La casa de Kerouac en Orlando

POR Carolyn Kellogg
El inmueble donde el autor escribió The Dharma Bums hoy la maneja una agrupación sin fines de lucro, y entre otras actividades, es residencia temporal de escritores

En 1957, cuando On the Road fue publicado, Kerouac fue a vivir con su madre en Florida, en su bungaló de Orlando, en un barrio tranquilo llamado College Park. Se quedó ahí menos de un año, pero allí, en un lapso corto e intenso, no tan diferente de aquel en el que compuso On the Road, escribió The Dharma Bums.

El manuscrito original de The Dharma Bums se puede encontrar en el Museo Histórico del condado de Orange, en ese mismo estado.

Para llegar a la casa conduje alrededor de un pequeño lago rodeado de casas antiguas hermosas en perfectas condiciones, muchas de dos pisos de altura, uno con un coche de época y un Porsche al frente. La gente en los barcos pescaba. Luego tomé un camino comercial de dos carriles con construcciones más modestas, casas de mediados de siglo, la mayoría de una sola planta de bloques de hormigón y antiguos bungalós. Algunas de estas casas habían sido derribadas para dar paso a nuevas mini mansiones de dos plantas, pero, sobre todo, la zona daba la sensación de ser una comunidad que valora sus estructuras existentes. La gente cuidaba sus jardines y caminaba con sus hijos y perros bajo los árboles verdes.
Bastón de mando

No todo el mundo en College Park conoce la casa de Kerouac. Un hombre me dijo que debería ir a un Starbucks cercano y ahí preguntar sobre el autor. Otro, sin embargo, señaló con la cabeza el bungaló gris donde yo estaba y dijo: “Esta es la casa del escritor”. El detallado letrero de “No molestar” en la puerta de entrada lo confirmó.
La señal no había sido colocada por un ciudadano cansado de que los cazadores de Kerouac llamaran a la puerta (aunque lo hacen). Fue puesto allí por el Jack Kerouac Writer in Residence Project –informalmente, el Proyecto Kerouac—, una agrupación sin fines de lucro que da mantenimiento a la casa y, lo más importante, otorga fondos de residencia por tres meses a escritores.
“Me siento en la sala donde Kerouac escribió The Dharma Bums (Los vagabundos del Dharma)”, dice Ellie Watts-Russell, la escritora que vive en la casa desde marzo. Ella estuvo dirigiendo un taller de escritura mientras yo estaba allí y me llamó unos días después. “Hay una foto de Kerouac trabajando en The Dharma Bums en la habitación donde tengo que escribir”.
Watts-Russell, una británica que está sorprendida por el apoyo ofrecido a los escritores en Estados Unidos con residencias como ésta, opina que hay “un verdadero sentido al pasar el bastón de mando entre los escritores”. Se refería a que la Casa Kerouac tiene una tradición de que cada residente dé la bienvenida al siguiente, algo que se aplica aun con mayor sentido: que todos los que pasan el bastón de mando lo hagan sobre la máquina de escribir de Kerouac en esa habitación.
La historia oculta de Florida

La madre de Kerouac vivía en el bungaló de la parte trasera del apartamento, en el 1418 1/2 de la Avenida Clouser. Hay una fotografía en la parte de arriba. “Ahí está la famosa foto de Jack sentado en la parte trasera de la casa con unas naranjas”, explica Watts-Russell. “Es algo maravilloso sentarse en el mismo lugar.”
Sin embargo, por décadas la gente no tuvo conciencia del legado literario de la casa. Watts-Russell dice que en un momento el inmueble fue invadido por las ardillas.
Mike Robinson me dijo vía correo electrónico: “Viví en esa casa de 1975 a 1979. Quedé impresionado por el hecho de que Kerouac, uno de mis autores favoritos, vivió donde después yo viví”. Robinson, que ahora es miembro del Proyecto Kerouac, se enteró sobre la casa en que vivió Kerouac por el libro Kerouac in Florida: Where the Road Ends –al que él denomina “lectura obligada”— de Bob Kealing.
Kealing, un periodista ganador del premio Emmy, llama al legado del Orlando de Kerouak “la historia oculta de Florida”. Su trabajo trajo a la luz la conexión Kerouac, y el Proyecto Kerouac comenzó alrededor de 1997. Ahora, bajo la figura “sin fines de lucro”, la casa está en buen estado, paga sus facturas, alberga escritores en residencia en estancias de tres meses y sirve como centro literario. Entre sus visitantes destacan poetas como Billy Collins, Messina Frank y Ron Whitehead; la escritora Carolyn Cassady (viuda de Neal), el actor Michel York y el músico David Amram.
“Ser capaz de seleccionar a los escritores y conocerlos es algo especial para mí. Las lecturas que se realizan son divertidamente fantásticas”, escribió Robinson. “Todos somos voluntarios. Siempre estamos recaudando fondos para mantener el sonido de la casa y para pagar las cuentas. Si alguien lee esto y quiere contribuir a la causa, no lo dude.”

Muchas casas de escritores se han conservado para que los lectores entusiastas puedan visitarlas; los sitios web de esas casas mantienen una lista completa. Me hubiera gustado entrar a la casa de Kerouak en Orlando, pero el Proyecto Kerouac trata de hacer algo diferente. “Muchas de esas casas son museos glorificados, donde el escritor alguna vez comió sus cereales en el desayuno”, señala Watts-Russell. “La de Kerouac es para vivir y respirar”.
Quizá la próxima vez que esté cerca de Orlando podré echar un vistazo por ahí; o quizá será mejor esperar a ver el documental Jack Slept Here.
Tomado de: Los Angeles Times. Mayo 10, 2011.
Traducción: José Luis Durán King.