1000 maneras de morir: ¿por qué no reírse de ello?

POR Andrea Mireille
El consabido cliché “cada día es un milagro” es más cierto de lo que creemos: tan cierto, como que quizá no todos lleguemos al final del día o que incluso algunos de los que lean esto habrán muerto

Vivir es un riesgo. En promedio, una persona muere cada dos segundos. No hay que ser un  experto para saber que las probabilidades de morir en cualquier instante son altas: de hecho, éste podría ser el último texto que escriba y ésta, querido lector, podría ser tu última lectura. Lo cierto es que el consabido cliché “cada día es un milagro” es más cierto de lo que creemos: tan cierto, como que quizá no todos lleguemos al final del día o que incluso algunos de los que lean esto habrán muerto.

La muerte, real o ficticia, ha sido siempre una fuente de divertimento; desde espectáculos como el Circo romano, el Théâtre du Grand-Guignol, pasando por películas como Videodrome de David Cronenberg –con imágenes violentas y surrealistas—; Necrocam, en la que una joven holandesa enferma de cáncer pide que al morir instalen dentro de su ataúd una cámara con conexión a Internet para transmitir la descomposición de su cuerpo en una página web, hasta series como Six Feet Under –que iniciaba cada capítulo con una muerte— y recientemente el show 1000 maneras de morir, demuestran que lo que más nos aterra o repugna también provoca una poderosa fascinación y nos seduce irremediablemente.
Creado en 2008 por la cadena norteamericana Spike, 1000 maneras de morir recrea muertes extrañas y violentas. Basado en hechos reales y mezclando el documental con la ficción, el programa dramatiza las circunstancias del fallecimiento y se apoya en un grupo de especialistas que explican las causas de la defunción. Además se hacen animaciones similares a las realizadas en la serie CSI, y hasta la tercera temporada, al final de cada episodio, se transmitían situaciones riesgosas en las que los involucrados lograron salvar su vida; se mostraban imágenes reales del accidente y se entrevistaba a los sobrevivientes.
1000 maneras de morir maneja un estilo sumamente irónico y juega con todos los elementos del programa. Algunos títulos de los capítulos son: “La cura para la muerte común”, “Si estás muerto, deja tu mensaje y nosotros te llamaremos” o “Especial del día: muerte”. Asimismo, durante la narración se emplean juegos de palabras que dan pistas sobre el final del individuo; la voz es uno de los sellos característicos del show y es el actor Ron Perlman quien da el tono cínico, burlón de la emisión con su rasposa y malévola voz.
Pese a que el conteo aún no está completo y no lleva un orden preciso, la forma número uno ya apareció en el programa; se trata de “Éxtasis mortal”, el caso de una pareja de orientales que llevaba siete de años de matrimonio sin poder consumarlo; cuando finalmente lo logra, muere justo al llegar al orgasmo.
Un poco de sardonia

Uno de los motivos de mayor controversia del programa es la veracidad de los casos, pues mientras al inicio de la transmisión se afirma que los casos son reales, en realidad son basados en hechos reales pero adaptados libremente y alterados con propósitos de entretenimiento. Las historias se nutren ampliamente del folclor contemporáneo, específicamente de leyendas urbanas, que en su mayoría son relatos sorprendentes que a menudo parten de hechos reales, pero que al ir de boca en boca se distorsionan, se exageran y llegan a rayar en lo fantasioso o absurdo; también se le critica que deja de lado los aspectos más terroríficos en pos de la comedia. No obstante, puede decirse que en algunos casos las historias intentan transmitir una moraleja, pues algunos de los protagonistas son auténticos estúpidos, “bastardos” y terminan pagando las consecuencias de su estupidez, crueldad y prepotencia. También se le critica su estética camp –con mujeres hermosas, voluptuosas pero torpes, así como nerds y obesos en el papel de pervertidos –mención especial para la manera de morir 412, en la que, tras consumir hongos, un hombre llega a una fiesta de furries –término que se refiere a la gente que se excita y mantiene relaciones sexuales embutida en botargas que representan animales antropomórficos— , confunde a un oso de verdad con uno de ellos, intenta tener sexo con él y muere devorado por el oso. Esta muerte en particular desató la ira de los adeptos a esta práctica, ya que afirmaban que los denigraba y los mostraba como pervertidos.

Las posibilidades son infinitas e involucran parafilias, accidentes, trastornos de sueño, adicciones, infecciones, decapitaciones, envenenamientos y un largo etcétera; también muestra muertes de distintas épocas que han sido consideradas raras e inexplicables o que involucran hechos históricos como la cacería de brujas o las guerras civiles en territorio estadounidense.
En cuanto a México, el país hace su contribución con el ¿actor, cantante, desnudista? Sergio Mayer, que apareció en el programa al narrar el lamentable accidente que tuvieron él y el elenco de “Sólo para mujeres”, percance del cual salió ileso, mientras que, en la manera número 86 se mostró a Ricardo y Jorge, dos traficantes que tras robar a su jefe un cargamento de droga con valor de 8 millones de dólares, se esconden entre varios Euphorbia rhipsaloides –un ejemplar de cactus venenoso— e intentan huir, pero cegados por la toxicicidad de la planta son alcanzados y mueren a tiros. El caso refleja la imagen que actualmente se tiene sobre el país en el extranjero, ya que inicia con Perlman diciendo: “México se ha transformado en el destino favorito para visitar… si se quiere ser asesinado”.
Con cuatro temporadas al aire, 81,194 fans en Facebook y en vísperas de publicar su propio cómic –renombrado elegantemente como novela gráfica— junto a Zenescope Entretaintment, será el primer programa de la cadena en tener su propia publicación.
1000 maneras de morir fue dado a conocer en México recientemente por Once TV; sin embargo, los capítulos pueden verse completos en la página oficial de Spike TV. Pese a las críticas, la audiencia crece y demuestra que la muerte, la sangre y la violencia causan una enorme fascinación de la que se obtiene una catarsis (al menos no me tocó a mí).
Con grandes dosis de humor negro, 1000 maneras de morir brinda la posibilidad de reírse de la muerte, pero sobre todo muestra lo que nadie quiere ver, lo que tanto queremos ignorar: la muerte puede sorprendernos en cualquier momento, en las circunstancias más estrambóticas e insospechadas. Sí, ya sé, muchos creen que ese momento está muy lejos de llegar: deberían ser más realistas y aceptar que la posibilidad siempre está más cerca de lo que pensamos: no olvidemos que la muerte tiene jornada laboral continua y permanece siempre al acecho.
Después de todo, la muerte y las maneras de morir mostradas en el programa se parecen: son absurdas, inesperadas, dolorosas y ocasionalmente hay algo macabramente gracioso e irónico en ellas; ya sea de manera brutal, extraña o llena de elementos camp, un poco de sardonia es lo que a veces se necesita para recordar que cada día puede ser el último y que por doloroso e injusto que pueda resultar ser mortal es un privilegio, uno que nuestra sociedad aterrada y renuente al tema se empeña en menospreciar: Sí vamos a morir, así que, ¿por qué no reírse de ello?

4 thoughts on “1000 maneras de morir: ¿por qué no reírse de ello?

  1. hola que tal, me facina esta pagina, y tambien 1000 maneras de morir, mmm quisiera saber, sabras el nombre de quien lo narra en mexico, (en audio latino).
    gracias. buena pagina.

  2. No, desgraciadamente no tengo idea de quién se encarga del doblaje, pero a mi consideración, no le llega para nada al toque le imprime Pearlman, chécalo, podría gustarte.Gracias por leer, saludos.

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