Holly Golightly: cuando la fiesta termina y no queda más que el desastre

POR Andrea Mireille
Visto de cerca, el personaje protagonista de Desayuno en Tiffany’s es un retrato de su autor: rodeada de lujo, glamur, allegada a ricos y poderosos; de repente la fiesta se termina para Holly Golightly, quien al igual que su creador no consigue abandonar la infancia por completo y debe despertar a la realidad de golpe para intentar
encontrarse a sí misma

Siempre se ha especulado sobre quién inspiró a Truman Capote para crear a uno de sus personajes más recordados y admirados: Holly Golightly, la protagonista de la novela corta Desayuno en Tiffany’s; amante del lujo, busca un millonario para casarse, que le cumpla sus caprichos y así continuar con su estilo de vida.

Algunos dicen que el personaje está inspirado en Marilyn Monroe, también se sabe que el escritor se basó en las actitudes de las jóvenes de la alta sociedad neoyorquina y en varias amigas suyas, especialmente en Doris Lilly. Incluso se vio envuelto en una polémica cuando le llegó una demanda por violación a la intimidad por parte de una mujer de Manhattan que tenía el mismo apellido que la célebre playgirl, a lo que el escritor respondió: “Mi Holly apenas tiene 20 años, esa mujer tiene más de 40. Es absurdo”.

Sin embargo, vista de cerca, Holiday Golightly es un retrato de su autor: ambos provienen de una infancia solitaria, conflictiva; Lulamae Barnes, una chica de campo, cambia su nombre y apellido al igual que su autor, Truman Streckfus Persons, que adoptó el segundo apellido de su padrastro cubano, Joe García Capote.
De carácter inquieto, aventurero y libre, creador y creación vivían envueltos en lujo y confort que ocultaban tristeza, soledad; una sensación de vacío y no pertenencia. Al igual que su personaje, Capote siempre se rodeó de ricos y poderosos, que tal y como le sucede a Golightly, lo abandonaron a su suerte cuando, tras su brillo y ascenso social, sufrió una irremediable caída que, al igual que a su irresistible e ingenuo personaje, lo trajo de vuelta a una inclemente realidad: en algún momento la fiesta se termina y nos quedamos solos en medio del desastre, con la basura que nadie recogió y la sensación de ser lo que todos olvidaron.
Un niñote

Considerado “un niño que no había madurado, grotescamente combinado con un hombre  que sabía y deseaba demasiado”, Capote revolucionó la literatura norteamericana con sus personajes tan seductores como trágicos: niños a punto de abandonar la infancia y adultos que no consiguen salir por completo de ella; seres destrozados por el mundo en los que bajo el feliz y despreocupado exterior subyacen el dolor, la fragilidad, la soledad y el miedo. Desde luego, Holly encaja perfectamente en ello: siempre lista para la huida (sus pertenencias están envueltas en cajas y guardadas en maletas), vive sin ningún tipo de anclaje, no pertenece a nada ni a nadie; es una marginal que sobrevive del dinero que los hombres le dan a cambio de su compañía, con ello financia sus excursiones a los baños de clubes y restaurantes exclusivos. Rechaza una carrera en Hollywood y se sumerge en la vida nocturna de Nueva York, donde seduce y fascina a la fauna más extravagante de la gran manzana, desde tipos adinerados, volubles y caprichosos que incluyen a un millonario de inclinaciones nazis hasta su barman de confianza, Joe Bell, y Sally Tomato, un mafioso que cumple condena en Sing Sing quien utiliza a Holly –sin que ella lo sepa– para pasar informes sobre el tráfico de estupefacientes.
Acompañada en sus peripecias por su gato “sin nombre” y por su vecino, Fred, Holiday sueña con encontrar un lugar como Tiffany’s, la famosa joyería especializada en diamantes, que le brinde paz, alegría y la esperanza de establecerse y encontrarse a sí misma, pues aunque sabe lo bueno que es no rendir cuentas a nadie, llega un momento en que se percata de que su desarraigo es tal que “no es dueña ni de su propio corazón”, ni siquiera de sí misma.
Un desayuno en el que nadie quedó satisfecho

Dirigida por Blake Edwards y rodada en tan sólo ocho semanas, Desayuno en Tiffany’s llegó a las salas de cine el 5 de octubre de 1961. De inmediato alcanzó los primeros puestos de popularidad en taquilla. Holly volvió salirse con la suya, cautivando a todos los que supieron de su existencia por medio de la película. Audrey Hepburn es recordada por uno de sus mejores papeles y por la elegancia que la coronó como icono del estilo: el look de Miss Golightly fue creado por Hubert Givenchy y continúa como uno de los más distinguidos e imitados, todo complementado por la música de Henry Mancini, cuya pieza Moon River, con letra de Johnny Mercer y cantada por la propia Audrey, estuvo a punto de ser excluida de la película.
Pese al éxito de la cinta y su estatus de culto en su momento ninguno de los involucrados quedó satisfecho con ella; Capote pidió expresamente a Marylin Monroe, pero los productores escogieron a Audrey Hepburn. Al enterarse, el escritor enfureció y desdeñó a la intérprete, hizo pedazos su actuación y la acusó de suavizar el personaje con tal de no dañar su imagen cándida, también reprobó la actitud estereotipada y ridícula del personaje de Mr. Yunioshi. Por su parte, la actriz declaró que odiaba la imagen que proyectaba en la película y la participación del actor George Peppard fue considerada mediocre.
Las diferencias entre el libro y el filme son grandes debido a la censura y el planteamiento de la productora para hacerla “menos oscura” y transformarla en una comedia romántica: los coqueteos con la bisexualidad, la experimentación con drogas (marihuana, píldoras), la sexualidad libre y provocadora, así como su personalidad valemadrista y escandalosa fueron suprimidas. Además, en el libro, Golightly no era ni la mitad de hermosa que Audrey Hepburn, pues siempre se enfatiza que la chica es “atractiva sin ser guapa”; en tanto que en la cinta Fred no es sólo el melancólico narrador sino un escritor mantenido por una mujer mayor a la que abandona cuando conoce a Holly.
Divertida y frívola

A pesar de su final endulzado y light la película captura la esencia del libro: divertida y frívola como su protagonista, la historia presenta personajes sumamente infelices e insatisfechos, que pretenden compensar sus carencias con  dinero obtenido de forma fácil y con comodidades.
El libro y la película coinciden en reflejar el anonimato de las grandes ciudades, la soledad, el espíritu festivo como forma de evasión para intentar sobrevivir en medio de la angustia y el caos, que permanecen ocultos bajo una felicidad superficial.
Impredecible, graciosa y sumamente astuta, Holiday Golightly es un personaje femenino auténtico, audaz; una irresistible heroína, cuya seguridad y exquisita frivolidad se combinan con cinismo y vulgaridad complementados con una actitud arriesgada y valiente. Después de todo el final de la novela es incierto y no se sabe con exactitud si la protagonista consiguió lo que tanto anhelaba, pero se deja entrever que quizá aún sigue en búsqueda de ello aunque no sepa realmente qué es.
Publicada hace 53 años y con la adaptación cinematográfica a punto de celebrar su 50 aniversario, Desayuno en Tiffany’s es una de las obras más celebradas de Capote. La película constituye una delicia y está llena de escenas memorables desde su inicio: Holly baja de un taxi y se detiene a observar las joyas mientras bebe café y come un croissant en medio de la paz de aquel lujoso paraíso: ese lugar de ensueño en el que actualmente no pasa un día sin que esté lleno de soñadores y turistas, personas que quizá buscan, aunque sea por un momento, olvidarse de sus problemas, sentirse tan libres, únicos y especiales, como Holly Golightly.