Michel Fourniret: las tumbas estaban listas de antemano

POR José Luis Durán King
En los años 90, los casos de asesinato serial se instalaron en Bélgica. Primero fue Marc Dutroux, después Ándrás Pándy y finalmente el más predador del grupo: el francés Michel Fourniret. A los tres, las niñas los volvían locos
Marc Dutroux (williamhkennedy.com)
A mediados de los años 90 del siglo pasado, una ola oscura cubrió Bélgica, un país de estrechas dimensiones del que nadie se hubiera imaginado su ingreso a la geografía internacional del homicidio serial. La primera noticia de esa incorporación ocurrió con la detención de Marc Dutroux –un violento pederasta de 40 años— en 1996 por haber secuestrado, torturado y violado a seis víctimas, cuyas edades iban de ocho a 19 años; cuatro de ellas fueron asesinadas en el lapso de un año. Una vez en prisión se comprobó que Dutroux también había acabado con la vida de un posible cómplice: Bernard Weinstein.

Un año después de la aprehensión de Dutrox, en octubre de 1997 una mujer de 39 años se presentó ante la policía para acusar a su padre de haber asesinado a por lo menos seis personas, todos familiares. La detención de András Pándy y su consiguiente confesión arrojó una historia de demencia patriarcal y promiscuidad. Por principio de cuentas, su hija Ágnes, quien lo había delatado, era su amante y compañera de homicidios. Aunque inicialmente la mujer negó todo, finalmente vació las alforjas y aceptó lo dicho por András.
András Pándy (7sur7.be)
Padre e hija formaron una sociedad de terror intramuros, en la que asesinaron a dos de las esposas de András, además de cuatro hijos de éste. Por declaración propia, Ágnes aceptó su participación en cinco de los homicidios.
Cuando la policía ingresó a la propiedad de los Pándy encontraron que en dos de los casos las víctimas fueron asesinadas a balazos, mientras que el resto murió con el cráneo destrozado por la acción de un objeto contundente. Todos los cuerpos fueron desmembrados y parcialmente disueltos, esto último para facilitar su disposición en una cloaca.
Ágnes Pándy delató a su padre por celos. No estaba de acuerdo con que András continuara colocando su anuncio clasificado en una revista de corazones rotos, donde su alias era “Lunamielero europeo”. Aunque también fueron los celos los que alimentaron el odio de Ágnes contra sus hermanos y las esposas de su amante padre.
La bestia de Ardennes
Michel Fourniret (sidi-bel-abbes-khiwani.xooit.com)
En junio de 2003, el carpintero Michel Fourniret fue arrestado mientras intentaba secuestrar a una adolescente en Bélgica. Su confesión abriría otra caja de sorpresas en ese pequeño rincón de Europa.
Monique Olivier, esposa de Fourniret, al enterarse de que Michelle Martin, pareja de Marc Dutroux, había sido detenida por su probable complicidad en los asesinatos del pederasta, prefirió narrar detalladamente las actividades del señor Fourniret. El problema para Olivier fue precisamente la meticulosidad de su descripción. La policía decidió retener a la mujer, ya que era imposible que conociera tan cercanamente la saga de asesinatos sin haber participado en ella. Y así era, Monique Olivier siempre estuvo enterada de la conducta de su marido. De hecho, el individuo violaba a sus víctimas frente a Olivier, además de que ésta ayudó en diversos episodios a cazar a las mujeres. La policía detuvo a Olivier por complicidad.
FOTO: Belga 3 Michel Fourniret (sidi-bel-abbes-khiwani.xooit.com)
Michel Fourniret fue acusado de haber matado a diez personas, nueve en Francia –de donde era nativo— y  una en Bélgica, en una serie que abarcó los años 80 y 90. Una vez que los medios dieron a conocer la actividad de Fourniret, otros países, incluyendo Suecia, Austria, Alemania y Dinamarca, desempolvaron los archivos y hasta la fecha mantienen una investigación escrupulosa de los asesinatos y desapariciones sin resolver, pues hay indicios consistentes del probable protagonismo de Fourniret en ellos, lo que elevaría monstruosamente la cifra de homicidios del individuo.
Al igual que Dutroux, el francés Fourniret recorría en una camioneta blanca calles y carreteras en busca de víctimas, la mayoría de entre 12 y 13 años, aunque una de ellas tenía 22. Sin embargo, el hombre aclaró que sus objetivos no fueron exclusivamente adolescentes, también incluyó mujeres jóvenes e incluso un hombre.
Una vez que había capturado a su presa en cuestión, Fourniret se dirigía a una de sus propiedades en la campiña, donde tenía varias tumbas ya listas para cuando terminara de divertirse con su muñeca ocasional. La policía logró rescatar las osamentas de varias mujeres, aunque aún no ha averiguado donde están las demás víctimas, sobre todo porque el asesino ha confesado que mató en promedio dos veces por años. Si tomamos en cuenta que su carrera comenzó en 1984, sólo es cuestión de hacer sumas.