuro, por lo que fue la primera en instalar electricidad y trolebuses.

Ejemplos de la migración judía

El padre de Siegel llegó a Cleveland como un pintor de anuncios, pero pronto abandonó esa profesión para abrir una mercería en una parte menos próspera de la ciudad, sólo para morir de un ataque al corazón cuando unos ladrones entraron a su tienda. De acuerdo con el imprescindible libro de Gerard Jones, Men of Tomorrow: Geeks, Gangsters, and the Birth of the Comic Book, a la familia Siegel se le dijo que el hombre había recibido un disparo en el pecho. (Si este incidente fue la inspiración para un superhéroe a prueba de balas es algo desconocido, pero parece plausible.)
La familia Shuster no era tan rica como la de Siegel, por lo que Joe, un artista obsesivo, a menudo esbozaba en el papel desechado por otros. Ambos jóvenes eran torpes con las chicas, tímidos y obsesionados con las revistas pulp de la época. De acuerdo con Jones, Shuster visitaba puestos de periódicos y devoraba las revistas, en particular Amazing Stories, para después recrearla en su casa.
Judi Feniger, directora ejecutivo del Museo Maltz del Patrimonio Judío, señala que Siegel y Shuster ejemplifican la historia de la inmigración en Cleveland, como hijos de padres que no hablaban inglés. Tenían una “ética de la clase trabajadora que es particular de Cleveland, y sobre todo de Glenville”, explica. En 2008, el museo organizó la exposición Zap! Bow! Bam! sobre de la creación por parte de los inmigrantes judíos de Superman y otros héroes de cómic.
Una noche de insomnio
Siegel y Shuster se conocieron en la high school; Siegel era el ambicioso. Después de que a los dos se les ocurrió la idea de un héroe de cómic, él tomó el control de la empresa e inventaron una historia, romántica en su origen, de Superman. Una noche de verano, como narra Jones en su libro, Siegel fue golpeado por la inspiración: “Salté de la cama y escribí; luego regresé a la cama, donde por cerca de dos horas estuve pensando antes de levantarme de nuevo y volver a escribir. Fue toda la noche, con intervalos de dos horas. [A la mañana siguiente] Corrí a la casa de Joe y se lo mostré…. Simplemente nos sentamos y trabajamos directamente. Creo que había llevado unos sándwiches para comer, y trabajamos todo el día”. Las primeras semanas de las tiras cómicas se terminaron, siempre en un trabajo nocturno.
Sea o no verídico este “¡Eureka!” (En Men of Tomorrow el autor cuestiona la exactitud), Siegel y Shuster escribieron las primeras tiras de Superman desde sus casas, y continuaron haciéndolo incluso después de que se graduaron de la escuela high school y se hicieron famosos. (Siegel finalmente se mudó a un barrio exclusivo de University Heights, pero comenzó a pasar la mayor parte de su tiempo en Nueva York, donde él y Shuster finalmente se asentaron.)
Venta por 130 dólares
En 1938, Siegel y Shuster vendieron su héroe a DC Comics por $ 130 dólares, que obtuvo los derechos sobre el personaje. Superman se convirtió en uno de los personajes más conocidos en el mundo, pero Siegel y Shuster no recibieron regalías o beneficios de su creación. Sin poder subsistir con sus historietas, tuvieron que tomar otros trabajos; en los años 70, Siegel estaba trabajando como oficinista en correos. En 1975 presentaron una demanda contra DC Comics que se resolvió a su favor, otorgando a Siegel y Shuster (a cada uno) 20 mil dólares al año para el resto de sus vidas, además de su crédito. Ahora, la frase “Superman creado por Jerry Siegel y Joe Shuster” aparece en todos los productos relacionados con Superman.
Poco después de la muerte de Siegel y Shuster en la década de los 90, una lucha similar para el reconocimiento de los creadores de Superman se entabló en Cleveland. Michael Sangiacomo, un crítico de libros de historietas y reportero de The Plain Dealer, pidió que Cleveland honrara a Siegel y Shuster. No pasó nada. Pocos años después relanzó su propuesta a través de un artículo. “Señalé que la casa Siegel estaba aquí [la casa de Joe Shuster había sido derribada] y que es el hogar de Superman, y que la ciudad debía hacer algo”.
La rehabilitación

En su testamento, Siegel pidió que la mitad de sus cenizas fuera donada a la ciudad de Cleveland; su viuda también quería donar parte de las pertenencias del autor a la ciudad, como su máquina de escribir. La señora Siegel visitó Cleveland para encontrar un hogar para ellas, y Sangiacomo la acompañó en su periplo. “Nadie las quería”, recuerda. “Fue decepcionante. Me sentía muy mal por ella y furioso contra la ciudad”.
Mientras tanto, la vieja casa de Siegel se fue deteriorando, al igual que Glenville. Kimberly Avenue, donde vivió Siegel, tiene pocos residentes de toda la vida –había 11 casas abandonadas sólo en la cuadra donde crecieron Siegel y Shuster—, pero Hattie y Jefferson Gray, la pareja que vive en la vieja casa de Siegel, la poseía desde hace décadas.
Al arribar escritores y fans de cómics, éstos frecuentemente le pedían a Sangiacomo una visita guiada a la casa de Siegel. Hace dos años llevó a la casa a Brad Meltzer, uno de los mejores guionistas de cómics, y ambos fueron invitados a pasar. Después de ver el estado del interior, Sangiacomo dice: “Me di cuenta de que teníamos que hacer algo”.
Sangiacomo y Meltzer decidieron recaudar fondos para restaurar la casa. Melzer subió un vídeo de sí mismo en la casa que obtuvo muchas respuestas. Posteriormente patrocinó una subasta de arte relacionada con el cómic, recaudando más de 100 mil dólares en el proceso. Ambos formaron la Sociedad sin fines de lucro Siegel y Shuster, y pidieron a la Glenville Community Development Corporation (CDC) hacerse cargo de la restauración de la casa, en asociación con los Gray.
De acuerdo con Tracey Kirksey, directora ejecutiva de la CDC Glenville, su grupo se ofreció a comprar la casa de los Gray. Pero “han vivido allí por más de 20 años y no estaban interesados en vender la casa familiar para nosotros”. Antes de que CDC Glenville procediera con las reparaciones, sin embargo, los Gray acordaron dar al grupo el derecho de preferencia en caso de que decidieran vender.
El grupo Glenville se hizo cargo, pagó a los contratistas para reparar un techo con goteras, rehacer la fachada, mejorar el paisaje y pintar la casa con el azul y rojo de Superman. Una placa fue instalada en honor Siegel. Escrita por Sangiacomo y Meltzer, la placa dice que Siegel “era un adolescente que vivió aquí durante la Gran Depresión”. “Jerry no era popular”, continúa. “Él era un soñador, y sabía cómo soñar en grande”. La placa termina con el aforismo, “[Siegel y Shuster] no sólo nos dieron al primer super héroe del mundo… nos dieron algo para creer”.
Orgullosos de la importancia histórica de la casa, los Gray participaron en la ceremonia de develación de la placa en 2009, que fue colocada en un muro de acero (por lo del hombre de acero) con un gran escudo rojo de Superman en su centro.
Una vez que la casa de Shuster fue rehabilitada, el grupo Glenville instaló otra valla con seis carteles que reproducen la primera aparición de Superman en Action Comics # 1. Un cartel séptimo proclama: “En este sitio alguna vez estuvo la casa donde Superman pasó de las palabras a las imágenes. Con la creación de Superman, estos dos amigos mostraron al mundo que la mayoría de nosotros puede llegar a ser el mayor de los héroes”.
La casa de Siegel es aún propiedad de los Gray y no está abierta al público, pero Sangiacomo espera que algún día pueda convertirse en un museo. “Me encantaría que lo convirtieran en una meca para los amantes del cómic de todo el mundo, en un lugar donde las personas que visitan la ciudad puedan caminar por ella y ver dónde Jerry creó Superman, para convertirlo en algo de lo que Cleveland puede estar orgullosa”.
Kirksey tiene más ideas, también, como una señal permanente en el aeropuerto de Cleveland o una estatua de Superman. ¿El mejor lugar para una estatua? Tal vez el centro, debajo del lugar donde el cartel de LeBron James alguna vez fue colgado.
Tomado de: smithsonian.com. Agosto 19, 2010.
Traducción: José Luis Durán King.