Piere Chanal: el monstruo uniformado

POR José Luis Durán King
La década de los 80 en Francia fue el tiempo de un violento asesino homosexual, un militar destacado que gozaba torturando y estrangulando a sus jóvenes víctimas

Pierre Chanal nació para la guerra. Miembro de una familia de 15 hijos, apenas pudo cursar la primaria. Todavía como adolescente encontró trabajo en la industria acerera en Andrezieux, en la región central de Francia. Entre los 15 y 16 años, harto de su trabajo, de vivir en un cuarto de jardín de unos vecinos y harto también de su violento y alcohólico padre, se alistó en el ejército, dejando atrás el hogar y a su familia, a la que sólo vio en unas cuantas ocasiones una vez que decidió marcharse.

De hecho, su nueva familia fue el ejército, donde destacó y fue escalando rangos hasta alcanzar el de sargento (1977) en el regimiento 4 de Los Dragones, con el que vio acción en diferentes lugares fuera de Francia, por ejemplo, en Líbano. Con ese regimiento, Chanal tuvo su base en las barracas de Valdahon, de donde fue transferido a Mourmelon después de que en una práctica disparó balas de verdad a unos conscriptos. Lo de las ojivas quizá no preocupó tanto a los superiores de Chanal, sino que éste también era acusado de acosar sexualmente a algunos de sus subalternos.
En Mourmelon, las cosas empeoraron. En 1985, la desaparición de un civil llamado Patrice Denis, abrió una investigación en torno a Chanal, quien también fue interrogado por la desaparición de algunos elementos de su batallón. Sin embargo, el individuo, quien era considerado por sus compañeros un “hombre de mármol”, por su frialdad y resistencia, logró siempre convencer a las autoridades de que los jóvenes habían desertado.
El triángulo de la muerte

La policía francesa no quedó muy conforme con el reporte que le dio el ejército respecto a las actividades de Pierre Chanal, por lo que comenzaron a seguir de cerca sus pasos. Gran parte de la década de los 80, mientras Chanal estuvo en servicio en Mourmelon, varios hombres habían desaparecido en la región de Ardennes, conocida por los medios y autoridades judiciales como El Triángulo de la Muerte, ya que, como El triángulo de las Bermudas, la gente desaparecía sin dejar rastro.
En 1988, en una revisión de rutina en Macon, la policía detuvo una camioneta Combi que era conducida por Chanal. En la parte posterior de la unidad estaba un joven húngaro llamado Palazs Falvay, quien había sido atrapado cuando pedía aventón. Tras subirse en la camioneta, Palazs fue sometido por Chanal, quien trajo paseando a su víctima durante 20 horas, tiempo en que el joven fue violado en repetidas ocasiones.
Chanal fue detenido por la policía, aunque ésta tuvo que remitir al individuo a que fuera enjuiciado por la ley castrense. Las autoridades judiciales pensaban que Palazs hubiera sido asesinado de no haber detenido al militar, sobre todo porque dos años antes los investigadores encontraron el cuerpo desnudo de otro joven, Oliver Donner, quien fue violado y posteriormente estrangulado. Y, un año antes de Donner, también se había rescatado el cuerpo del conscripto Trevor O’Keeffe, el cual había estado bajo las órdenes de Chanal. Los cuerpos de Donner y O’Keeffe fueron los únicos que la policía logró encontrar de los asesinatos con los que a la postre se culpó a Chanal.
La novia regresa

Chanal fue condenado a diez años de prisión. En el lapso que estuvo encerrado, además de que el FBI definió al hombre como un individuo “obsesivo y sádico, caracterizado por una conducta sexual aberrante que buscaba el placer infligiendo humillación y sufrimiento en otros”, la policía elaboró un expediente copioso de desapariciones vinculadas con el militar.
En prisión, uno de los guardias afirmó que el comportamiento de Chanal era similar a los presos de guerra. No hablaba sino lo necesario. Sin embargo, apareció una mujer que dijo haber sido “novia” del individuo. Señaló que aunque anduvieron juntos, Chanal nunca quiso sexo, ya que “no le gustaban las mujeres”. Y no sólo eso: en una ocasión, en estado de ebriedad, se refirió a algunas desapariciones que abordó un programa de televisión con las palabras siguientes: “Yo estuve en eso”.
En 1995, Chanal salió de prisión y se fue a vivir con una de sus hermanas. Sin embargo, la investigación de la policía en el caso de los otros jóvenes presuntamente asesinados iba muy adelantada y el hombre fue recapturado en 2003. Durante su nuevo juicio, Pierre Chanal se cortó la arteria de una pierna, desangrándose rápidamente. Pese a todo, las autoridades pudieron establecer que el militar acabó con la vida de ocho personas.