Primos hasta en el crimen

POR José Luis Durán King
Dos tipos duros de Florida, sin mucho cerebro para la planeación, protagonizaron una serie de actos que, de no haberse tratado de una cadena de homicidio serial, bien pudieron perfilar sus habilidades a la comedia

Un día de julio de 1983, un adolescente de 14 años iba en bicicleta rumbo a su casa en el área de Vero Beach, Florida, cuando vio que una joven desnuda corría por la calle perseguida por un hombre, también desnudo, que portaba una pistola. Al darle alcance, el individuo derribó a la muchacha y después disparó a mansalva.

El niño llegó a casa, le contó todo a su madre y ésta dio parte a la policía. Sin embargo, ya un hombre había contactado a las autoridades, a quienes les había dicho que estaba dispuesto a contarles todo.
David Gore era un fortachón que había nacido en Florida en 1951. Amaba a las armas y a las mujeres. A estas últimas las idolatraba tanto que había sido despedido de una gasolinera después de hacer un hoyo en la pared para espiar a la clientela femenina.
Cuando los agentes arribaron a la casa de Gore, encontraron en el interior de un auto estacionado frente a la casa del individuo el cuerpo desnudo de la chica baleada, quien más adelante fue identificada como Lynn Carol Elliot, de 17 años. Una vez detenido, Gore confesó que él y otro tipo habían secuestrado a Elliot, a quien trasladaron a la casa de Gore, donde la violaron en reiteradas ocasiones. Cuando la chica intentaba huir, fue asesinada.
Pero había más. Gore declaró que estaba en un proceso de profunda conversión religiosa y que después de hablar con Dios necesitaba limpiar su conciencia, por lo que confesó su participación en otros cinco homicidios. Ying Hua Ling y su madre Hsiang Hua Ling, Judith Kay Daley, Angelica Lavallee y Barbara Byer, todas ellas mujeres, a quienes dijo haber asesinado con ayuda de un cómplice. ¿De quién más hablaba?
Fred Waterfield, era el primo un año mayor de David Gore. Era también un tipo fornido, nativo de Florida, ex jugador de futbol Americano, con un temperamento igual o más violento que el de Gore. En 1976 los primos habían unido sus “talentos” para practicar el nuevo deporte que les fascinaba: cazar mujeres.
Pareja dispareja

Inicialmente, sus intentos por lograr capturar a alguien fueron como una historia de El Gordo y El Flaco en cine mudo. Por ejemplo, en una ocasión los primos dispararon con un rifle a la llanta de una motocicleta conducida por una mujer. Esta ni cuenta se dio de lo que había sucedido. Tranquilamente se hizo a un lado del camino, recostó la moto y se fue caminando.
A principios de 1981, al ver que juntos no lograban resultados, Fred Waterfield decidió cambiar de estrategia. Le dijo a su primo David Gore que le daría mil dólares por cada joven hermosa que atrapara para él. Las primeras víctimas fueron Ying y Hsiang Hua Ling, madre e hija, quienes fueron “arrestadas” antes de entrar a su casa por el “oficial” Gore, quien les mostró una placa falsa de policía. Después de llamar a Fred, y para matar el tiempo mientras llegaba su primo, Gore violó a las dos mujeres. Waterfield fue menos delicado con las víctimas. No quiso saber nada de la señora Hsiang, a quien consideró demasiado vieja, por lo que decidió asesinarla a golpes. Tras violar y asesinar a Ying, Waterfield dio 400 dólares a Gore y le dijo que se deshiciera de los cadáveres, los cuales fueron sepultados a flor de tierra cerca del domicilio que las mujeres habían habitado.
La siguiente presa fue Judith Daley, de 35 años, quien fue raptada en julio de ese mismo año. Tras divertirse con ella y asesinarla, los rastros de la mujer simplemente desaparecieron. Al confesar, Gore dijo que jamás alguien encontraría el cuerpo de Daley, pues había servido “de alimento para los lagartos.”
Un destino similar correspondió a Angelica Lavallee y a Barbara Byer, dos jóvenes de 14 años que pedían aventón en la carretera. Después de ser violadas y asesinadas, el cuerpo de Byer fue desmembrado y enterrado clandestinamente, mientras que los restos de Levallee fueron esparcidos en un canal.
La última víctima de los primos fue Lynn Carol Elliot, asesinada desnuda, en la calle, ante la mirada atónita de varias personas.
Después de ser llevados a la corte, sorprendentemente en 1985 Fred Waterfield fue convicto sólo por los asesinatos de Angelica Lavallee y Barbara Byer, por lo que recibió dos sentencias de por vida, con posibilidad apelar la libertad condicional después de cumplir al menos 50 años de encierro. Gore, por su parte, fue sentenciado a muerte por su participación en los homicidios. Ambos siguen en prisión y sin contacto entre sí.