Freddy Mercury, 19 años

POR Alfredo C. Villeda
Hay perseguidores de la obra total que dejaron su labor inconclusa, como Italo Calvino, cuya viuda editó en tres cuentos un libro que tenía proyectadas cinco narraciones para cada uno de los sentidos. Igual desenlace tuvo el plan de Camus, muerto prematuramente en un accidente automovilístico, entre otros. Mercury pertenece a esa estirpe
La obra total ha sido una obsesión constante. Los griegos crearon una extensa red de dioses y súbditos en su entramado mitológico y la Biblia, en su cauce monoteísta, generó también un gran códice de personajes, costumbres y parábolas. Shakespeare erigió verso a verso un universo en el que puso énfasis en las pasiones humanas y, siglos más adelante, los enciclopedistas y Molière hicieron lo propio en los ámbitos del saber y los escenarios de la dramaturgia.
Esta obsesión, cómo no, ha alcanzado a figuras contemporáneas. Una de ellas se llamó Freddy Mercury, quien murió hace 19 años. Líder del grupo británico Queen, él, nacido en Zanzíbar, actual Tanzania, revolucionó la música en los años 70 y 80. No era un tenor ni un violinista. Era un cantante que basaba su producción en el rock, pero su obsesivo interés por una obra total lo llevó a experimentar con álbumes que iban ensamblándose para crear un concepto: desde A Night at the Opera a The Game, con escala en Jazz.
El interés en la materia no fue exclusivo de Farrokh Bulsara, que así se llamaba el gran arlequín muerto a causa del sida un día después de revelar que padecía ese mal, el 24 de noviembre de 1991. En ese mundo de las bandas de rock, King Crimson, Pink Floyd y Yes, todos alineados en el carril de los progresivos, lanzaron esa apuesta: el primero con su álbum In the Court of the Crimson King, el grupo de Roger Waters con producciones como Dark Side of the Moon y The Wall, y Yes con el conjunto de su discografía, quizá exceptuando el 90125, de 1983, magnífico trabajo supercomercial que, empero, desentona con el concepto original.

Los franceses llamaron a ese proyecto de luces La Somme, es decir, el gran compendio. La idea de editar una enciclopedia, se sabe, partió del editor parisiense A. F. Le Breton, pero cuando el proyecto quedó en manos de Diderot y D’Alembert se transformó en una obra de 28 volúmenes, 17 de textos y 11 de grabados, que llegó a contar con más de 200 colaboradores y unos 4 mil suscriptores en su primera edición. Se generó así el enciclopedismo y un enfrentamiento ideológico entre el saber y la reacción violenta de los sectores más conservadores.
Tuvo lugar también en Francia otro episodio de obra total. Las 80 novelas adscritas a Balzac, quien creó un universo de personajes tal, que existe un diccionario onomástico para seguirlo y Oscar Wilde llegó a escribir: “¿La más grande infelicidad de mi vida? La muerte de Lucien de Rubempré en Esplendor y miserias de cortesanas”. Otros autores, menos ambiciosos que Honoré y su Comedia Humana en cuanto a número de cuartillas, han experimentado con el concepto, como el peruano Ciro Alegría con su novela La serpiente de oro, y Julio Cortázar con su imponente Rayuela.
Hay perseguidores de la obra total que dejaron su labor inconclusa, como Italo Calvino, cuya viuda editó en tres cuentos, con el título de Bajo el sol jaguar, un libro que tenía proyectadas cinco narraciones para cada uno de los sentidos. Igual desenlace tuvo el plan de Camus, muerto prematuramente en un accidente automovilístico, que preveía una novela, un ensayo y una obra de teatro hasta completar nueve volúmenes por temas. O Gaston Bachelard, quien pensaba en un vasto ciclo sobre los cuatro elementos comenzado con El psicoanálisis del fuego, pero debió detenerse para un estudio exclusivo: El agua y los sueños.
Mercury pertenece a esa estirpe. La legión en busca de la obra total. La tradición de Marcel Proust y sus siete tomos pertenecientes a la serie A la Búsqueda del Tiempo Perdido. Los griegos, la Biblia, Shakespeare, Molière, Balzac, la Enciclopedia, Cortázar y Camus, aun la propia Sor Juana Inés de la Cruz, según el detallado ensayo de Octavio Paz. La banda de King Crimson, Pink Floyd y Yes. La obra concepto. La obra total.