El día que mataron a John Lennon

POR William Márquez
Para coincidir con el 30 aniversario de la muerte del ex Beatle ha salido una serie de documentales con detalles íntimos de quienes lo conocieron de cerca y estuvieron en Nueva York el fatídico día. Uno en especial, de la cadena británica independiente ITV, hace un recuento casi forense de las últimas horas en la vida de la leyenda musical

El 8 de diciembre de 1980, cinco disparos de revólver hicieron estruendo en la noche de Nueva York y repercutieron por todo el mundo. Su eco todavía se escucha 30 años después.
John Lennon, ex Beatle, ícono del rock, activista político, esposo y padre moría impactado por cuatro de los proyectiles. Su asesino, Mark David Chapman, era un fanático desequilibrado que había viajado desde Hawai y esperado todo el día frente a la residencia del músico para cometer el acto que lo vincularía para siempre con su ídolo.
Estos hechos son bien conocidos, tanto por aquellas generaciones que recuerdan esa lamentable noche como por los que se han informado a través de la divulgación mediática. Nada de lo que se ha dicho y analizado a lo largo de los años, sin embargo, ha podido darle razón a la tragedia ni cerrar del todo la herida colectiva que causó.
Detalles íntimos

Ahora, sin embargo, para coincidir con el 30 aniversario de su muerte, han salido una serie de documentales con detalles íntimos de quienes conocieron de cerca al ex Beatle y estuvieron en Nueva York el fatídico día.
Uno en especial, de la cadena británica independiente ITV, hace un recuento casi forense de las últimas horas en la vida de la leyenda musical relatado por la mayoría de las personas que entraron en contacto con él.
Ese día fue una jornada bastante ocupada para John. Tenía una sesión de fotografía para la revista Rolling Stone, dos entrevistas –una para la prensa británica y otra para una radio en California—, más la grabación en estudio del disco que preparaba con su esposa, Yoko Ono.
Afuera de la residencia esperaban, de un lado de la entrada del edificio Dakota, Paul Goresh, un fotógrafo aficionado que se había ganado la confianza de Lennon y, del otro, una enigmática figura que resultó ser Mark David Chapman.
Goresh describe en el documental la conversación que tuvo con Chapman y la mala espina que le dio. El fotógrafo tomó las últimas imágenes de John, una en la que está firmando un autógrafo para su propio asesino.
Presagio

Todos los participantes del documental comentan en retrospectiva del presagio de lo que se hizo o se dijo ese día.
Con dificultad, Yoko Ono habla de lo irónico de la canción que estaban grabando, con su particular tema sobre cómo serían recordados después de muertos; el periodista de la radio menciona que Lennon se sentía optimista ante el umbral de una nueva vida.
También hay testimonios detallados de los policías que llegaron a la escena del crimen, del médico Stephan Lynn que atendió al músico herido de muerte, así como del joven periodista de la cadena ABC que casualmente se encontraba en urgencias con una lesión en la pierna y se topó con la primicia.
“Yo tuve el corazón de John Lennon en mi mano”, relató el doctor Lynn explicando cómo aplicó masajes cardíacos para intentar revivir a la víctima. “Era el corazón de una persona común y corriente, era un buen corazón”.
Pero no había nada que hacer. El médico tuvo que comunicarle a Yoko que era una viuda y luego, en rueda de prensa, al resto del mundo que había perdido a una de sus figuras.
Yoko Ono añade que, aunque consideraron ir a cenar en lugar de regresar de inmediato a casa después de salir del estudio de grabación esa noche, nada hubiera evitado el trágico destino.
“Testigo emocional”

Igualmente, después de ver el documental, me pregunto si los recuerdos de quienes estuvieron allí cambian en algo lo que sucedió o añaden alguna perspectiva a quienes fuimos “testigos emocionales” de cuando se divulgó la noticia.
En 1980 yo estaba iniciando una maestría en Los Ángeles, California. Ese lunes, 8 de diciembre, salí a comprar una bebida para acompañar mi cena. Aunque el súper quedaba a la vuelta de la esquina, naturalmente, esto siendo California, fui en auto.
En la radio –que siempre dejaba encendida y sintonizada en la misma emisora de rock clásico— sonaba A Day In the Life de los Beatles. En el corto trayecto de vuelta, tocaron Imagine.
“Curioso”, alcancé a pensar, “dos canciones cantadas por John Lennon”. Pero no le presté más atención porque muy a menudo la emisora solía dedicar tandas de canciones por un mismo cantautor.
Al entrar en mi apartamento encendí el televisor –un hábito que se adquiere en Estados Unidos— y mientras servía mi cerveza vi cómo aparecía la foto de Lennon en la pantalla. ¡Ya era demasiada coincidencia!
Debajo de la foto estaba su nombre seguido de las fechas 1940 – 1980, y fue entonces que comenecé a entender.
Chapman mató a Lennon para “ser alguien”
POR Redacción BBC Mundo

Mark David Chapman, el hombre que asesinó a John Lennon hace 30 años, dijo que pensaba que al matar al ex Beatle se convertiría en “alguien”.
Chapman, de 55 años, le dijo a la junta de libertad condicional del estado de Nueva York que, en cambio, se transformó en un asesino y que los asesinos no son nadie.
La transcripción de la declaración corresponde a una entrevista mantenida el 7 de septiembre entre Chapman y la junta, pero que acaba de ser divulgada.
A principios de este mes le fue denegado por sexta vez el pedido de libertad condicional.
Como explica desde Nueva York la corresponsal de la BBC Laura Trevelyan, Chapman –un ex guardia de seguridad que había sufrido episodios de depresión— le dijo a la junta que tenía una lista de personas que quería matar que incluía al conductor de televisión Johnny Carson y a la actriz Elizabeth Taylor, pero que encabezaba Lennon.
Cuando se le preguntó quiénes más figuraban como blancos, respondió: “Estuve pensando eso el otro día, sabía que me lo iban a preguntar. Johnny Carson era uno de ellos y Elizabeth Taylor también, pero he olvidado a los otros dos”.
Un don nadie

“No estaba pensando con claridad”, dijo Chapman, “tomé una decisión horrible para acabar con la vida de otro ser humano por razones de egoísmo. Sentí que al matar a John Lennon me convertiría en alguien y en vez de eso me convertí en un asesino y los asesinos no son nadie”.
En la prisión, Chapman trabaja como portero y conserje de la biblioteca de leyes.
Según les comentó a los oficiales de libertad condicional, hay un juez que está dispuesto a ayudarle a encontrar un trabajo y darle un lugar donde alojarse cuando sea puesto en libertad.
En la declaración final, Chapman afirmó que su vida había cambiado a gracias a Jesús.
“Yo lo conozco, él está conmigo, está conmigo ahora, me está ayudando a hablar con ustedes ahora. Sin él no soy nada, yo habría sido un don nadie aún mayor”.
Después de la entrevista se le negó la libertad condicional. La junta dijo que seguía preocupada por la falta de respeto que Chapman mostró por las normas de la sociedad y por la vida humana.
Tomado de: BBC Mundo. Diciembre 7, 2010 y septiembre 17, 2010.