Nabokov y la evolución de las mariposas

POR Carl Zimmer
Mariposa azul Acmon macho (Icaricia acmon).
Vladimir Nabokov describió el género de este lepidóptero en 1944 (Roger Vila).
Vladimir Nabokov es más conocido por ser el autor de novelas clásicas como Lolita y Pálido fuego. Pero incluso cuando estaba escribiendo libros, el autor tuvo una existencia paralela como un experto autodidacta en mariposas.
Fue curador de lepidópteros en el Museo de Zoología Comparada de la Universidad de Harvard, insectos que colectó a través de Estados Unidos. De hecho, publicó descripciones detalladas de cientos de especies. Y en un momento especulativo en 1945 se le ocurrió una hipótesis sobre la evolución de las mariposas que estudiaba, un grupo conocido como la Polyommatus azul. Planteó que habían llegado al nuevo mundo desde Asia millones de años atrás en diversas series de oleajes.
Pocos lepidopteristas profesionales tomaron en serio esa hipótesis durante la vida de Nabokov. Sin embargo, en los años transcurridos desde su muerte en 1977, la reputación científica del también escritor ha crecido. Y en los diez años recientes, un equipo de científicos ha estado aplicando la tecnología de secuenciación de genes a la teoría de Nabokov acerca de cómo la Polyommatus azul ha evolucionado. En la segunda semana de enero pasado, la revista Proceedings de la Real Sociedad de Londres, informó que a Nabokov le asistía la razón.
“Es realmente una maravilla”, afirma Naomi Pierce, de la Universidad de Harvard, coautora del documento.
Un sueño roto
Nabokov heredó la pasión por las mariposas de sus progenitores. Cuando su padre fue encarcelado por las autoridades rusas a causa de sus actividades políticas, Vladimir, de ocho años de edad, le llevó una mariposa a la celda como regalo. Cuando era adolescente, Nabokov emprendió expediciones de caza de mariposas y describió cuidadosamente los ejemplares capturados, imitando a las revistas científicas que leía en su tiempo libre. Si no hubiera sido por la Revolución Rusa, que obligó a su familia al exilio en 1919, Nabokov decía que pudo ser un lepidopterólogo de tiempo completo.
En su exilio europeo, Nabokov visitó las colecciones de mariposas en los museos. Utilizó las regalías de su segunda novela, Rey, dama, valet, para financiar una expedición a los Pirineos, donde él y su esposa, Vera, obtuvieron más de un centenar de especies. El ascenso de los nazis condujo a Nabokov al exilio una vez más en 1940, esta vez a Estados Unidos. Fue allí donde Nabokov encontró su mayor fama como novelista. También fue allí donde incursionó más profundamente en la ciencia de las mariposas.
A la caza de un ejemplar
Nabokov dedicó gran parte de los años 40 a la disección de un grupo confuso de la especie llamada Polyommatus azul. Desarrolló con una gran visión diversas maneras de clasificar a las mariposas, basada en las diferencias genitales. Argumentó que lo que se pensaba que eran especies estrechamente relacionadas estaban en realidad lejanamente vinculadas.
Al final de un documento de 1945 sobre el grupo apuntó sobre cómo había evolucionado. Especuló que las mariposas se originaron en Asia, se trasladaron por el estrecho de Bering y se dirigieron al sur hasta llegar a Chile.
Permitiéndose algunas florituras literarias, Nabokov invitó a los lectores a imaginar “un taxónomo moderno cabalgando una máquina del tiempo wellsiana [de H.G. Wells]”. Si se retrocedía millones de años iba a llegar el momento en que sólo existieran las formas asiáticas de las mariposas. Luego, avanzando de nuevo, el taxónomo vería cinco oleajes de mariposas llegando al nuevo mundo.
Nabokov reconoció que la idea de que las mariposas realizaran un viaje desde Siberia a Alaska y luego bajaran hacia América del Sur podía sonar descabellada. Pero tenía más sentido para la existencia de un puente de tierra desconocido que abarcara el Pacífico.
Cuando Lolita lanzó a Nabokov al estrellato en 1958, los periodistas estaban encantados al descubrir su vida oculta como un experto en mariposas. Una famosa fotografía de Nabokov que apareció en The Saturday Evening Post cuando él tenía 66 años tiene que ver con las mariposas. El autor ruso balancea una red con la concentración absorta. Pero a pesar de que él era el mayor experto en mariposas de su tiempo y curador del museo de Harvard, otros lepidopteristas consideran a Nabokov un investigador obediente pero mediocre. Podía describir los detalles muy bien, ellos aceptan, pero no producir ideas científicamente importantes.
Nabokovia cuzquenha
La reputación de Nabokov como científico languideció hasta los años 90. Kurt Johnson, un entomólogo de entonces del Museo Americano de Historia Natural, examinó los genitales de las mariposas azules y se sorprendió por su diversidad. Buscando literatura de apoyo se encontró con el trabajo de Nabokov. Como más tarde escribió en su libro de 2000 Nabokov’s Blues, Johnson reactivó la clasificación de Nabokov. Al trabajar con Zsolt Balint del Museo Húngaro de Historia Natural y Benyamini Dubi, un coleccionista israelí, Johnson colectó azules nuevamente y las examinó cuidadosamente. Al final reconocieron que Nabokov tenía razón en su clasificación. En el camino, incluso algunas especies nuevas recibieron nombre en su honor, como la Nabokovia cuzquenha.
Más recientemente, los científicos han comenzado a aplicar nuevas técnicas de secuenciación de ADN sobre el trabajo de Nabokov. En 1944, por ejemplo, Nabokov publicó la primera descripción de la mariposa azul Karner, una forma rara que vive en el noreste de Estados Unidos. A juzgar por su color y la elección de las plantas para comer, Nabokov llegó a creer que se trataba de especies distintas. Pero cuando los científicos empezaron a analizar sus genes, concluyeron que sólo eran parte de una especie existente, la Melissa azul (Lycaeides melissa).
“Hipótesis sorprendente”
Chris Nice, de la Universidad Estatal de Texas, y sus colegas recientemente utilizaron secuenciación de próxima generación para conseguir una mirada más detallada en el ADN de la Karner azul y sus familiares. Encontraron que la Karner azul y la Melissa azul comparten muy pocos genes. En su reporte de diciembre 2010 en Biology Letters, los científicos señalan que la Karner azul es una especie separada después de todo, y que Nabokov se lleva el crédito por el reconocimiento de la misma.
La doctora Pierce, quien se convirtió en profesora de biología en Harvard y curadora de lepidópteros en 1990, comenzó a seguir de cerca el trabajo de Nabokov mientras preparaba una exposición para celebrar el centenario del escritor en 1999. Tras leer Nabokov Blues se sintió cautivada por la idea de las mariposas provenientes de Asia. “Era una hipótesis sorprendente, audaz”, señaló. “Y pensé, ‘oh, Dios mío, podríamos probar esto’”.
Para esto se tendría que reconstruir el árbol evolutivo de la azul y estimar el momento de la ramificación. Hubiera sido imposible que Nabokov hiciera un estudio de la anatomía de las mariposas solo. Pierce tendría el ADN de los insectos, lo que podría proporcionar más detalles sobre su historia evolutiva. Mientras, ella había reunido ya algunas secuencias de la mariposa, aunque iba a necesitar muchas más.
La investigadora comenzó a colaborar con el doctor Johnson y sus colegas, quien hizo arreglos para que los especímenes se enviaran al laboratorio de Pierce y le ofreció sus conocimientos obtenidos acerca de la diversidad de las azules. El investigador posdoctoral de Pierce, Roger Vila, viajó a los Andes para colectar más mariposas y secuenciar el ADN de vuelta a Harvard.
Pierce y sus colegas utilizaron una computadora para calcular las relaciones más probables entre las mariposas. También compararon el número de mutaciones que cada especie había adquirido para así determinar cuánto tiempo había ocurrido desde la separación unas de otras.
Hubo varias hipótesis plausibles de cómo las mariposas pudieron haber evolucionado. Pudo haber ocurrido en la Amazonía, cuando el aumento de los Andes fragmentó sus poblaciones. Si eso fuera cierto, las especies estarían estrechamente vinculadas entre sí.
“Sabía de lo que hablaba”
Pero eso no es lo que Pierce y sus colegas encontraron. Hallaron que las especies del nuevo mundo compartían un ancestro común que vivió hace unos 10 millones de años. Sin embargo, muchas especies del nuevo mundo estaban más estrechamente relacionadas con las mariposas del viejo mundo que a sus vecinas. Pierce y su equipo concluyeron que cinco oleadas de mariposas llegaron de Asia al nuevo mundo, lo que Nabokov había especulado.
“Por Dios, él tenía toda la razón”, expresó Pierce. “Yo no salía de mi asombro, me voló la cabeza”.
Pierce y sus compañeros investigaron también la idea de Nabokov de que las mariposas habían llegado por el Estrecho de Bering. La tierra que rodea al estrecho era relativamente caliente hace 10 millones de años, y ha sido su escalofriante constante desde entonces. Pierce y compañía encontraron que el primer linaje de la Polyommatus azul que hizo el viaje pudo sobrevivir un rango de temperatura que coincidía con el clima de Bering de hace 10 millones de años. Los linajes que llegaron después son más resistentes al frío.
“¡Qué gran documento”, dijo James Mallet, un experto en la evolución de la mariposa del Colegio Universitario de Londres. “Es un tributo a un extraordinario hombre para ver que los métodos más modernos que la tecnología puede ofrecer ahora dependen en gran medida de su ordenación sistemática”.
Pierce cree que Nabokov hubiera estado muy contento al ser reivindicado, y recomienda uno de sus poemas más famosos, “El descubrimiento de una mariposa”.
Yo la hallé y yo le di nombre, al ser versado
en el latín taxonómico; me convertí de ese modo
en padrino de un insecto y su primer
definidor: otra fama ya no quiero.
“Él sentía que su trabajo científico perduraría en el tiempo, y que él era sólo un jugador más en una empresa mayor”, afirma Pierce. “No era conocido como un científico, pero sin duda sabía de lo que estaba hablando”.
Tomado de: The New York Times. Enero 5, 2011.
Traducción: José Luis Durán King.