William Burroughs y el dios maya de la muerte

POR Alison Flood
La huella de esa adicción llamada William Burroughs permanece en las venas de sus miles de lectores, como lo enfatiza Ah Pook Is Here, una colaboración entre el autor de Naked Lunch y el artista Malcolm McNeill, novela gráfica que fue desdeñada por los editores de los años 70
(www.evergreenreview.com)
Una búsqueda de la inmortalidad, el dios maya de la muerte y un magnate multimillonario de la prensa: la única aventura de William Burroughs en novela gráficas, abandonada hace casi 40 años, está lista para ser publicada en su totalidad por primera vez en 2011.
El autor de Almuerzo desnudo comenzó a trabajar en Ah Pook Is Here (Ah Pook está aquí) con el artista Malcom McNeill en 1970, cuando la historia apareció como una tira cómica mensual en la revista británica Cyclops. Después de que el magazine cerró ambos continuaron trabajando para desarrollar el concepto en un libro extenso al que denominaron “Novela de imagen y palabra”, ya que el concepto novela gráfica aún no se había acuñado. Sin embargo, ningún editor estaba interesado y después de trabajar en el libro durante siete años la pareja finalmente lo abandonó.
Ahora, la editorial de cómic estadounidense Fantagraphics Books, hogar de títulos de autores como R Crumb y Charles Schulz, ha adquirido los derechos del libro y lo publicará el próximo verano. Fantagraphics describe la obra como “el tipo de imaginación extrapolada y futurista que el lector podría esperar del autor de Nova Express y The Ticket That Exploded –un tour de force alucinante, de dramatización, de teorías extravagantes, con una pátina de ciencia ficción”.
Imágenes de miedo y muerte
(_www.linesandcolors.com)

La novela gráfica presenta a Burroughs contando la historia del magnate multimillonario de la prensa John Stanley Hart, El Americano Feo o “el instrumento de control”, que busca descubrir el secreto de la inmortalidad. Hart utiliza una fórmula que encuentra en antiguos libros mayas para crear una “Máquina de Control Mediático” que utiliza imágenes del miedo y la muerte, pero que termina invocando el lado equivocado de Ah Pook, el dios de la muerte de los mayas.
“Jóvenes héroes mutantes utilizan las mismas fórmulas mayas a través del tiempo para traer plagas biológicas del pasado remoto para destruir a Hart y su realidad temporal judeocristiana”, explica Fantagraphics a los lectores a través de una entrevista con McNeill, en la que el artista describe a Ah Pook Is Here “no tanto un libro de historietas como un experimento”.
“Bill [Burroughs] alguna vez comentó en una entrevista que ‘… nadie parece hacer la pregunta ¿qué son las palabras en realidad y su relación exacta con el sistema nervioso humano’. Esa fue una preocupación a la que dedicó gran parte de su vida: la utilización de palabras esencialmente para determinar lo que las éstas pueden hacer”, señala McNeill. “En el caso de Ah Pook Is Here, Burroughs reclutó las imágenes para la causa”.
Editorial Fantagraphics y el editor Gary Groth consideran que esta novela gráfica es “muy posiblemente la última gran obra” de Burroughs, a quien llaman “uno de los prosistas más originales de Estados Unidos”. “Burroughs dijo una vez que ‘El propósito de la escritura es hacer que ocurra’. Estamos orgullosos de hacer Ah Pook Is Here”, agrega.
Lujuria y analgésicos
POR STEPHEN HOLDEN
(pijamasurf.com)
“La muerte huele”. Esta declaración, formulada por el autor de Yonqui con la altivez granítica de una sonriente Parca, abre William S. Burroughs: A Man Within, el documental de Yony Leyser que retrata de cuerpo entero al formidable autor proto Beat de Almuerzo desnudo.
“Quiero decir que tiene un olor especial, por encima del olor de la carroña, del cianuro, la sangre, la pólvora y la carne chamuscada”, continúa, leyendo un extracto de su novela Ciudades de la noche roja, mientras la cámara estudia un rostro que sugiere el busto de piedra de un patricio zombi.
Un poco más adelante en el mismo documental hay un video picante con la declamación encantadora de Burroughs de su Thanksgiving Prayer de 1986, un resumen jocoso de los horrores que hay que agradecer –“Gracias al sueño americano por vulgarizar y falsificar hasta que las mentiras brillan al descubierto”— yuxtapuesto con una doble exposición del rostro del autor en una carta de póquer y una bandera estadounidense ondeando. Después llega una versión inexpresivamente divertida de Burroughs croando en alemán una canción de Marlene Dietrich, “Falling In Love Again”, de su álbum de 1990 Dead City Radio.
Narrado por Peter Weller, quien interpretó a Burroughs en la película de David Cronenberg El almuerzo desnudo, el documental está decorado con una línea áspera dibujada que evoca la visión esquelética que Burroughs tenía de la humanidad. No hay una palabra o una imagen perdida en un documental que deseas que se prolongue más allá de sus condensados 90 minutos.
Todo en A Man Within hiela la sangre o provoca risa. Para aquellos que celebran a Burroughs como uno de los más grandes y oscuros artistas del cómic, es un escritor satírico de los extremos sociales de la talla de [Jonathan] Swift, cuyas imágenes cuasi pornográficas ofrecen una diapositiva cruda, horrible, divertida del cuerpo político estadounidense.
A Man Within es una especie de genealogía de la columna vertebral de Burroughs, quien nació en St. Louis en 1914 y fue uno de los nietos ricos educado en Harvard del fundador de la compañía de la máquina sumadora Burroughs. William fue amigo y amante ocasional de Allen Ginsberg, con quien es mostrado en una conversación, y un ídolo de rockeros punk como The Clash, Dead Kennedys, Iggy Pop y Sonic Youth. El primero de sus admiradores fue Patti Smith, que admite haber estado enamorado de él y lo acredita como la fuente de los términos de la cultura pop como blade runner, heavy metal y soft machine.
Además de Ginsberg, que murió en 1997, otro gran amigo e inspiración fue Brion Gysin, el artista surrealista cuya aplicación de la técnica del recorte dadaísta para escribir fue adoptada con entusiasmo por Burroughs.
Remordimientos monstruosos
Burroughs con Patti Smith, quien aparece en el documental (www.lens-views.com)
Mientras se bruñe la mística de Burroughs, A Man Within trata asiduamente de humanizar a un autor que es muy fácil de ver como un nihilista vengador, un agujero negro de desprecio de helada misantropía. Se sumerge en la considerable profundidad de su homosexualidad. Como producto de la era pre liberación gay, tenía una pasión física por Ginsberg que fue ampliamente correspondida, y durante una gran parte de su vida se relacionó con diversos estafadores del sexo.
Sus entradas y salidas de su adicción a la heroína y sus escritos sobre las drogas pudieron haber hecho de él un santón inconforme, apodado El Papa de la Droga, pero su mensaje acerca de la heroína fue una advertencia para no engancharse. Burroughs estaba obsesionado con el control y por muchos años fue controlado por su adicción.
Dos tragedias familiares lo acecharon. En 1951, mientras jugaba borracho a William Tell en México, accidentalmente colocó una bala en la cabeza de su mujer, Joan Vollmer, a quien su amigo, el poeta John Giorno, dice que amaba profundamente.
“Me veo obligado a aceptar la terrible conclusión de que nunca me habría convertido en un escritor sino por la muerte de Joan”, Burroughs solía decir. Como comentario, Burroughs se escucha citando a Edward Arlington Robinson: “Hay errores demasiado monstruosos para el remordimiento”.
En 1981, su hijo, Billy Burroughs, que había tratado de emular a su padre, murió de un alcoholismo agudo. Fue la única vez, dice Giorno, que vio llorar a Burroughs.
(www.wired.com)
Dos de los comentarios más articulados de la película corresponden a John Waters, quien ve su propio trabajo dentro de la tradición periférica que integra a Burroughs “casi como una figura religiosa”, y al músico y performancero Genesis Breyer P-Orridge.
Al final de su vida, Burroughs se ablandó un poco, recuerda James Grauerholz, su compañera y albacea de sus bienes. Se trasladaron a Lawrence, Kansas, donde Burroughs, un ávido fetichista de las armas, consideró el arte visual y produjo diversas “pinturas a disparos”, realizadas mediante disparos de una lata de pintura en aerosol colocada frente a un tablero de madera contrachapada.
Sus últimas palabras, garabateadas en un diario poco antes de su muerte en 1997, están entre las más conciliadoras que escribió: “¿El amor? ¿Qué es? El analgésico más natural que existe”.
William S. Burroughs. A Man Within
Escrita y dirigida por Yony Leyser. Editada por Ilko Davidov. Producida por Carmine Cervi, Mr. Davidov y Mr. Leyser. Duración: 1 hora 14 minutos. La cinta no está clasificada. Se estrenó el 17 de noviembre pasado en Nueva York.
Tomado de: guardian.co.uk. Septiembre 13, 2010, y The New York Times. Noviembre 16, 2010.
Traducción y edición: José Luis Durán King.

1 thought on “William Burroughs y el dios maya de la muerte

  1. Sin duda, Burroughs corresponde a un planeta en el que las palabras son verdaderos tiros al blanco, en el que se desnudan conspiraciones, hipocresías y un submundo latente que las buenas conciencias de América y el mundo desean suprimir pero que en miles de formas se manifiesta y los inhalamos en cada respiro… Con este documental, Burroughs nos regala una dosis más de la particular visión que tenía de ver el mundo… parafraseandote un poco Bill: QUE SE OIGAN Y LEAN TODAS TUS PALABRAS.
    EN EL LIBRERO SIEMPRE, WILLIAM S. BURROUGHS…

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