Un libro, un documental y un mausoleo, los pendientes de Saramago

POR Belén Zapata
 A cinco meses de la muerte del nobel portugués, Pilar del Río afirma que hay mucho trabajo por delante que el escritor no alcanzó a publicar
Pilar del Río presentó en el marco de la FIL una biografía cronológica de José Saramago (Belén Zapata).
Guadalajara. Pilar del Río podría ser un buen ejemplo de cómo una pareja se mimetiza después de varios años de convivencia. Su ojos caídos, su mirada serena, hacia lo lejos y un poco por arriba del horizonte, recuerda mucho la mirada del escritor portugués nacionalizado español José Saramago.
Pasaron más de dos décadas juntos, como pareja sentimental y como compañeros de trabajo. Ella se encargó de traducir del portugués al español gran parte de la obra del Premio Nobel de Literatura 1998.
Y es también ella la que ahora toma la estafeta de preservar y divulgar la obra del ilustre de la literatura.
El autor de El Evangelio según Jesucrito, invitado habitual a la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, murió cinco meses antes de que se realizara la edición 2010, que concluyó el pasado fin de semana, y aun así, no faltó a la cita.
Volvió en espíritu para presentar tres libros, que sus amigos han escrito a propósito de su vida y obra, para recibir un homenaje de sus lectores y para regalar a los niños el cuento La flor más grande del mundo, llevada también a la pantalla grande.
El tráfico de armas como argumento

Ha vuelto acompañado de Pilar, quien vestida de negro no evade el dolor que le ha causado la muerte de su pareja, pero que con la misma disposición que tenía Saramago para atender a quien lo solicitara, ha hablado ampliamente del trabajo pendiente por publicar.
“En los tres últimos años, tocado por la enfermedad, escribió cuatro libros, entre ellos uno que quedó inconcluso y que aborda la historia de un fabricante de armas. No son muchas páginas y aún no tengo claro cuándo ni cómo lo publicaremos, pero lo haremos”, afirmó Pilar.
La también periodista explicó que en esa novela, Saramago plantea el problema ético de quienes fabrican armas y donde lo más irónico de la situación es que el arma mejor fabricada matará mejor.
“La idea surgió cuando José escuchó una noticia de un portugués que boicoteó la fabricación de una bomba; cuando los militares la encontraron sin estallar, descubrieron en el interior un mensaje que decía ‘esta bomba no va a matar a nadie’ y así es como empezó a escribir del tema”, sintetiza Del Río.
Aun cuando el documental José y Pilar, dirigido por el portugués Miguel Gonçalves y que narra tres años en la vida de estos personajes, se estrenó el mes pasado en Europa y todavía no ha llegado a América.
La periodista granadina expresó su deseo de que sea en la primavera de 2011 cuando se estrene en salas mexicanas y mejor si es en el marco del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, capital del occidental estado de Jalisco.
Una morada con vistas
Una misión más le espera a Pilar a su vuelta de Guadalajara a Lisboa, donde vive desde hace varios años. La viuda tendrá que depositar los restos del multipremiado escritor en su morada final.
Su viuda cuenta que, durante los funerales de Saramago en junio pasado, el arquitecto que remodela la sede de la fundación que lleva el nombre del escritor lamentó que éste no pudiera concretar su sueño de sentarse frente al edificio y contemplar desde ahí los barcos que día a día se deslizan por el río Tajo, en Lisboa.
“En ese momento yo tuve la idea de que sus restos pudieran quedar frente a la fundación y frente al Tajo. Será un sitio donde sólo habrá un olivo centenario traído de su aldea natal y una banca para que la gente puede sentarse a mirar el río o a leer un libro y habrá una frase que diga: no subió a las estrellas, pertenecía a la tierra”, dijo con voz entrecortada.
Del Río descarta con esta decisión que los restos del escritor descansen en el panteón de los hombres ilustres de Portugal, como lo habían propuesto algunos movimientos en Lisboa.
“Yo dije, con los reyes, con los militares, con los guerreros, nunca, jamás”, manifestó haciendo alusión a la labor social y política que durante años encabezó Saramago a favor de los oprimidos, de los más necesitados.
La antología, José Saramago en sus palabras, seleccionada y editada por Fernando Gómez Aguilera, es un catálogo de reflexiones personales, literarias e ideológicas que el premio Nobel pronunció desde la segunda mitad de los años 70 hasta comienzos de 2009.
¿Turismo revolucionario en México?
¿Qué hay del turismo revolucionario del que acusan a Saramago?, se pregunta a Del Río a propósito del activismo social y político del escritor, siendo una de sus intervenciones más recordadas en América, la denuncia y defensa de los indígenas asesinados en Acteal, Chiapas.
“Si lo fuera, que no lo es, ¿qué de malo tendría? Mi esposo se consideraba un privilegiado por todas las cosas que tenía y por ello consideraba una obligación prestar su voz a los más necesitados y por ello mi casa se convirtió en el último recurso de los que no eran escuchados en sus países, cuando eran inmigrantes sin papeles, cuando eran despojados, mi casa era como las Naciones Unidas, pero eficaz porque al final se resolvían las cosas”, afirma.
Junto con la antología de discursos, del Río ha presentado en el marco de la FIL Biografía Cronológica de Saramago, integrada también por Gómez Aguilera y un libro denominado Saramago en sus lectores, en el que sus amigos escritores le rinden tributo.
Esta última publicación tiene fines altruistas ya que lo recaudado por sus ventas será destinado a los damnificados por el huracán Karl en Veracruz.
¿Cómo han sido estos cinco meses sin Saramago? Sus manos se entrelazan y aprietan una contra otra, toma un poco de aire y contesta: “Es como un desgarro interior y eso no se traslada, pero han sido cinco meses de Saramago, con las cosas de Saramago, con las ideas de Saramago, a veces pienso que por las venas me circula Saramago y a veces siento que me llamo Saramago de tanto trabajar con él”, concluye.
Tomado de: CNN México. Diciembre 7, 2010.