Femeninas piernas (Aproximaciones)

POR Oscar Garduño Nájera

• Siempre las imagino como alas de alguna ave mitológica e incluso las bautizo con otros nombres. A final de cuentas, cualquier hombre emprende el vuelo si consigue colgarse de ellas.

• Cuando aparecen debajo de cualquier falda son un cuento narrado a la manera tradicional alrededor de una fogata, quizás un tanto aburrido (más si es una horrorosa falda larga); cuando se cruzan por debajo de cualquier mesa, o mejor aún, cuando se abren, son esa novela policiaca donde uno es asesinado en el primer capítulo.
• Pantalones hay que son innecesarios. Y hay que ver cómo luchan y suplican las piernas por escapar.
• Me gusta sujetarme de los tobillos y recargar ahí el peso de mis recónditas ilusiones.
• Siempre que las toco se abren, y en el fondo son la puerta de un castillo de enigmas que hasta el día de hoy no alcanzo a comprender.
• Algo se deben las piernas femeninas y las medias, pues juntas hacen una inmejorable pareja.

• La imagen cinematográfica de falso erotismo en el que unas piernas femeninas aparecen en la espalda de un musculoso hombre me resulta más cercana a la lucha grecorromana que a un acto sexual. Y no hay que ser muy listo para saber quién obtiene la victoria.
• Me gusta cuando se recargan en mis hombros y les susurro unos cuantos secretos que habrán de ser migajas al amanecer.
• Cuesta trabajo entender que existan mujeres que se lamenten frente al espejo de tener las piernas demasiado gordas, acaso ignoran que en ocasiones el grosor es directamente proporcional al tamaño de su corazón.
• Las piernas femeninas maquilan sueños… y una que otra pesadilla donde los hombres malos suelen dormir.
• Bajo la falda, y con medias, son guillotinas que nos dejan sin cabeza cuando caen sobre nosotros… aunque, por otro lado, y en esas circunstancias, qué importa perderla.
 • Cuando con falda una mujer abre las piernas nos muestra que los milagros son posibles y que, siguiendo a Chesterton, lo realmente milagroso de los milagros es que de vez en cuando ocurran, y si ocurren frente a nosotros mucho mejor.