Toca el turno a los intersexuales

POR Hernando Salazar
 “El sadomasoquismo es una de las prácticas de los intersexuales, pero no todas son así, pues hay otras muy relacionadas con elementos visuales y preformativos, como la adoración a los pies y los olores”
Bogotá. Desde hace unos años, las siglas LGBT –que definen a lesbianas, gays, bisexuales y transexuales— se han vuelto parte del argot popular cuando se habla de las minorías sexuales en América Latina.
Pero hace pocos días, en un discurso público, durante la presentación de las convocatorias culturales que hace el gobierno de Colombia, el director del Instituto de Patrimonio, Gabriel Pardo, habló de la comunidad LGBTI.

¿Qué define la I que se le agregó a las siglas? “A los intersexuales”, respondió Víctor Manuel Rodríguez, quien integra un grupo llamado “Yo no soy ésa”.
Rodríguez dice que, así como en Colombia se les agregó la I a los LGBT, en Argentina y en Brasil se les añadió la Q, que significa queer (definido como raro en apariencia o carácter).
Tránsito por los placeres
De acuerdo con Rodríguez, que es doctor en estudios visuales y culturales, la intersexualidad “es una forma de transitar por los placeres”, un tema del que se empezó a hablar en los años 90 en Estados Unidos.
“Entendemos la intersexualidad como una defensa de lo queer. Se trata de desestabilizar las categorías existentes y de no pensar en la sexualidad con base en los géneros”, agrega.
El artista Pablo Adarme declara que los intersexuales “experimentan el placer corporal” y subraya que esto último no lo ven como algo delimitado a lo genital.
“El simple hecho de lamer los pies o ciertos objetos” es parte de la intersexualidad, añade Adarme, otro miembro de “Yo no soy ésa”.
A Rodríguez, Adarme, Leonardo Candelo y “Martha” les gusta posar con indumentarias sado.
Rodríguez aclara que “el sadomasoquismo es una de las prácticas de los intersexuales, pero no todas son así, pues hay otras muy relacionadas con elementos visuales y preformativos, como la adoración a los pies y los olores”.
Por su parte, “Martha” explica que “el hecho de usar máscaras permite que la sexualidad se concentre en tocar un material especifico, como el cuero, la lycra, el metal, el caucho o el látex”.
Y Candelo considera que “es un error creer que hay una sexualidad generalizada, pues cada sexualidad está relacionada con la psique individual. Yo creo que hay tantos géneros sexuales, como seres humanos”.
Escepticismo
 FOTO: Inter 3
Algunos expertos miran con cierto escepticismo el tema. Uno de ellos es el psicólogo Miguel Rueda, quien dicta un curso sobre diversidad y comunidad LGBT en la Universidad de los Andes de Bogotá.
De acuerdo con Rueda, el término intersexual “es ambiguo” y lo relaciona con la antigua denominación del hermafroditismo.
“La crítica a la intersexualidad es que llega a ámbitos muy epistemológicos, discutibles, porque cuando se traducen, la gente los adapta como quiere y puede terminar siendo un concepto ligero”, abunda.
Rodríguez coincide en que el término es ambiguo, pero sostiene que reconocerse así “es tremendamente interesante”.
Y concluye que “la rareza es también una ética y así como hay homosexuales raros también hay heterosexuales raros”.
Tomado de: BBC Mundo. Marzo 18, 2011