Catlanta usa las redes sociales para estimular la cacería de arte

POR Emanuella Grinberg
 La idea de la cacería surgió por accidente. Puso unos imanes en la calle y subió las fotos a Flickr y luego se enteró de que la gente los buscó durante horas
La cacería comienza en cuanto la noticia llega al internet. Con sus teléfonos inteligentes en mano, los seguidores merodean por el paisaje urbano en busca de los codiciados gatitos del artista callejero conocido como Catlanta.

Una variedad de habitantes urbanos en Atlanta, desde estudiantes y artistas hasta profesionales jóvenes y amas de casa, se contagian de la emoción de una búsqueda cuya recompensa es demasiado linda como para resistirse: un pequeño imán dorado con forma de gato, estampado con un corazón y el alias del artista.
El arte para llevar no es nada nuevo, y los artistas callejeros han desarrollado una historia del uso de medios sociales para promoverse. Pero Catlanta parece ser una especie peculiar. Usa una combinación de Flickr, Twitter y Facebook para convencer a la gente de Atlanta para que salga de casa en búsqueda de su obra.
Y a los fans les encanta. Zachary Long, un fotógrafo de bodas que sigue a Catlanta en Flickr y en Twitter, monitorea los comentarios de noticias para la siguiente caída del gato, cuando Catlanta lleva a distintos vecindarios una bolsa de sus creaciones epónimas.
La oportunidad dorada de Long llegó en marzo, cuando Catlanta hizo una caída en el centro de Atlanta, pegando los gatos en buzones, puertas y postes.
Como siempre lo hace, Catlanta había tomado fotografías de los gatitos en su imitación de BlackBerry y las había cargado en Flickr, junto con pistas de su ubicación, para dar inicio a la búsqueda.
Long reconoció de inmediato un parquímetro fuera de su departamento y corrió para tomar el gatito que tenía pegado. Lo mostró a su madre, quien estaba de visita en su casa, y se enamoró de inmediato, dice. Ambos comenzaron una búsqueda de otro gatito para que ella lo pudiera guardar.
Estuvieron conduciendo durante una hora, siguiendo las pistas fotográficas en el iPhone de Long, sin lograr nada. Pero se divirtieron buscando, dijo. “Para mí, el atractivo es el aspecto social y el hecho de que es interactivo. No sólo ves el trabajo en una galería; debes salir y buscar el arte”, dice Long. “Es como un juego, como la idea de una cacería carroñera, venciendo a otros antes de que ellos lo encuentren. Es divertido”.
Sólo diversión
Y a Catlanta le gusta escuchar eso. También para él es un juego. Cuando no está trabajando en la guardería de perros, pasa la mayor parte de su tiempo en el suelo de su sala, creando gatitos y dando pistas a los fans con imágenes de Flickr de sus obras en progreso.
“Me gusta que sea un arte callejero costeable y la gente que normalmente no buscaría estas cosas se está tomando el tiempo para participar”, dijo el larguirucho joven de 23 años.
A medida que la base de fans de Catlanta crece (923 fans en Facebook y contando) la gente toma sus gatitos cada vez más rápido, en ocasiones después de una hora de haber aparecido en línea. Los fans publican fotografías entusiastas de ellos y los gatitos en el Flickr de Catlanta, y él ha sido mencionado en los medios locales.
A pesar de su creciente popularidad, el reciente graduado en arte de estudio se resiste a los intentos por darle un “significado profundo” al juego. Sus respuestas a las preguntas de un reportero son salpicadas con pausas largas y respuestas: “No sé”.
“Tener esa participación con desconocidos es divertido, y todo se reduce a eso: Es divertido”.
Adiós al grafiti
Artistas de todo el mundo han creado obras para que el público las lleve a casa, incluso en el sombrío reino del arte callejero, donde los inadaptados con su propio estilo adoran a Catlanta, quien comenzó como escritor de grafiti, operando bajo una identidad oculta para no ser arrestado. Después de todo, algunos aceptan lo que hacen, mientras que otros, incluyendo a la ley, lo consideran como destrucción de la propiedad, un crimen.
La división es parte de lo que motivó a Catlanta para que dejara de pintar gatos en edificios abandonados y basureros, y comenzara a crear imanes. “No quiero ser reconocido por mis grafitis porque a mucha gente no les gustan. Fui a la escuela de arte de estudio, así que no salí para crear grafitis”, dijo.
El arte callejero ya no se define solamente por el grafiti ilícito y las marcas en propiedad privada. Las formas alternativas de adornos urbanos aparecen en todo el mundo todos los días, como los proyectos de la creación de Kickstarter. Sus paraderos se recogen en varios blogs y mapas interactivos.
Google y Red Bull se unieron recientemente para crear Street Art View, un mapa manejado por los usuarios que muestra el arte callejero de todo el mundo, en lo que muchos interpretan como una firma siniestra de su creciente atractivo en la corriente dominante.
La llegada de los servicios web como Flickr, YouTube y Vimeo permitieron a los artistas callejeros llegar a un público más allá de las comunidades donde sus obras son parte del escenario. También les permite conectarse con fans y otros artistas sin tener que ocultar su identidad, dice RJ Rushmore, quien maneja Vandalog, un blog que muestra arte callejero de todo el mundo.
“Si estás haciendo arte callejero, muy probablemente no tienes muchos recursos. Si puedes hacerte promoción con poco presupuesto o sin nada, es una gran ventaja porque ahora todos tienen acceso a internet”, dice.
“Los medios sociales son clave para hacer relucir tu nombre”, dice Bumblebee, un escritor de grafiti y artista callejero en Downey, California, quien comenzó vistiendo puestos de periódico abandonados y cabinas telefónicas con dioramas con temas de abejas en 2008. “Cambió el concepto del arte callejero. Puedes hacer una obra y volverte popular”.
Admite la crítica de algunos que ven al uso de los medios sociales como trampa, pero dice que no se limita a eso. “Definitivamente cambia la forma del juego, la popularidad, pues no se trata de cuántas piezas hagas, sino de su calidad. Pero con eso puedes crear algo provocador que diga algo, no sólo poner tu nombre en una pared”.
Retribución comunal
Keith Plocek, editor web de LA Weekly que también narra el arte callejero en su blog, dirtythirdstreets.com, dice que “es algo inevitable en la era del Internet”.
“Cuando el arte callejero se hace por la razón correcta, se trata de retribuir algo a la comunidad”, dice. “Yo diría que es lo que parece estar haciendo Catlanta”.
Las entregas de Catlanta comenzaron en enero con una fuerte tormenta de invierno en Atlanta, lo que lo obligó a encontrar una actividad a puertas cerradas. Se inspiró del diseño de una playera que heredó después de la muerte de su abuela.
“Creo que sin los medios sociales no habría ocurrido tan rápido”, dijo. Además de los imanes, que no permiten mucha variedad, también deja cajas de recortes de cartulina de gatos. El día que CNN.com lo siguió, colocó la caja en el hueco de una escalera cerca del campus de Georgia Tech antes de caminar hacia el bar del otro lado de la calle para cargar las imágenes.
Media hora después, mientras caminaba hacia su auto, un tipo casi lo tira mientras corría por tomar la caja de recortes.
“¡Ya las encontramos!”, gritaron algunos de los jóvenes del otro lado de la calle. Una de ellos, una chica, abrazó amorosamente la caja.
Tomado de: CNN. Abril 12, 2011.