Profetas de la lucha antinarco

POR Alfredo C. Villeda
 En la hora de tragedia, el poeta Javier Sicilia decide hacer uso de un arma poderosa, que sin embargo no ha sido probada antes frente al enemigo: la palabra
 Notimex
Émile Cioran advirtió con oportunidad que en todo hombre dormita un profeta, y cuando se despierta, el mal es un poco mayor en el mundo. La locura de predicar está arraigada y emerge de las profundidades desconocidas al instinto de conservación. Es así, escribió el rumano centenario, que cada uno espera su momento para proponer algo, no importa qué. Es una voz, pero suficiente. Pagamos caro no ser sordos ni mudos.

Las previsiones sobre el porvenir de la empresa bélica que intenta apagar el incendio narco son aciagas. Como si tratárase de la expectativa de crecimiento anual del producto interno bruto, Genaro García Luna (“perdedor” para algunos vecinos gringos; “de los mejores policías del mundo” para otros) ha subido de tres a siete años el pronóstico para que la curva de violencia comience el descenso. El profeta personal del secretario de Seguridad Pública se ha despertado y ha hablado.
Porque sucede que el monstruo no cede. En la hora de tragedia, el poeta Javier Sicilia decide hacer uso de un arma poderosa, que sin embargo no ha sido probada antes frente al enemigo: la palabra. No la perorata, la demagogia o el discursillo. No. La palabra. Despojado de su hijo, ha decidido renunciar al verso y acometer la misión de luchar con un recurso cuya efectividad en este campo es incierta. La ha disparado a ambos lados de la sangrienta disputa, con reproches a la carencia de códigos del crimen actual, y a la inoperancia y negligencia de quienes debieran salvaguardar a la población civil, a los inocentes.
Su propuesta de pactar con el hampa, en medio de la desesperación por el asesinato de su hijo y seis personas más en Morelos, fue acompañada por la exigencia a la delincuencia de respeto a los civiles. Emplazó a las autoridades a resolver el caso en 15 días y su convocatoria a manifestarse tuvo eco internacional, con concentraciones menores, pero simbólicas, en algunas capitales insoslayables de Europa y Estados Unidos.
Sicilia adoptó así una novedosa posición, disparando hacia los dos frentes, rompiendo con una inercia que había dividido al respetable entre quienes ven el rostro del malévolo en el gobierno incapaz frente a la ola de violencia, y aquellos inamovibles en que la culpa es enterita de los sicarios hijos de puta.
Su activismo también motivó reproches y tiroteos verbales entre adversarios con posiciones irreductibles, si bien logró unificar solidaridad. Quizá esta modalidad de combate al hampa, mediante la palabra, abra nuevas vías para concretar una “coalición contra la muerte”, para usar otro concepto de Cioran, en la que no quepa la óptica monocromática.
La participación del SME y sus consignas propias, ajenas al objetivo de la marcha de Bellas Artes al Zócalo, de ninguna manera restan legitimidad a la protesta por la paz del miércoles, como los gritos contra Andrés Manuel López Obrador no desviaron la atención del fin principal de la gran concentración de 2004 contra la delincuencia. ¿Acaso las mantas provocadoras de los electricistas desvirtuaron la caminata de los periodistas, también organizada con motivo de la violencia? Por supuesto que no.
Ya es hora de pasar, también, del discurso maniqueo de las víctimas buenas y malas, de las lecturas en blanco y negro. Gallo, Martí, Vargas, Cevallos Coppel, Sicilia. Son apellidos de figuras públicas y por ese solo carácter sus deudos pueden convocar a acuerdos, tienen acceso a las autoridades y los medios, salvo el caso Wallace, en el que la señora Isabel Miranda se hizo camino a madrazos, sin tener antes reflector alguno en su entorno. Ellos, desde sus trincheras, han intentado en medio de su dolor sacudir a una sociedad adormecida que tarde se ha dado cuenta de que bajo su almohada se ha instalado, como en el cuento de Horacio Quiroga, un monstruo parasitario.
Muchos se ofenden por la atención mediática a estos personajes. Pero debe reconocerse que la mayoría de los victimados son contendientes afiliados por propia voluntad o a fuerza en alguno de los bandos en lisa. Cada una de las 32 mil muertes, por cierto, es una desgracia y representa un tropiezo de todos, como país, como especie. Frente al despliegue informativo que tienen los crímenes antes aludidos, no hay que olvidar que la naturaleza del duelo que guarda el hampa es privada. Lo último que espera la familia de uno de los suyos caído en combate en la narcoguerra es la exposición. No son pocos los casos de matanzas durante funerales, si hacemos memoria. Por eso cada inocente ejecutado atrae los reflectores.
Profetas que despiertan a cada rato, de vuelta con Cioran, están tan seguros de que no hay que pactar con el narco como de que la indignación popular debe convertirse en un reproche unívoco contra los sicarios. Sicilia ha planteado los dos polos sin dejar de reclamar la inacción de las autoridades. ¿Debe ceñirse la estrategia de inconformidad a un solo bando? ¿Sólo se puede optar por una recriminación, a los inútiles negligentes o a los carniceros sanguinarios? En el mundo monocromático, parece que el efecto Sicilia ha abierto un flanco más ancho que el del “pensador de ocasión”.

3 thoughts on “Profetas de la lucha antinarco

  1. Interesante y sugerente articulo de Alfredo Villeda… El evidente y terrible dolor de Javier Sicilia por la muerte de su hijo, lo ha definido con la frase “…Despojado de su hijo, ha decidido renunciar al verso y acometer la misión de luchar con un recurso cuya efectividad en este campo es incierta….”
    Sin embargo, y pese a que a muchos mexicanos ha conmovido el drama personal de Sicilia, y el de muchos otros casos más, parecería que aun no es suficiente….
    El elemento motivador de Villeda, es la afirmación de que Sicilia ha utilizado un arma poderosa y novedosa, que es La Palabra. Y tiene razón, debemos utilizar la lógica y la fuerza de La Palabra, para enfrentar y exigir que este país se ordene y democratice, para que deje de existir la violencia y se castigue el crimen con toda la fuerza de la ciudadanía y de la justicia, para castigar a los paridos políticos y a los gobernantes ineptos, para eliminar la discriminación racial y la marginación social, para dar oportunidades iguales a todos nuestros hijos, para castigar y evitar la violencia contra las mujeres y los niños, para evitar la corrupción y la injusticia….
    Es cierto, debemos comenzar por algo, de debemos comenzar al menos por La Palabra, y después no detenerlos…
    Eduardo Martínez Rosas

  2. Interesante y sugerente articulo de Alfredo Villeda… El evidente y terrible dolor de Javier Sicilia por la muerte de su hijo, lo ha definido con la frase “…Despojado de su hijo, ha decidido renunciar al verso y acometer la misión de luchar con un recurso cuya efectividad en este campo es incierta….”
    Sin embargo, y pese a que a muchos mexicanos ha conmovido el drama personal de Sicilia, y el de muchos otros casos más, parecería que aun no es suficiente….
    El elemento motivador de Villeda, es la afirmación de que Sicilia ha utilizado un arma poderosa y novedosa, que es La Palabra. Y tiene razón, debemos utilizar la lógica y la fuerza de La Palabra, para enfrentar y exigir que este país se ordene y democratice, para que deje de existir la violencia y se castigue el crimen con toda la fuerza de la ciudadanía y de la justicia, para castigar a los paridos políticos y a los gobernantes ineptos, para eliminar la discriminación racial y la marginación social, para dar oportunidades iguales a todos nuestros hijos, para castigar y evitar la violencia contra las mujeres y los niños, para evitar la corrupción y la injusticia….
    Es cierto, debemos comenzar por algo, de debemos comenzar al menos por La Palabra, y después no detenernos…
    Eduardo Martínez Rosas

  3. Más que ‘Fenomenología del Amor’, podría llamarse ‘Las Vivencias del Amor’… En una forma amena y divertida, Mariana Molina nos narra, lo que supongo son sus experiencias por los caminos del Amor, y disecciona a aquellos hombres que se han cruzado en su camino, verdaderamente pasé un buen rato con su lectura, imaginándome a Mariana y sus Amores…
    La realidad, es que este tipo de relaciones en muchos sentidos se convierten en tormentosos lugares comunes, no exentos de lo que la propia autora afirma, sobre un “…machismo y la misoginia se dan en muchas derivaciones donde somos castradoras ambas partes…”, ese es para mí el aspecto central del articulo de Mariana, la necesidad de madurar como sociedad, resolviendo los estereotipos culturales que nos atan en las relaciones amorosas, el aprender a entregarse mutuamente sin conflictos y sin reservas…
    Eduardo Martínez Rosas.

Comments are closed.