Bob Dylan, un renuente portavoz político

POR Peter Dreier
El ensayo siguiente es una adaptación de The 100 Greatest Americans of the 20th Century: A Social Justice Hall of Fame, que Nation Books publicará a principios de 2012

Cuando los productores de las cintas de Hollywood, documentales, noticias o programas de televisión requieren evocar el espíritu de los años 60, por lo general muestran cortos de hippies de cabello largo bailando en un festival, manifestantes que marchan contra la guerra o estudiantes sentados en un comedor, mientras una de dos canciones de Bob Dylan, Blowin’ In the Wind o The Times They Are A-Changin’, se escuchan de fondo.

Periodistas e historiadores a menudo suelen tratar los temas más emblemáticos de la época y al propio Dylan como la quintaesencia de la canción de “protesta”, una imagen congelada en el tiempo. Dylan irrumpió en la escena musical en 1961, tocando en los cafés de Greenwich Village cuando el renacimiento de la música popular ya estaba en marcha; al año siguiente lanzó su primer álbum. En un periodo de menos de tres años, Dylan escribió casi dos docenas de canciones de orientación política, cuyas letras creativas e imaginería reflejan el humor cambiante de la generación baby boom de la posguerra, así como la urgencia de los movimientos de los derechos civiles y contra la guerra. En un momento en que el hálito del macartismo todavía se encontraba en el aire, Dylan mostró que las canciones con mensajes políticos de izquierda podían ser un éxito comercial. Sin darse cuenta, el cantautor sentó las bases para los músicos folk y otros artistas de la época, algunos de los cuales estaban más comprometidos con los dos principales movimientos que desafiaban el status quo de Estados Unidos, y los ayudó a llegar a un público más amplio.
En 1964, sin embargo, Dylan confesó a sus amigos y a algunos reporteros que él ya no estaba interesado en la política. La revista Broadside preguntó a Phil Ochs, otro cantautor de “protesta”, si pensaba que a Dylan le gustaría ver “enterradas” sus canciones de protesta. Ochs respondió con perspicacia: “No creo que pueda enterrarlas. Son muy buenas. Y ahora están fuera de sus manos”.
El modelo Guthrie
Woody Guthrie
Dylan nació como Robert Allen Zimmerman y se crió en Hibbing, un pueblo minero en el norte de Minnesota, dentro de una familia judía de clase media. De adolescente admiraba a Elvis Presley, Johnny Ray, Hank Williams y Little Richard, y aprendió por sí mismo a tocar la guitarra. En 1959 se mudó a Twin Citis para asistir a la Universidad de Minnesota, aunque pronto abandonó los estudios. Se quedó en esa zona para absorber la música folk en ciernes y su escena bohemia, al tiempo que comenzó a presentarse en cafés locales y a mejorar su estilo de tocar la guitarra. Un amigo prestó a Dylan su colección de discos de Woody Guthrie y sus ejemplares de la revista Sing Out!, que contenía los acordes y las letras de muchas canciones folk. Dylan leyó la autobiografía de Guthrie, Bound For Glory, y aprendió a tocar muchas de las canciones de este artista.
Para entonces, el joven Zimmerman había cambiado su nombre (al parecer inspirado por el poeta galés Dylan Thomas) y adoptado algo de la personalidad de Guthrie. Murmuraba cuando hablaba y cantaba, mantenía el acento, llevaba ropa de obrero (incluso una gorra de pana), e imitó ciertos gestos de Guthrie. Al principio parecía que Dylan se identificaría más con el Guthrie solitario y bohemio que con el Guthrie radical y activista. Poco después de que Dylan arribó a Nueva York en enero de 1961, a los 19 años, visitó a Guthrie, quien para entonces sufría la Enfermedad de Huntington en un cuarto de hospital de Nueva Jersey.
En esa época, el Greenwich Village de Nueva York era el epicentro del renacimiento de la música folk, de una creciente conciencia política y (junto con San Francisco), del beatnik y la cultura bohemia del jazz, la poesía y las drogas. La zona rebosaba de cafés, algunos de los cuales cobraban la entrada y otros permitían a los artistas pasar el sombrero mientras que los clientes compraban sándwiches y bebidas.
Dylan hizo un recorrido por los clubes de folk y causó una gran impresión. Su forma de cantar y tocar la guitarra era torpe, pero tenía el encanto de un niño pequeño y un carisma que desarmaba al público. Su repertorio inicial consistió principalmente de canciones de Guthrie, blues y piezas tradicionales. A partir de entonces comenzó a tejer una leyenda sobre su pasado, incluyendo historias acerca de haber sido parte de un circo y un niño de carnaval, que tenía una banda de rock en Hibbing con la que se presentó en televisión, y que huyó de casa para aprender canciones de bluesistas negro. Estaba, como lo continuó haciendo durante toda su vida, reinventándose a sí mismo.
Encuentro con los poetas

Dylan tuvo un apoyo enorme cuando el reportero de música Robert Shelton, del New York Times, escribió una reseña, el 29 de septiembre de 1961, adulando una actuación en el City Folk Gerde bajo el título: “Bob Dylan. Un estilista destacado”. Shelton señaló que Dylan parecía “un cruce entre un beatnik y un chico de coro”, y se refirió a cuatro de las canciones que el artista interpretó aquella noche: la tradicional House of the Rising Sun, y tres canciones que Dylan escribió: Talkin’ Bear Mountain, Talkin’ New York y Talkin’ Havah Nagilah. Pero el crítico no mencionó alguna de las canciones de protesta. Escribió que Dylan era “muy vago acerca de sus antecedentes y su lugar de nacimiento”, lo que contribuyó a la construcción de la mitología del músico. La reseña colocó a Dylan en el mapa y le significó un contrato discográfico, aunque su primer álbum, Bob Dylan, fue lanzado hasta marzo de 1962. Ninguno de los 13 cortes del álbum (incluyendo dos composiciones originales) se podría considerar de política o protesta.
En julio de 1961, Dylan conoció a Suze Rotolo, de 17 años, hija de comunistas y de izquierdistas. Pronto se mudaron a un apartamento en el Village. Suze introdujo a Dylan con escritores y poetas (especialmente Bertolt Brecht y Arthur Rimbaud), lo que amplió los horizontes líricos del artista. Asimismo, la joven alimentó la conciencia política de Dylan. Rotolo trabajaba como secretaria en la oficina del Congreso de Igualdad Racial (CORE) y cada noche informaba a Dylan sobre los chismes más recientes sobre el movimiento de derechos civiles. Los sit-ins habían aparecido el año anterior. Para la primavera y el verano de 1961, los Freedom Rides estaban en las noticias. La escena del Village folk rebosaba de cantantes escribiendo e interpretando canciones copiadas de los titulares.
En enero de 1962, con la esperanza de ser invitado a actuar en un festival de beneficencia,  Dylan escribió The Ballad of Emmett Till, acerca de un afroamericano de 14 años que fue golpeado y asesinado a balazos en Mississippi en 1955 por silbarle a una mujer blanca. Fue la primera canción de “protesta” de Dylan . En el lapso de un año escribió varias canciones temáticas, entre otras Talkin’ Blues John Birch Society (en la que se burla de las organizaciones de extrema derecha), Let Me Die in My Footsteps (una crítica a la histeria de la Guerra Fría que llevó a los estadounidenses a construir refugios), Oxford Town (sobre los disturbios que provocó la aceptación del primer afroamericano en la Universidad de Mississippi, James Meredith), Paths of Victory (sobre las manifestaciones en pro de los derechos civiles) y A Hard Rain’s a-Gonna Fall (sobre el miedo de una guerra nuclear, que se estrenó en un concierto en el Carnegie Hall un mes antes de la crisis de los misiles de Cuba, lo que hizo que el temor fuera más tangible). Esas canciones fueron publicadas en una nueva revista, Broadside, que buscaba alentar la canción de protesta como parte de los movimientos para el cambio.
Viento de protesta

En abril también de 1962, Dylan escribió la que sería su canción más famosa, Blowin’ in the Wind, que apareció en la edición de mayo de Broadside y en el número de junio de Sing Out! Para la composición de Blowin’ in the Wind se inspiró en la melodía No More Auction Block, un espiritual negro anti-esclavista. Dylan interpretó la canción en Gerde’s Folk City antes de que fuera publicada o grabada, y pronto hubo un rumor importante en el Village sobre la nueva composición. A diferencia de Emmett Till, John Birch y Let Me Die, Blowin’ in the Wind no trataba sobre un incidente en específico o una controversia pública. La letra refleja un estado de preocupación sobre el rumbo general de Estados Unidos, incluyendo las manifestaciones de los derechos civiles y la escalada en la carrera del armamento nuclear.
Obviando los detalles, tres versos de Dylan logran una calidad universal que los hace susceptibles a interpretaciones diversas y permite a los escuchas leer sus propios intereses en las letras. “¿Cuántas veces deben volar las balas de cañón antes de que sean prohibidas para siempre?” y “¿Cuántas muertes tomará hasta que él sepa que ha muerto demasiada gente?”, se refieren indudablemente a la guerra, pero no a una guerra en particular. Uno puede escuchar las palabras “¿Cuántos años puede alguna gente existir antes de que se le permita ser libre?”, y relacionarlas con el movimiento en pro de los derechos civiles y los Freedom Rides recientes. “¿Cuántas veces puede un hombre voltear la cabeza fingiendo que simplemente no ve?” puede referirse a la falta de voluntad de la nación para hacer frente a su propio racismo o a otras formas de ignorancia. La canción refleja una combinación de alienación y ultraje. Los escuchas han debatido por mucho tiempo lo que Dylan quiso decir con “La respuesta soplando en el viento”. La respuesta es tan obvia que está justo frente a nosotros. ¿O es elusiva y está más allá de nuestro alcance? Esta ambigüedad es una de las razones por lo que la canción es tan atractiva.
Antes de cantar Blowin’ in the Wind en Gerde’s, Dylan explicó: “No hay una canción de protesta ni nada de eso, porque yo no escribo canciones de protesta… Sólo escribo algo que ya se dijo, por alguien, para alguien”. Dylan pudo haber sido ser tímido o falso, pero eso no importaba. La canción atrapó el viento de protesta en Estados Unidos y comenzó a volar.
Dylan grabó “Blowin’ in the Wind” en su segundo álbum, The Freewheelin’ Bob Dylan, lanzado en mayo de 1963, pero fue la versión estrenada un par de semanas más tarde por Peter, Paul and Mary la que se convirtió en un fenómeno en todo el país. El single vendió 300 mil copias en su primera semana. El 13 de julio de 1963 alcanzó el número dos en el Billboard, con más de un millón de copias vendidas. Millones de estadounidenses se aprendieron la letra y la cantaban mientras sonaba en la radio, se entonó en las manifestaciones y en conciertos, y fue tarareada campamentos de verano, iglesias y sinagogas.
Un aviso estridente

La popularidad de la canción convirtió a Dylan, a los 22 años, en una celebridad y confirmó su imagen como un cantante de protesta que expresaba el espíritu de su generación. Es imagen se confirmó cuando el 5 de julio, él y Pete Seeger participaron en un acto de proselitismo político en Greenwood, Mississippi. Dylan cantó Only a Pawn in Their Game (Sólo un peón en su juego), que habla sobre el asesinato en Mississippi del líder del NAACP, Medgar Evers, que había ocurrido un mes antes. Dylan también cantó en agosto de 1963 en la Marcha de Washington por Empleos y Libertad, donde Martin Luther King pronunció su famoso discurso “Yo tengo un sueño”.
Ese año, también escribió The Lonesome Death of Hattie Carroll (basada en una noticia de principios de 1963, sobre la muerte de una camarera negra en manos de un poderoso hombre blanco); Who Killed Davey Moore? (acerca de un boxeador negro que murió después de una pelea brutal); Talkin’ World War III Blues (sobre la amenaza de la aniquilación nuclear); Masters of War (una protesta contra la carrera armamentista) y The Times They Are A-Changin’, que no trataba de un evento en específico sino de un desafió al establishment político en nombre del grupo de jóvenes de Dylan. En esta canción el dedo apunta a los “senadores, congresistas”, y a “madres y padres”, advirtiéndoles que había una “batalla allá fuera y es feroz”, al tiempo que les aconsejaba “no criticar lo que no pueden entender”. La sentencia de Dylan “El perdedor de ahora más adelante ganará” suena muy similar a la noción bíblica de que los mansos heredarán la tierra, o tal vez que el pueblo negro y pobre de Estados Unidos ganará en su lucha por la justicia. Como Blowin’ in the Wind, The Times se convirtió en un anatema, un aviso estridente, furioso aunque esperanzador. Llegó a simbolizar la brecha generacional y convirtió a Dylan en el renuente “portavoz” de la revuelta juvenil.
Algo de Lee Harvey Oswald

El tercer álbum de Dylan, también llamado The Times They Are A-Changin’, fue grabado entre agosto y octubre de 1963, e incluyó el corte “Blues North Country”, que narra la vida de Dylan en Minnesota, y describe el sufrimiento causado por el cierre de las minas de Iron Range, convirtiendo las zonas mineras en ciudades fantasma de desempleados, un tema que Bruce Springsteen retomó años más tarde. Sorprendentemente, Dylan narra la historia desde el punto de vista de una mujer.
La ambición de Dylan por el éxito en ocasiones entró en conflicto con sus principios políticos y artísticos. En 1963, cuando la CBS dijo al artista que no podía cantar Talkin’ John Birch Blues Society en el popular programa de Ed Sullivan, debido a que la pieza era demasiado controversial –una indicación de que el macartismo no se había desvanecido por completo—, abandonó los ensayos y se negó a aparecer en ese espacio nocturno. Pese a todo, Dylan nunca se sintió cómodo con la etiqueta de “protesta”. Le disgustaba ser una celebridad, que la gente le preguntara qué querían decir sus canciones y ser visto como un trovador que podía representar a toda una generación. “Las cosas que escribes son una mierda, porque la política es una mierda”, le dijo en una ocasión a Phil Ochs, que continuaba escribiendo e interpretando canciones de protesta que se identifican con los movimientos progresivos de protesta. “Estás perdiendo el tiempo”.
En diciembre de 1963, pocas semanas después del asesinato de Kennedy, Dylan aceptó a regañadientes el premio Tom Paine de la Comisión de Libertades Civiles de Emergencia en un acto de lujo en el Hotel Americana Inn en Nueva York. Nervioso, Dylan se emborrachó y dio un discurso laberíntico, casi incoherente, a mil 400 liberales y los radicales que conformaban el público. Primero se refirió a la edad de la audiencia: “Ustedes deberían estar en la playa. Este no es un mundo para gente vieja… La gente mayor, cuando su pelo crece hacia fuera, se debe ir”. Después insultó a su política. “No hay blanco y negro, izquierda y derecha, para mí. Sólo hay arriba y abajo, y abajo está muy cerca de la tierra. Y yo estoy tratando de subir sin pensar en nada trivial, como lo es la política”. Más adelante se refirió al asesino de Kennedy, Lee Harvey Oswald, y dijo: “Vi algo de mí mismo en él”. Algunos de los asistentes abuchearon. Dylan más tarde envió una carta de disculpa, que era más un largo poema en prosa en el que defendía su estado de ánimo anti político. Él ya no quería cantar sobre “nosotros”, dijo. Quería escribir de “yo”.
Para su cuarto álbum, acertadamente titulado Another Side of Bob Dylan, el artista había decidido mirar tanto hacia el interior de su inspiración y hacia fuera en busca de otros tipos de música. Comenzó a explorar temas más personales y abstractos en su armonía y su poesía. También se involucró más con las drogas y el alcohol. Sus canciones comenzaron a concentrarse en su vida amorosa, su enajenación y su creciente sentido de lo absurdo. En las décadas siguientes, Dylan se reinventó varias veces más. Con excepciones ocasionales, abandonó la música acústica por el rock and roll, country, blues y gospel. Su éxito “Like a Rolling Stone” del álbum de 1965 Highway 61 Revisited reveló su talento como músico de rock. Varias veces había descubierto a Jesús. Por un tiempo declaró ser un judío ortodoxo.
Causas liberales

Después de 1964, sin embargo, de vez en cuando Dylan afirmaba que no había perdido el toque para componer canciones políticas. Su composición de 1965 Subterranean Homesick Blues hace referencia a la violencia ejercida contra los manifestantes de derechos civiles por la policía (“Mejor mantenerse alejado de aquellos/ que portan una manguera de incendios”), pero también refleja su creciente cinismo (“No sigas a líderes/ Vigila los parquímetros”). El ala extremista de los Estudiantes por una Sociedad Democrática tomó su nombre –Weatherman— de otra línea de esa canción (“No es necesario ser un meteorólogo para saber en qué dirección sopla el viento”). Otras canciones, como I Shall Be Released (1967), I Pity the Poor Immigrant (1967), George Jackson (1971), Hurricane (1975), License to Kill (1983), y Clean Cut Kid (1984), indican que Dylan mantiene su capacidad para el ultraje político.
Dylan organizó varios conciertos para recaudar dinero para causas liberales –el hambre en Bangladesh en 1971 y en Etiopía en 1985; el de Farm Aid para ayudar a las familias de los agricultores de Estados Unidos, a finales de 1985. En 1991, al recibir el premio por trayectoria de la Academia de Artistas e Intérpretes de Grabación, mientras que las tropas estadounidenses luchaban en Irak, Dylan interpretó su Masters of War. En la noche de la elección de 2008, Dylan actuaba en un concierto en la Universidad de Minnesota. Al momento en que la victoria de Obama fue anunciada, Dylan dijo: “Nací en 1941. Fue el año en que bombardearon Pearl Harbor. He vivido en la oscuridad desde entonces. Parece que las cosas van a cambiar ahora”. Entonces, apartándose de su habitual repetición en vivo de Like a Rolling Stone, interpretó Blowin’ in the Wind.
Tomado de: Dissent. Mayo 24, 2011.
Traducción: José Luis Durán King.

2 thoughts on “Bob Dylan, un renuente portavoz político

  1. Aunque el contenido está muy bien, encuentro, al menos, dos imprecisiones:

    Respecto a las situaciones descritas en el primer párrafo, yo he escuchado muchísimas más veces “All along the watchtower” [de Dylan] pero interpretado por Jimi Hendrix

    Respecto a ‘The concert for Bangladesh’, no lo organizó Dylan, fue George Harrison, cuando Ravi Shankar le contó la situación que estaban viviendo en dicho país, tal y como cuenta el propio Harrison en un entrevista de Dan Forte, publicada en Guitar Player, en noviembre de 1987.

  2. estaba buscando info de Dylan como activista y este articulo resume bastante, muy bueno. Tendrían otros articulos del estilo con más detalles? gracias!

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