El siglo XVIII, bitácora del cambio climático

POR BBC Mundo
Científicos analizarán las anotaciones hechas por exploradores, balleneros y comerciantes en sus viajes. El objetivo es determinar si las bitácoras contienen alguna clave sobre los niveles del hielo en la zona en esa época

“No puedes mirar hacia adelante sin mirar hacia atrás”. Con esta frase, el investigador Dennis Wheeler define las bases del proyecto de investigación que realiza con sus colegas de la Universidad de Sunderland, en el Reino Unido: estudiar en detalle los diarios de viaje de los barcos que navegaron por el Círculo Polar Ártico durante el siglo XVIII, en busca de pistas sobre el cambio climático.

Cual si fueran detectives, los científicos analizarán la inmensa cantidad de anotaciones hechas por exploradores, balleneros y comerciantes durante sus viajes, que tuvieron lugar hace más de 260 años.
El objetivo es determinar si estas bitácoras contienen alguna clave sobre los niveles del hielo en la zona en esa época.
“Vamos a buscar información sobre el cambio climático, especialmente sobre el avance y retroceso de los hielos entre 1750 y 1850”, explica Wheeler.
“El Ártico es una zona extremadamente importante, pero necesitamos saber cómo se comportó en el pasado para evaluar cómo se comportará en el futuro”, añade.
Viajes famosos

Entre los registros a investigar se encuentran los de viajes famosos, como la expedición polar del británico William Edward Parry, uno de los primeros en aventurarse –en 1827— al Polo Norte, o el viaje de su compatriota John Franklin en busca del Paso del Noroeste.
También analizarán los registros de la Marina Real Británica y la Compañía de la Bahía de Hudson, una de las empresas comerciales de Canadá más antiguas del mundo.
Al contrario de lo que se pueda pensar, los registros de los barcos contienen datos muy precisos y valiosos tanto para los científicos como para los historiadores.
La mayor parte de la información meteorológica proviene de las mediciones tomadas por los barómetros y termómetros de cada barco. Como ambos instrumentos eran muy costosos, permanecían guardados en la cabina del capitán.
Por esta razón, las mediciones eran tomadas casi siempre en la sombra de la cabina, donde no había calefacción, y por lo tanto pueden compararse perfectamente con los registros modernos.
Detalles

Por otra parte, como los cronómetros marinos no estaban en boga –pese a que se inventaron en el siglo XVIII—, los capitanes debían registrar con detalles las variables del clima, como la dirección y la velocidad del viento, para calcular la longitud.
Estos registros son los que ahora pueden resultar cruciales para los investigadores. Sobre todo porque el cambio climático “no es más un tema científico, es una preocupación política y global”, abunda Wheeler.
Los hallazgos del equipo serán presentados al final en una serie de conferencias internacionales y el informe final será publicado y puesto a disposición del público.
Diciembre 27, 2010.