La hora de la heroína mexicana

POR Alfredo C. Villeda
 Marisol Valles, de 20 años, considerada por la prensa europea “la mexicana más valiente”, solicitó asilo en EU tras recibir amenazas de muerte, meses después de asumir la jefatura policiaca de Praxedis, Chihuahua
Marisol Valles (Jesús Alcázar/AFP/Getty Images)
Llegó la hora de la heroína mexicana en Estados Unidos. En medio del diferendo por el operativo Rápido y furioso, cuyos alcances quedaron al descubierto por los dichos de un estadounidense participante, renegado, y reconocidos tácitamente por la secretaria de Seguridad Nacional de Washington, Janet Napolitano, llegó la hora de la heroína mexicana.

Cuando aún no culmina el maremoto generado por la revelación de que el gobierno estadounidense dejó pasar armas, y una de ellas acabó con la vida del agente Zapata, en San Luis Potosí, y prosigue el cruce de señales rijosas entre políticos mexicanos y el embajador Carlos Pascual, la heroína made in Mexico se instala en aquella nación y recibe la bendición de Michelle Obama y la secretaria de Estado, Hillary Clinton.
Llegó la hora de la heroína mexicana en Estados Unidos, pero no la que traficaban el alcalde de la otrora invadida Columbus y su jefe policiaco, ya en capilla con tal cargo a cuestas. No. Heroína como concepto, como adjetivo: porque el martes pasado, en el Día Internacional de la Mujer, dos mexicanas con la medalla de valientes estuvieron en territorio gringo, a miles de kilómetros de distancia, en situaciones opuestas, extremas.
Una se llama Marisela Morales y trabaja como fiscal anticrimen en el gobierno de Felipe Calderón. Recibió en una sesión solemne, junto con otras nueve damas, el premio al valor, flanqueada por dos figuras poderosas de la política. Y lejos de ahí, Marisol Valles, considerada por la prensa europea “la mexicana más valiente”, estaba en una oficina de la Agencia de Inmigración y Aduanas, la famosa ICE, solicitando asilo después de recibir amenazas de muerte, unos cuantos meses después de aventarse el tiro de asumir la jefatura policiaca de Praxedis, en la convulsa Chihuahua, con apenas 20 años de edad.
Janet Napolitano (CNN)
La heroína es un personaje aún en construcción en Estados Unidos. Es escaso. En sus producciones televisivas y fílmicas suele aparecer más como mano derecha, facilitadora, cabildera o sólo compañía. En los años 70 Linda Carter era la Mujer Maravilla, Farrah la lideresa de los Ángeles de Charlie, Lindsay Wagner la Mujer Policía y había, si la memoria no engaña, hasta Mujer Biónica. Hoy día las mujeres más sensuales de Hollywood, a juzgar por los sondeos de revistas especializadas, juegan el papel de actrices secundarias: Megan Fox y Jessica Alba.
En Francia la presencia de heroínas con el sello de femme fatale fue difícil de abandonar. La literatura del siglo XIX llenó el imaginario con la Manon Lescaut, de Prévost; la Dama de las Camelias, de Dumas; la Bola de Cebo, de Maupassant, y quizá hasta la Madame Bovary, de Flaubert. El cine se atragantó de versiones sobre esos personajes hasta que llegaron Brigitte Bardot, en El desprecio, y Catherine Deneuve, en Bella de día. La emancipación, propongo, ocurre con Anne Parrillaud, en el papel de Nikita, y la terna femenil de Azul, Blanco y Rojo, la trilogía de Kieslowski en los años 90. Todo iba bien, pues, hasta que Sarkozy lanzó al ruedo a Florence Cassez…
En Estados Unidos su actual secretaria de Estado pasó de good wife (échele un ojo a la serie con ese título, dirigida por el gran Ridley Scott y protagonizada por Julianna Margulies) a candidata presidencial y jefa de la diplomacia. De personaje secundario, esposa engañada y resignada de la mano de su marido infiel, a mano derecha del presidente negro de ese país.
Ahora se multiplican los nombres de mujeres poderosas y rijosas en ese país. Nancy Pelosi, Sarah Palin, Jen Brewer, Janet Napolitano… Napolitano, que apenas el miércoles decía que ella se enteró del operativo Rápido y furioso, incluido el traslado consentido de armas, cuando mataron al agente Zapata. Ella, presumiendo su ignorancia ante el Senado cuando es secretaria de Seguridad Nacional.
Y en medio de ese número creciente, en el Día Internacional femenil, aparecen en su territorio dos mexicanas con la tilde de heroínas: Marisela Morales, jefa de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, que va que vuela para procuradora general, y Marisol Valles, la chica veinteañera que osó tomar un cargo que nadie quería en el estado más violento del país. Llegó la hora de la heroína mexicana.